Tan sólo nos queda un día para despedir el año. En las casas, todo debe estar a punto para dejar atrás un período marcado por la crisis y aferrarse con ilusión a la esperanza del nuevo ciclo. Pero aún así, las mesas lucirán abundantes, copiosas. Llenaremos los buches hasta enfermar. Por cualquier rincón pululará el turrón hasta San Sebastián. Brindaremos por cualquier cosa con tal de seguir degustando el cava de la cesta de Navidad. Nos abrazaremos y besaremos deseándonos lo mejor para lo que está por llegar. Los jóvenes, apurarán las uvas pensando en el cotillón. Los padres, esperando a que estos se vayan. Y los abuelos, se conformarán viendo como los años también pasan para Julio Iglesias, al que verán en el especial musical programado tras las campanadas.
Pero no nos debemos olvidar de que existen otras realidades. Hablamos de gente con discapacidad, personas mayores que se encuentran solas u otras que simplemente, no cuentan con el suficiente apoyo familiar. Para ellos, Cruz Roja, que trabaja en un interesantísimo proyecto de ayuda a domicilio, organiza esta tarde, en colaboración con el Hotel Barceló Costa Vasca y el animador y Dj argentino Eduardo Sluger, un cotillón de Nochevieja anticipado donde no faltará el baile y las uvas. Todos tenemos derecho a recibir el año en armonía, acompañados, pasando un buen rato junto a un numeroso grupo de voluntarios que, desinteresadamente, les acompañarán en esta tarde para que no les falte de nada.
La ilusión de tener un plan
Nuestros mayores siguen el mismo ritual que cualquier joven. Ellas, coquetas, se afanaban ayer para pedir hora en la peluquería y desempolvar el vestido que lucieron años atrás en la boda de la hija. Ellos, preparan sus chaquetas. Todo debe estar a punto para recibir al nuevo año en compañía. «Este tipo de actividades les hace sentir partícipes. No podemos imaginar la ilusión que les provoca tener un plan. Hablamos de personas que con la colaboración de Cruz Roja, pueden acceder a participar en diferentes actividades de ocio», aseguran los responsables. Esta tarde descorcharán las botellas de champán y bailarán al son de los temas que 'pinche' Eduardo, habitual del Costa Vasca y que desde la discoteca Miramar invita todos los viernes, sábados y domingos a su particular pista de baile. Cruz Roja acercará también hasta las inmediaciones del hotel a personas con movilidad reducida, personas con andadores, muletas y sillas de ruedas a las que recogerán en sus vehículos de transporte adaptado para que no falten a esta cita tan importante. Una actuación de flamenco, cortesía del Centro Flamenco El Duende de la Sole, dará el pistoletazo de salida a una tarde de cotillón que concluirá con las tradicionales campanadas.
La difícil situación económica que atraviesa el país ha traído consigo recortes que han afectado de lleno a Cruz Roja, que desde hace años viene desarrollando un proyecto muy interesante de ayuda a domicilio, llevando a los voluntarios a desarrollar labores de acompañamiento en hogares y en actividades de ocio y tiempo libre para nuestros mayores que, sin duda, ayudan a mejorar su bienestar. La donación y el aumento del voluntariado se presentan fundamentales para que, actividades tan enriquecedoras como las de esta tarde, sigan teniendo cabida en nuestra sociedad. Y siempre, teniendo en cuenta, que mañana nos puede tocar a nosotros. Feliz 2012. Para todos.