El Departamento de Medio Ambiente se marcó el objetivo de alcanzar en 2010 niveles de aire con categorías buena y admisible por encima del 95% de los días. Y así ha sido. El 99,13% del año se obtuvieron índices aceptables. La calidad del aire se mide a través de las 66 cabinas de medición públicas repartidas por Euskadi y otras diez privadas. Sólo en una de ellas se superó el nivel de concentración de partículas PM10, en concreto en la de Larraskitu, por las obras de la Supersur de Bilbao, precisó la viceconsejera, Arantza Leturiondo, acompañada de la titular del Departamento, Pilar Unzalu. La nota negativa la ponen las emisiones de contaminantes NOx y COVs que decrecieron, pero por debajo de lo esperado.
2 Los avances en saneamiento no son suficientes
La Consejería reconoció ayer que de los 44 objetivos marcados hace tres años en materia medioambiental se han cumplido veinte (45%). Otros cinco (11%) presentan avances insuficientes y dieciséis directamente suspenden el examen (36%). Entre ellos están el de la calidad del agua de los ríos, donde se mejora, pero no se llega al aprobado, lo que hace pensar al Departamento que el objetivos «resultó demasiado optimista», como así resulta en otras variables que cierran en negativo. Los avances en la red de saneamiento de aguas residuales han limpiado los ríos, pero quedan tramos en el Deba y Oria «en mal estado». La calidad de las aguas costeras, de baño y de consumo fue buena.
3 Crece el número de hectáreas recuperadas
El Departamento de Pilar Unzalu destaca que, a pesar de la crisis económica, el volumen de hectáreas de suelos potencialmente contaminados que han sido recuperados ha aumentado desde 2007, pasando de las 178 hectáreas a las 423 del año pasado, por encima del objetivo marcado (403 has). En estos años, el esfuerzo en limpiar terrenos ha ido también encaminado a recuperar superficies cuyo planeamiento urbanístico no preveía una nueva actividad; la mayoría corresponden a suelos urbanísticos, donde no se ha podido lograr la meta de recuperar las 35 hectáreas planificadas. Dentro de este capítulo, se ha terminado la actualización del inventario de terrenos contaminados.
4 Se reducen las fugas de la red pero sube la demanda
El capítulo referido al consumo responsable de los recursos naturales arroja una de cal y otra de arena. Porque las actuaciones llevadas a cabo en la red de distribución han conseguido reducir diez puntos en una década las pérdidas de agua por fugas, roturas y averías, pero la demanda en alta de agua (el total que se capta de los embalses) aumentó, pese a que el objetivo era lograr una disminución del 20% respecto al año 2001 para el suministro público, y las tomas propias para actividades industriales y agrícolas. El informe medioambiental precisa que sólo se dispone de los valores correspondientes a 2008, cuando en el resto de comunidades autónomas sí se confirmó una evolución a la baja.
5 «Cierto exceso de ambición» en los objetivos marcados
La Consejería admite que el suspenso en materia de energía sostenible responde a «cierto exceso de ambición» en los objetivos marcados como para ser alcanzados en los cuatro años de vigencia del plan ambiental, en cuya nueva edición ya se está trabajando. Si bien la mejoría es evidente en todos los valores energéticos, el resultado es negativo. Se han ahorrado 930.000 toneladas equivalentes de petróleo, 45.000 menos de las previstas. También se mejora la eficiencia energética, aunque este valor queda 1,9 puntos por debajo de la meta propuesta (16%). Lo mismo ocurre en la utilización de energías renovables y de cogeneración, y en el consumo anual de biocarburantes, cada vez mayor.
6 Demasiados residuos sin tratar a los vertederos
La reducción de los residuos sigue una evolución irregular en función del sector analizado. El esfuerzo en la recogida selectiva de la basura ha dado sus frutos en una mayor tasa de reciclaje de los residuos urbanos, que llega al 32%. Según los últimos datos disponibles, referidos a 2009, en Euskadi se generaron 512 kilos de residuos por habitante, por debajo de los 547 kilos de España y similar a los 513 de la media europea. Se logra también mejorar los resultados de la tasa de reciclaje de residuos peligrosos y de residuos no peligrosos de origen industrial. Sin embargo, el desafío está en alcanzar el 'vertido' cero de residuos urbanos sin tratamiento, fijado para 2010 e «imposible de cumplir».
7 Compromiso para respetar la biodiversidad
Las actuaciones llevadas a cabo en materia de conservación de la biodiversidad han sido numerosas, detalló la consejera Unzalu. No obstante, los resultados son dispares. Se han cumplido «importantes compromisos» con la restauración de humedales, la Red Natura 2000 o el despliegue de la agricultura ecológica. Sin embargo, no se ha logrado mejorar los índices sobre la evolución de las poblaciones de especies de fauna y flora en peligro de extinción, no se ha incrementado la superficie acogida a medidas agroambientales para llegar al 10% de la superficie útil agraria y no se ha llegado a aumentar en 10.000 hectáreas la superficie forestal autóctona. Es uno de los «retos» para el futuro.
8 Cómo trasvasar viajeros del coche al transporte público
Corregidos los excesos de la industria, el enemigo público número uno del medio ambiente es el tráfico, incluidos los desplazamientos privados y el transporte de mercancías por carretera. El peso del automóvil sigue siendo demasiado alto comparado con el uso del transporte público, y los trayectos en bicicleta o a pie. El objetivo de rebajar el uso del coche ha resultado «inalcanzable». Similar escenario se plantea en el transporte de mercancías. La distribución de los tráficos permanece calcada a la de años anteriores, con predominio de las carreteras frente al transporte ferroviario. El Departamento trabaja en el proyecto de Ley de Movilidad Sostenible, consciente del reto colosal al que se enfrenta.
9 Menos terrenos para carreteras y viviendas
Bajo el epígrafe «Lograr un uso equilibrado del territorio» se incluyen dos objetivos, el de reducir el número de hectáreas que «se artificializa» por la acción urbanística y la construcción de nuevas infraestructuras. Como consecuencia de la crisis, el 2010 ha sido un año de menor intervención urbanística. Excluidos los espacios libres de las hectáreas dedicadas a construcción, el resultado es que la superficie «artificializada» se ha reducido desde 2008. Respecto a las infraestructuras, 2008 supuso un punto de inflexión, con un máximo de 123 hectáreas destinadas a tal uso, que cayeron a 116 en 2009. En 2010, no se calificaron nuevos suelos para tal fin, por lo que el valor se redujo un 100%.
10 Por debajo del límite máximo fijado en Kioto
La caída de la actividad industrial por la crisis se ha traducido en un descenso de las emisiones de gases de efecto invernadero. La emisión atribuible a la actividad socioeconómica del País Vasco fue de 22 millones de toneladas de CO2, lo que supone un descenso del 10% respecto a 2008 y un incremento del 6% respecto a las emisiones del año base, 1990, por debajo del límite (14%) que estableció el Protocolo de Kioto. Esta buena trayectoria se empaña por el cada vez mayor consumo de energía de los hogares y vehículos privados. Respecto a la adaptación al cambio climático, que incluye medidas para reducir el impacto en zonas inundables, el objetivo no se cumple.

