Caucho de ruedas de bicicleta, guantes de látex, etiquetas como las que indican la talla de las prendas de vestir o su composición, cintas de vídeo, plásticos y hasta radiografías de distintas partes del cuerpo humano. Los materiales más inverosímiles se convierten en el punto de partida de las creaciones que la diseñadora navarra Edurne Ibáñez presenta en San Sebastián. Una exposición permite conocer, desde hoy y hasta el próximo 2 de enero, su trabajo.
Bajo el título 'Arte, moda y reciclaje', la muestra ocupa parte de la carpa que, situada en la calle Urdaneta, da cobijo a la Feria de Artesanía de Navidad organizada por el colectivo Lur. «Como este año su tema principal es el reciclaje, me propusieron traer algunos de mis diseños. He elegido 10 de los 25 que conforman en realidad esta exposición, que ya ha pasado por una decena de centros culturales y ha sido visitada por más de 9.000 personas», señala Ibáñez, quien en 2009 ganó el primer premio del Concurso de Joven Diseñador celebrado en Madrid y el pasado año, el Bilbao Internacional Art&Fashion.
Los trajes con los que se adjudicó la victoria en este certamen, en el que competían 600 diseños de autores de 35 países diferentes, también pueden verse estos días en la capital guipuzcoana. Las suyas son «propuestas de pasarela» que perfectamente encuentran su versión para lucirlas en plena calle o sobre el escenario, como lo demuestran las piezas incluidas en el vestuario de la ópera 'Toy shop' que actualmente se representa en el Teatro Gayarre de Pamplona.
Cada una de sus obras esconde una historia. Sólo hay que ver el conjunto de falda y chaqueta de color blanco confeccionado con malla para ajos. «Es el diseño que más trabajo me ha llevado. Está hecho a base de mil metros de malla a la que he dado forma de flores», afirma la joven.
Tampoco pasa desapercibido el vestido de noche cuyas solapas son en realidad globos de agua iguales a los utilizados por los niños en sus juegos, ni la falda resultado de una superposición de guantes de peluquería.
A los anteriores se suma un diseño de fiesta ideado en caucho. «Está sacado de ruedas de bicicleta tiradas a la basura. En algunas zonas hasta pueden verse los pinchazos», comenta Edurne Ibáñez, mientras indica las marcas que, pese a ser tan visibles, nadie sería capaz de identificar.
«Éste es mi sello»
El último material con el que ha experimentado es el de las radiografías desechadas, que, con ayuda de aguja e hilo, da lugar a prendas que muchas mujeres soñarían vestir. Tras ellas hay infinidad de horas de trabajo invertidas, grandes dosis de creatividad y, sobre todo, años de investigación «hasta que sale algo que permite que las cosas recicladas estén a la altura de las primeras firmas».
Según explica esta diseñadora, «he trabajado para diversas firmas y he hecho moda más comercial, urbana, trajes para madrinas de boda... Esto tiene un punto más creativo. Comencé a hacer este tipo de prendas al principio, cuando estaba estudiando diseño. Las telas son caras y no podía estar gastando en ellas. Así que empecé a hacer atuendos como éstos por necesidad. Ahora, éste es mi sello».
A su juicio, la moda es «una expresión artística». Tal vez por ello sus colecciones presentan prendas muy plásticas, con diferentes texturas y volúmenes, rozando casi lo escultórico. No menos interesante resulta el proceso empleado en su confección, ya que se trata de una fusión entre la artesanía y esa basura susceptible de ser reutilizada, reciclada y reinterpretada. «El patronaje está muy cuidado. También la confección. Son modelos que sientan bien», asegura.
Su selección de prendas de ropa y complementos únicos de alta costura podrán verse diariamente, de 10.30 a 14.30 y de 16.30 a 20.30 horas.