José Ramón Aramendi Mendizabal (San Sebastián, 1955), cree que el País Vasco debe convertirse en un referente en innovación creando una mentalidad emprendedora, «algo que siempre nos ha caracterizado», y sin temerle a la globalización. Afirma, también, que las nuevas Tecnologías de Información y de Comunicación, y de forma específica internet, nos sitúan ante «un mundo nuevo que cambia a una velocidad de vértigo».
-Ingresó hace unos día como Amigo de Número en la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País (RSBAP). ¿Qué ha supuesto este nombramiento?
- Un gran honor. He sido muy estudioso del tema vasco, me ha interesado siempre y entrar en una asociación como la Bascongada -que fue una vanguardia de un pensamiento ilustrado y un foco de innovación y progreso desde el siglo XVIII- es algo que agradezco muchísimo.
-¿Cuál va a ser su tarea en la RSBAP?
- La de aportar y promover nuevos trabajos y estudios sobre temas vascos. Una especie de 'think tank'.
-Su lección de ingreso se tituló 'Non gaude? Regreso al futuro. Humanizar la globalización'. ¿Qué aspectos remarcó?
- El preguntarse dónde estamos es fundamental, pero siempre mirando al futuro. Vivimos un momento histórico, político y social muy importante. Inmersos en una crisis económica y rodeados de las nuevas tecnologías, entre ellas internet, que lo están revolucionando todo y situándonos ante un nuevo mundo, una nueva era. La red ha revolucionado el mundo de los negocios, de la comunicación... Los cines -y lo digo porque soy el presidente del Grupo SADE- estamos conectados vía satélite, para retransmitir, por ejemplo, conciertos de ópera.
-¿Y tanta información no puede tener también sus peligros?
-Sí, claro. Tiene indudablemente una repercusión psicológica. Navegar en internet tiene sus riesgos, lo que se llama la infoxicación, que te apabulles ante las posibilidades que te ofrece y descuides tu vida interior. El 99,9% de la información la tienes ahí, en tu ordenador, y tienes que saber controlarla. Cambia también tu modo de escribir.
-¿Qué quiere decir cuando habla de humanizar la globalización?
-Que hay que unir el principio de libertad de mercado con el del equilibrio social. Esos son los fundamentos del 'ordo liberalismo', de raíz cristiana y que desarrolló la Escuela de Friburgo. Su eficacia se hizo patente en el nacimiento y consolidación de la República Federaal Alemana y yo me identifico totalmente con él. Me considero un liberal humanista. Hay que hacer una economía desde el corazón, como decía el premio Nobel Paul Samuelson. Que nuestro sistema económico actúe con el corazón ha de ser una receta siempre actual.
-Ya que habla de economía, ¿cuál es la fórmula para salir de la crisis?
-Pues innovar, y en eso los vascos siempre hemos sido un referente a lo largo de la historia, capaces de crear y emprender, de perder y de vencer, de ayudar y de influir. Para acelerar nuestra mejora debemos desarrollar, desde los primeros niveles de la enseñanza, una mentalidad emprendedora, basada en la innovación y el conocimiento, como fuentes de creación y de atracción de riqueza.
-Usted es licenciado en Derecho y Ciencias Religiosas, máster en comercio exterior, abogado en ejercicio en temas de familia y del Tribunal de la Rota, profesor en el Instituto Pío XII, presidente de la empresa inmobiliaria SAIV y de la SADE, vicepresidente de la Fundación Vda. de Elizaran y ahora Amigo de Número de la RSBAP. ¿De dónde saca el tiempo para tantas actividades?
-Me levanto temprano y me acuesto algo tarde. Me arreglo bien para conjugar estas tareas que, por otra parte, tampoco suponen una dedicación diaria.
-¿Y en el Tribunal de la Rota cuál es su ocupación?
-Causas matrimoniales canónicas. Vas directamente al ser humano con sus sentimientos. No se debate sobre el reparto del dinero en la pareja que se separa o sobre la custodia de los hijos... La Iglesia quiere saber si estás preparado para mantener y asumir el matrimonio y de ahí surgen las nulidades.
-Con la Fundación Viuda de Elizaran están realizando una labor que tiene mucha aceptación en la Parte Vieja de San Sebastián.
-Así es. En el barrio hay mucha gente mayor y estamos dando un montón de clases de informática. Vienen muchos antiguos alumnos de las escuelas a los que también informamos sobre cómo pueden gestionar determinados temas con la Administración. También nos ocupamos de gente que se ha quedado en paro y no sabe a qué oficina tiene que ir a solicitar empleo o a efectuar determinada gestiones.