Eusko Ikaskuntza-Sociedad de Estudios Vascos ha otorgado el Premio Manuel Lekuona 2011 a José Luis Ansorena Miranda, musicólogo, compositor y director. Este galardón lo concede anualmente la entidad a personalidades de la cultura vasca por el conjunto de su obra. Lleva el nombre del primer premiado, el profesor de lengua y literatura vascas Manuel Lekuona.
El musicólogo donostiarra se mostraba ayer muy contento con el reconocimiento. Afirmaba que «sobre todo tengo un sentimiento de agradecimiento. He trabajado mucho con Eusko Ikaskuntza -ha presidido su sección de música en dos ocasiones-, y siempre he sentido una satisfacción inmensa en esas colaboraciones».
Ansorena confesaba que no se imaginaba en absoluto que iba a merecer este premio. «Ayer por la noche, (por el jueves) me llamó Itziar Larrinaga, que es la presidenta de la sección de música de Eusko Ikaskuntza, y me lo comentó. Fue una sorpresa, no me lo esperaba. Y esta mañana (por ayer), cuando he llegado al Archivo Eresbil, -a donde acude todos los días a pesar de estar jubilado-, resulta que lo sabía todo el mundo. Se lo tenían muy callado».
El galardonado opina que «supongo que este premio me lo han concedido por la trayectoria que he llevado, por el trabajo que he realizado en el archivo Eresbil y por los descubrimientos. La investigación para mí siempre ha sido una vocación». Lo cierto es que, además de crear diversos coros, su labor de estudio ha permitido recuperar los nombres de muchos compositores vascos. Además, al objeto de difundir la música creada por ellos, en 1973 impulsó el festival Musikaste de Errenteria.
Dentro de su labor de investigación recordaba ayer que «me he movido por toda España. Tenía que ir a las capillas de las catedrales, principalmente a las que sabía que tenían guardado alguno de los tesoros que a mí me interesaban, aunque también por otras a ver qué encontraba, y siempre volvía a casa con la partitura de algún compositor de la que nadie aquí conocía su existencia. Eran momentos muy gratificantes».
Recorrer Euskadi
Tras la creación del festival Musikaste en Errenteria, donde se interpretan obras de autores del País Vasco, siempre abogó por la necesidad de un archivo de compositores vascos y su propuesta fue puesta en práctica en mayo de 1974. Entonces, ha recordado en varias entrevistas, se dedicó a recorrer los pueblos de Euskadi en un viejo 600 recogiendo información de conventos e iglesias. En dos meses reunió partituras y documentación de más de trescientos músicos. El proyecto fue adquiriendo tales dimensiones que las instituciones, primero la Diputación Foral y luego el Gobierno Vasco, participaron en él.
El musicólogo explicaba ayer que «investigaba en una época en la que no había los medios que existen en estos momentos, pero tampoco la consideración al investigador de ahora. Era un trabajo más anónimo, pero siempre me resultó muy gratificante. Han sido muchas horas pasando páginas y páginas hasta encontrar algo que me interesara en mi labor de descubrir el trabajo de compositores vascos, pero ha merecido la pena».
Nacido en 1928 en la calle Hernani de San Sebastián, su padre, el maestro de txistularis Isidro Ansorena, consideraba que todos los jóvenes debían estudiar música e impuso su teoría a toda la familia. De los nueve hijos que tuvo todos pasaron por el conservatorio. Enseguida comenzó a cantar en el colegio Los Ángeles -actual sede del Orfeón Donostiarra- y ahí empezó su pasión por la música coral que se ha prolongado hasta ahora. A lo largo de su trayectoria ha fundado varios coros, entre ellos la Coral Andra Mari y Gaztedi en Errenteria. Ansorena considera que los coros, sobre todo los de localidades pequeñas, deben apostar por la cantera.
A la pregunta de qué le parecía pasar a formar parte de una lista de premiados por Eusko Ikaskuntza en la que se encuentran nombres como Bernardo Estornés, Carlos Santamaría, Remigio Mendiburu, Jorge Oteiza, Menchu Gal o Montxo Armendariz entre otros, señalaba con pesar que «me acuerdo del último galardonado, José Antonio Arana Martija con quien me unía una gran amistad y que ha muerto relativamente joven. En el acto de entrega del premio emocioné mucho al encontrarme con su viuda Maiteder Bareño».
En su faceta de compositor ha escrito música religiosa y coral. Es autor de numerosos estudios, artículos, libros y catálogos sobre música vasca, biografías -Norberto Almandoz, José María Usandizaga, Pablo Sorozabal, Aita Donostia o Raimundo Sarriegui-, el txistu y el movimiento coral vasco.
El premio Manuel Lekuona consiste en una escultura en bronce creada por Remigio Mendiburu cuya entrega se realizará en un acto público cuya fecha todavía no se ha concretado.