Quizá, el emblema más característico de las fuentes públicas donostiarras sea el león de la plaza Lasala, fundido en la casa Val D'Osne, que hasta 1863 presidía la fuente adjunta a la Puerta de Tierra, aproximadamente donde en la actualidad se encuentra el kiosco de la música, en el Boulevard.
También fueron fuentes populares de la Parte Vieja la del atrio de San Vicente, debida al ingeniero Geney, hoy seca y reconstruida al comienzo de la calle del 31 de Agosto y la del centro de la calle Esterlines, sobre escalinata octogonal, destruida en 1884, y la del Puyuelo, actual Fermín Calbetón, con dos grifos en forma de cuello de cisne, y la de la antigua Pescadería, con la escultura del niño que sujetaba por el cuello a una oca. La de Urgull tuvo gran interés en 1835, al ser utilizada por el vecindario cuando los sitiadores carlistas cortaron las cañerías que les abastecía.
Pero entre todas ellas había una con singulares características que vio terminada su historia tal día como el de mañana.de 1899, cuando el Ayuntamiento planificó lo que sería la nueva Alameda.
Se trataba de la fuente del Pozo, ya citada en 1433 como ubicada en la calle de las Herrerías, porque en ella había varias herrerías. Se encontraba en medio de una arboleda, frente a las casas adosadas a la muralla, en lo que hoy es el comienzo de la calle San Juan, entre la plaza de Sarriegui y el Boulevard. En sus últimas versiones consistía en una columna truncada de jaspe de Txoritokieta, en cuya cima lucía una corona de laurel.
La curiosidad, la anécdota, de esta fuente consistía en que, según creencia popular, el pescado limpiado en ella tenía mejor sabor que el lavado en cualquier otra fuente pública, motivo por el que se formaban largas colas para beneficiarse de sus singulares virtudes.
El Ayuntamiento, o sus siempre avispados gestores, que no eran ingenuos y carecían de suficientes ingresos, pronto observaron que aquel fluir de público bien merecía un impuesto especial, por lo que, una vez aprobado, a mediados del siglo XIX, dispusieron que lo recaudado fuera destinado a la Beneficencia. Tan al pie de la letra se llevó este acuerdo que en 1913, cincuenta años después de clausurado el pozo y la fuente, la Junta de Beneficencia seguía recibiendo por este concepto 80 pesetas anuales.
Con fecha 13 de abril de 1897 se acordó conocer oficialmente el lugar como Calle del Pozo o Putzu kalea y dos años más tarde, como ha sido dicho, el 12 de diciembre, todo el espacio quedó borrado del callejero donostiarra al diseñarse el remate de la Alameda en su parte más próxima a la Brecha.
Con fecha 6 de febrero del año 1900 el Ayuntamiento decidió dar el nombre de Alameda a la que había sido calle del Pozo, añadiéndola a la que ya desde 1866 recibía el nombre de Paseo de la Alameda, es decir: desde la calle Mayor hasta Narrica.
El 25 de febrero siguiente varios grupos de jóvenes se prestaron voluntarios para con picos y palas desescombrar la zona con el fin de que pudiera pasar por ella la Cabalgata de Carnaval, construyéndose en ese lugar la primera casa de la calle San Juan.
Después de haber recibido en 1937 el nombre de Calvo Sotelo, el 9 de julio fue aprobada la denominación de Alameda del Boulevard.