Era el Día de la Inmaculada pero Juan Karlos preparaba el pedido que por la tarde entregaría a uno de sus clientes. De Errenteria, vecino de Oiartzun, con lazos muy fuertes en Donostia y cansado del mundo que hasta ahora era el suyo, el de la construcción porque por culpa de la crisis y la burbuja hoy se actúa en él ‘con el cuchillo en los dientes’, entró hace dos meses en el mercado de la alimentación para animales. Es el delegado en Gipuzkoa de Husse, compañía sueca que patrocina cualquier actividad donde perros, gatos y caballos sean los protagonistas y lidera el mundo del servicio a domicilio de sacos de pienso y latas exquisitas para felinos.
– El pastor alemán dela foto es....
– ‘Sua’. Tiene nueve años y he de alimentarle con cierto mimo porque sus articulaciones, en frío, ya no son lo que eran. Siempre le cae algún suplemento nutricional o algún complemento vitamínicopara que mantenga la agilidad.
– Perdóname, pero eso de ‘suplemento nutricional’ suena a culturista tonto atiborrado a esteroides.
– Para nada, si nosotros cuidamos nuestra alimentación y cada vez nos inclinamos más por los productos naturales, libres de química, sin conservantes ni colorantes, esa misma tendencia es la que impera en la alimentación de las mascotas tal como se entiende en el norte de Europa. Se usan los árandanos y el magnesio para contribuir a un sistema urinario saludable, el té verde para la protección de las células, el pollo como base del aporte de proteínas, la yuca para el sistema inmunológico y el mejillón verde para el cuidado de articulaciones y cartílagos.
– Santo Cristo, mi gato puede llevar una dieta más biosaludable que yo, aunque eso de la taurina, no sé... está presente en esas bebidas energéticas, que según el cómo, el cuánto y el con qué te ponen de 0 a 100 en un segundo.
– Solo es un ácido orgánico que al natural es antioxidante, reduce la presión sanguínea y protege la retina. Por eso resulta ideal para cuidar los ojos de gatos y perros.
– Tienes gato, ¿no? Preséntanos a tu familia, la humana y la animal.
– Nuestro gato es callejero, común, europeo, negro como el carbón y muy suyo, absolutamente suyo. Él decide el cuándo, el cómo y el por qué, así que el día que se te pone encima y se deja acariciar te sientes realmente feliz. Mi esposa es Idoia, tenemos un hijo, Jon, de seis años, y otro que pronto nacerá, Alain.
– ¿Qué tal la convivencia?
– Ha habido que trabajarla, por supuesto. ‘Sua’ y ‘Luna’ mantienen una perfecta relación de amor-odio y lo primero que hicimos cuando nació Jon fue presentárselo a nuestro pastor alemán para que lo oliera. Enseguida decidió que sería su guardián y amigo. Un núcleo familiar compuesto por adultos, niños y animales exige un respeto mutuo, unos espacios compartidos y otros propios e intransferibles. Y tú, como amo tienes para con tus animales una responsabilidad a asumir. Ya sé que volver tarde en la noche lluviosa y tener que sacar a tu perro no apetece pero te pones el chubasquero y disfrutas del momento.
– No todos los amos lo asumen con tanto estilo, hay muchos perros con problemas de sobrepeso.
– Perros sedentarios de dueños sedentarios o que no encuentran tiempo para dedicárselo a sus animales. Claro que hay piensos bajos en calorías y otros que sin llegar a serlo llevan en su composición carnitina para contribuir a quemar grasas pero lo ideal, lo mejor, es que tu perro salga, pasee, corra, sienta.
– ¿Qué quieres decir con esa frase sobre el chorizo y el solomillo?
– Reflexionaba en voz alta sobre lo que durante mucho tiempo me ha pasado a mí en el tema de la alimentación de mis animales: relacionaba máximo precio con calidad suprema y acababa teniendo un presupuesto de unos 900 euros anuales en pienso. Luego me dí cuenta de que no era lógico que si tú comes chorizo, tu animal vaya a solomillo. Ni que tú compres tu comida en super con descuentos y ofertas y la suya sea de marca y etiqueta. Puro equilibrio lógico de convivencia.
– Que su comida me cueste lo que un filete de buey de Kobe, no, pero ya me dejarás darle un poco de la chuleta que compartimos...
– Me gusta que mi perro mientras comemos esté a nuestros pies sin reclamar nada pero, por supuesto, una buena chuleta es un festín para todos y si él forma parte de esta familia, se merece un trozo.
– ¿Y ese punto de que reciban la comida como reyes, a domicilio?
– Primero un último detalle: aunque estés convencido de que cierta comida es la ideal para tu mascota, ella tiene la respuesta: si se la come, bien. Si no, a cambiar. En cuanto a lo del reparto, piensa por ejemplo que hay señoras mayores que no pueden subir a casa bolsas de 7 kilos. Las compran de dos y les salen mucho más caras. Y piensa, de nuevo, en que nos falta tiempo y un día te coge el toro sin pienso ni latas...