Iñigo Urkullu no quiere hablar del futuro candidato del PNV a lehendakari hasta el próximo año, pero ayer dejó una vez más la puerta abierta a que él mismo, que en enero será reelegido como presidente del EBB, pueda ser finalmente el aspirante a reconquistar el Gobierno Vasco. El líder de la ejecutiva nacionalista «es perfectamente elegible» como candidato a suceder a Patxi López, «otra cosa son las incompatibilidades sobrevenidas después», defendió ante la posibilidad, no descartada, de que esa situación se produzca en próximos meses.
Urkullu emplazó nuevamente a la finalización del proceso de renovación interna que está llevando a cabo el partido y que concluirá el 15 de enero, para hablar sobre quién será el aspirante a la Lehendakari-tza, pero mientras tanto mantiene la expectativa sobre su posible designación. No obstante, siguen sonando para el cargo otros nombres conocidos como el del exlehendakari Juan José Ibarretxe -pese a su retirada de la primera línea-, el de la europarlamentaria Izaskun Bilbao o el del portavoz en el Congreso, Josu Erkoreka.
El dirigente jeltzale quiso «zanjar» las especulaciones sobre si los estatutos del PNV permiten o no compatibilizar los cargos de líder del partido y líder del Gobierno Vasco, la conocida bicefalia jeltzale, y recordó que una cuestión es «ser elegible y otra ser incompatible». Es decir, defendió la viabilidad de que el partido pueda proponer a su presidente como candidato a lehendakari, aunque en caso de conseguir el liderazgo del Gobierno Vasco deba renunciar al cargo interno.
Urkullu reconoció que es «difícil interpretar» el laborioso proceso de elección interna que tiene el partido nacionalista y aparcó la cuestión hasta el año que viene para no «dar más pábulo a comentarios, malas interpretaciones y equívocos». «No estamos en ese tiempo», dijo. «La militancia tendrá sus cauces de participación y su derecho a proponer nombres diferentes a los que plantee el EBB», insistió en una comparecencia en Sabin Etxea junto a los cargos electos del partido para el Congreso y el Senado.
La designación del candidato a lehendakari deberá esperar por tanto a que se complete la renovación interna de la ejecutiva del partido, que pasa ahora por las propuestas de cada territorio para los burukides natos del EBB. Son un total de 25 aspirantes para ocho plazas, más que en anteriores ocasiones. Pero más allá del respaldo suficiente de las bases que debe lograr cada candidato, serán fundamentales la negociación que en la Asamblea Nacional del 15 de enero se lleve a cabo entre los dirigentes de cada territorio.
Y es que, pese al intrincado proceso entre la militancia que marcan los estatutos, existe una regla no escrita pero asumida desde hace años, por la que la representación en el EBB se reparte de forma proporcional con cinco miembros para Bizkaia, dos para Gipuzkoa y uno para Álava.
Reparto por territorios
Sobre la base de esa norma, y según ha podido saber este periódico, el resultado de la primera vuelta en cada territorio ya perfila, casi de forma definitiva, quiénes serán los integrantes de la próxima ejecutiva del partido. Por la parte vizcaína, los nombres más respaldados son los de Joseba Aurrekoetxea, Iñaki Goikotxeta -actuales burukides- y los nuevos Koldo Mediavilla, Lorea Bilbao y Nekane Alonso.
La propuesta de ocho nombres realizada por Gipuzkoa debería reducirse a dos, posiblemente los de los actuales dirigentes Aitor Olaizola e Irune Berasaluze. Pero desde el GBB prefieren no adelantarse y mantener abierta la posibilidad de que cualquiera de los candidatos que han pasado a la segunda vuelta logre un asiento en la dirección nacional. A esa representación, que se sitúa próxima al líder guipuzcoano, se sumaría el propio Egibar si el próximo año es reelegido presidente del Gipuzko. Se afianzaría así durante cuatro años más el perfil propio que los dirigentes gupuzcoanos vienen marcando en el seno del partido y que en la última semana ha provocado un cruce de declaraciones con la dirección y malestar entre el sector más próximo a Urkullu.
Cercana al máximo responsable del partido es en cambio la aspirante al EBB por Álava, Pili García de Salazar, cuya probable designación como burukide puede socavar más la fractura interna en el seno del Araba Buru Batzar que encabeza Iñaki Gerenabarrena, y cuya continuidad fue muy cuestionada tras los presuntos casos de corrupción destapados en el territorio.