Hacerse una foto en 1936 era algo especial. Es por eso que los jóvenes estudiantes de medicina, encorbatados ellos, y ellas cubiertas con abrigos gruesos de solapas anchas, miraban al objetivo con gesto serio y curioso. No sabían entonces que serían la única generación en formarse en la Universidad Vasca/Euzko Irakastola Nagusia. «Euskadi estaba en guerra y la aprobación del Estatuto de Autonomía hizo posible la creación del Gobierno y, consecuentemente, de la efímera Universidad», recordó ayer la consejera de Educación, Isabel Celaá, durante el acto conmemorativo del 75 aniversario de la puesta en marcha de la primera Universidad pública vasca.
El 1 de diciembre de 1936 tuvo lugar la apertura del curso. Empezaban las clases en la Facultad de Medicina, situada en el Hospital Civil de Bilbao, en Basurto. Era la punta de lanza de un proyecto mucho más ambicioso que contemplaba la creación de un red educativa completa e integral que no llegó a cristalizar: los planes fueron frustrados cuando las tropas franquistas llegaron a Bilbao. En junio de 1937 las aulas del que fue embrión de la actual UPV/EHU se vieron obligadas a cerrar sus puertas.
Ayer fue el momento de recordar todo aquello en un acto celebrado en la Sala Mitxelena del Bizkaia Aretoa, en Bilbao. En realidad, la ceremonia fue la culminación de una serie de iniciativas destinadas a recordar aquel momento: una exposición itinerante titulada 'Heredamos un sueño, Universidad Vasca/Euzko Irakastola Nagusia 1936', abrió sus puertas hace una semana en Bilbao y recorrerá los tres campus vascos hasta la próxima semana. Además, una serie de conferencias profundiza en un pasado en el que ya se hablaba de asuntos aún muy vigentes.
El rector de la UPV, Iñaki Goirizelaia, se encargó de resaltar la visión de futuro de un grupo de personas que, lideradas por el catedrático Ángel Apraiz, se adelantó a su tiempo. «Resulta reconfortante comprobar que nuestros precursores ya eran conscientes de la importancia de otorgar al euskera rango universitario, del papel decisivo de la investigación y de la necesidad de que esa obra universitaria fuera para el pueblo; de la importancia de la acción social y de la Universidad para todos y todas», proclamó. De hecho, «la apuesta hoy de la UPV, convertida en Campus de Excelencia Internacional, tiene sin duda su origen en estas ideas».
Compromiso foral
Por su parte, la consejera Celaá recordó la pluralidad de aquel Gobierno que alumbró la primera universidad pública vasca, aunque prefirió mirar hacia delante. A su juicio, la UPV «debe jugar un papel determinante en la nueva sociedad vasca que debemos construir», lo que le otorga «una responsabilidad muy elevada». Para alcanzar esos fines debe tender a la excelencia, lo que «implica ambición» por «ocupar un lugar destacado en el concierto de las universidades europeas». «La universidad es la institución preferida de mi Gobierno» y de ella la sociedad espera «réditos en forma de liderazgo intelectual y científico».
Para ello, también los diputados generales de Bizkaia y Álava, José Luis Bilbao y Javier de Andrés -el de Gipuzkoa, Martin Garitano, no pudo acudir a última hora-, comprometieron su apoyo a la institución académica dirigida por Iñaki Goirizelaia durante un acto en el que también hubo lugar para la poesía, la música y la danza. En la sala Mitxelena se unieron a la conmemoración personalidades académicas, de la empresa y la política, que eran observadas con mirada curiosa por los 71 alumnos de 1936, cuya imagen en sepia se proyectaba en la pantalla del escenario.