Pronto estará en Singapur, en el MidAsia, el mercado audiovisual más potente del continente asiático donde los trabajos de Dibulitoon Studio('Glup', 'Supertramps', 'Cristóbal Molón' y 'Mystical') se venden asombrosamente bien. Ricardo se va a promocionar 'Papa, sóc una zombie', película que sabe y huele a Tim Burton, a las mejores Bratz y a celuloide dibujado primero a mano. Tanto que en Gijón, los espectadores de la sección Enfants Terribles le concedieron su premio.
- Así que a los chavales les gustan las de zombies.
- A los chavales les gusta ver películas como las que ven los mayores. Y el cine de miedo les atrae muchísimo. Cuando les pones una peli con muertos, situada en el inframundo, se sienten más importantes. Por eso creo que una de las maneras de entrarles a los compradores del MidAsia es decirles que 'Papa sóc una zombie' es de alguna forma, una iniciación al género de horror.
- En otros sitios o instituciones acaso sería conveniente presentarla de una manera más... políticamente correcta.
- Llegado ese caso podríamos comentar que se trata de una defensa a ultranza del derecho a ser y sentirse diferente. Dixie, la niña protagonista, no es precisamente lo que el resto del mundo (y de sus compañeros de cole) considera normal: luce un look de lo más gótico, su padre se dedica a las pompas fúnebres y su madre les ha abandonado a los dos. Además, la que se supone que es su mejor amiga no quiere verla ni en pintura y ella está encaprichada del chico equivocado.
- No sé por qué pero me estoy acordando de la película 'Mi chica'. La chavala era guapamente rara y su padre estaba enamorado de una maquilladora de muertos. Por cierto, Dixie está muerta, ¿no?
- Más o menos. Eso no puedo contartelo del todo. Pero digamos que sí. En la peli estás un rato en el mundo de los vivos y otro en el de los muertos. Por cierto, a Dixie le va mejor en el inframundo. Encuentra un noviete (muerto) pirata y se hace amiga de una momia.
- Pensándolo bien, 'Papa sóc una zombie' puede bailar y tocar los palos que quiera. Por ejemplo: el gran lío en que uno se mete cuando empieza a ser adolescente.
- Dixie tiene 13 años y su peli está dirigida a chavales entre ocho y diez, una edad para la que a mí, a la gente de Dibulitoon y a nuestros socios de Abra, Digital Dreams o Acció, nos encanta trabajar.
- ¿Por qué?
- Son absolutamente sinceros. Si lo que están viendo no les gusta se levantan y se van pasillo adelante. Además todavía no están tan influenciados por modas, publicidad o por esos grandes títulos que copan las pantallas. Y miran las películas fijándose en todo, en cada detalle y personaje. En Gijón, no creas, ya nos pusieron a Beñat y a mí en más de un apuro con sus preguntas.
- Perdón, ¿quién es Beñat?
- Beñat Beitia, un donostiarra que trabaja en Barcelona en el campo de lo audiovisual y es productor de nuestra película. Pues lo dicho, a los dos nos pusieron en más de un brete terrible preguntándonos cosas sobre el doblaje, las características de los personajes, la forma de dibujarlos, el tiempo empleado.
- ¿Os preguntaron cómo se las apañan dos directores (que no sean hermanos como los Coen, los Taviani o los Wachowsky) para dirigir al alimón una peli?
- Les contestamos que en la animación lo que realmente haces, después de haber consensuado el estilo que quieres para tu peli, es estar conectado con equipos que trabajan autónomamente. Teníamos a Patxi Peláez como ilustrador, a Aitor López coordinando a los animadores y a Ángel Alonso en la composición. En cuanto a nosotros dos, a Joan y a mí, lo teníamos fácil: uno se encargó del mundo de los vivos y el otro, del de los muertos.
- ¿Les contasteis que la historia de Dixie os rondaba desde el año 2000?
- Se lo dijimos, sí. Y que al principio se planteó como piloto de una serie de televisión pero pronto nos dimos cuenta de que Dixie y su aventura pedían y necesitaban las dimensiones de una película de verdad, de un largometraje.
- Los bocetos que tiras escaleras abajo en la foto...
- Son más de cuatrocientos y los primeros que hicimos; tienen ya sus años. La gente con tanto programa, tanto ordenador, tanta 'motion capture' parece haberse olvidado de que detrás de cada dibujo animado hay, precisamente... un dibujante.
- Patxi, por ejemplo. Que en estos momentos tiene sobre su mesa de trabajo el clásico estudio fotográfico de Muybridge...
- Esa mítica serie de fotografías de un caballo al galope con las que demostró que en un momento de la carrera, las cuatro patas del animal llegan a estar en el aire. Patxi las tiene a mano porque trabajamos en un nuevo proyecto, junto con la productora Milímetros. Un proyecto donde salen caballos y dragones.
- ¿Dixie peleará por un Goya?
- O acaso se escape a la Berlinale.