'Prevención selectiva'. Familias, educadores y representantes institucionales deben tener muy en cuenta, a partir de ahora, este nuevo concepto a la hora de promover comportamientos saludables entre la población adolescente, sobre todo en materia de drogodependencias. Los planes 'universales' o generales -van dirigidos a un amplio espectro de la población- están de capa caída. Los expertos consideran que ha llegado el momento de desarrollar programas de prevención «selectiva o indicada», para colectivos o personas de riesgo. Es decir, a los grupos de chavales que, por diferentes motivos, pueden ser «carne de cañón» para las adicciones.
Esta nueva forma de trabajar, que ya lleva años desarrollándose en los países más desarrollados de Europa, va a tener también su reflejo en Euskadi. Así lo anunció ayer el viceconsejero de Sanidad, Jesús María Fernández, en la inauguración de las jornadas 'La prevención en el contexto actual', que ha organizado el Instituto Deusto de Drogodependencias. «El nuevo plan de adicciones del Gobierno Vasco apostará por programas de prevención selectiva dirigidos a los colectivos de riesgo. De hecho, en los presupuestos crece un 10% la partida para colaboraciones con entidades municipales y asociaciones que potencien estos planes de prevención», resaltó el 'número dos' del Departamento de Sanidad.
¿Por qué esta nueva tendencia? Los profesionales, como el sociólogo Manu González de Audikana, lo explican por un doble fenómeno. De un lado, las drogas han dejado de ser una de las grandes preocupaciones de los españoles. Ya solo generan inquietud en el 0,8% de la población. Esta actitud puede deberse a que el consumo de drogas legales e ilegales está descendiendo en los últimos años. Por ejemplo, el consumo de riesgo de alcohol los fines de semana ha caído del 34% en 2004 al 17% en 2010.
Dejar de consumir
Por otra parte, los estudios indican que aunque el consumo de estupefacientes está muy extendido entre los menores de 25 años, cuando llega la edad adulta, la gente deja de consumir y el número de 'enganchados' con más de un cuarto de siglo se mantiene estable. Además, siempre responde a un mismo perfil: jóvenes excluidos socialmente, ya sea por pertenecer a familias sin recursos, por fracaso escolar o por carencias afectivas.
La combinación de estos dos factores -cierta despreocupación social sobre el fenómeno de las drogas y el hecho de que las personas adictas tengan unas características comunes- lleva a los expertos a señalar la importancia de poner el foco de la atención «en los más vulnerables», indica el experto del Instituto Deusto de Drogodependencias. Exdirector de prevención de la Fundación Etorkintza y exasesor de la Dirección de Drogodependencias del Gobierno Vasco, González de Audikana hablará hoy sobre las dificultades de los alumnos de los programas de cualificación profesional inicial (PCPI), es decir, los chavales que no consiguen aprobar la ESO. En el País Vasco hay 65 centros que imparten estos estudios a un total de 4.500 jóvenes. Los chicos suponen el 60% de edades entre los 15 y los 18 años.
Aunque no se puede estigmatizar a estos jóvenes generalizando que todos ellos tienen adicciones, el experto sí advierte de que se trata de «un grupo potente de adolescentes vulnerables». De hecho, entre los alumnos de los PCPI sí se dan mayores consumos de drogas. El estudio señala que entre los 'ingredientes' que les sitúan en una posición de riesgo figura la inmigración y el paro familiar. Por ello, los planes preventivos selectivos deben incidir en este tipo de grupos sociales, sin olvidar los programas de promoción de la salud, dirigidos al conjunto de la población.