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«La fuerza del agua reventó las paredes»

INUNDACIONES

«La fuerza del agua reventó las paredes»

Afectados por las riadas en Hernani recuerdan lo vivido. «Me da envidia ver a los demás limpiando. Ya me gustaría a mí tener todo el agua fuera del local», asegura el propietario de una carrocería

09.11.11 - 02:00 -
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Los vecinos de Hernani están acostumbrados a convivir con el río. Conocen de sobra la amenaza del Urumea. De sus crecidas. Pero pocos se esperaban tal riada como la que les vino encima el pasado domingo. Decenas de viviendas y talleres resultaron afectados. «Es como si se te hubieran ido siete años, todo el tiempo que llevas en el negocio», cuenta uno de los afectados.
«Golpeando todo lo que flotaba saqué las furgonetas»
Josean Merino tiene su taller, Autolunas Josean, en el barrio de La Florida, en el edificio de la antigua Papelera del Norte. Hasta el pasado domingo se trataba de una zona que jamás se había inundado en Hernani. Pero en esta ocasión tuvo peor suerte. «A las tres de la tarde nos acercamos al taller para ver qué tal estaba todo y ya vimos la situación. Me puse unas botas hasta la rodilla para intentar salvar lo máximo posible del taller, pero la verdad es que me sirvió de poco. Hubo momentos en los que el agua me llegó hasta el ombligo». Horas complicadas las que vivió en la tarde del domingo. «Saqué como pude las dos furgonetas, golpeando containers y demás que flotaban en el agua». Cuatro horas después tuvo que desistir ante la cada vez mayor crecida del agua. Lo que tiene claro es que, tras el susto inicial, lo peor llegó «el lunes, después de haber estado diez horas limpiando. Ves cómo ha quedado todo». La sensación que tiene es clara: «Es como si se te hubieran ido siete años, todo el tiempo que llevas en el taller. Tienes cuadernos guardados y todo tipo de elementos que se han esfumado». Ahora toca mirar hacia delante y hacer recuento de las pérdidas sufridas. «La oficina totalmente perdida, con los ordenadores, así como la maquinaria que estaba en la primera planta. Por suerte, mucho material estaba en la segunda planta, si no habría sido un auténtico desastre», asegura Josean Merino, tras hacer recuento de las pérdidas sufridas por su taller de autolunas.
«Inundó totalmente el coche y me entró en casa»
Javier Arroyo difícilmente va a olvidar la jornada del 6 de noviembre de 2011. Buena parte de las propiedades materiales que tiene se vieron afectados por las inundaciones que padeció Hernani. Su coche estaba en Karabel aparcado, barrio que se inundó por completo, y su vivienda está situada en Ereñotzu, otra zona cercana al río que sufrió por el desbordamiento del mismo. Javier sacaba ayer fotografías de su Opel Corsa de color granate que está todavía aparcado en Karabel, que quedó totalmente cubierto por el agua. «Dispongo de 48 horas para presentar todo ante el seguro y tengo que llevarles unas fotos». Las hace con resignación. Lo cierto es que su historia es dura. «Dejé por la noche el coche en el aparcamiento de Karabel y cogí el de la 'neska' para salir por ahí. Luego ya me fui a mi casa de Ereñotzu y cuando llegó la crecida del río yo estaba allí». Se lamenta, sobre todo, de que la Guardia Municipal no llamara a los propietarios de los vehículos estacionados, «no eran más de 15, no habría costado demasiado». Pero la desgracia de Javier no terminaba ahí, ya que en su propio domicilio también entró el agua. «Ha afectado sobre todo a la bajera, a la zona del garaje. De todos modos, también me estropeó la lavadora, secadora y otros utensilios». Javier lo comenta pisando el barro que todavía ayer rodeaba su coche estacionado.
«Si llego a estar dentro, no sé que podría haber pasado»
La historia de Javier Serrano es una de esas en las que, pese a la desgracia, aún tiene que dar gracias de que el problema no fuera todavía mayor. Propietario de la Carrocería Raffer, en el polígono Eziago, ayer todavía no podía hacer otra cosa que esperar a que el agua desaparezca de su taller. Pasó la noche del lunes al martes delante de su negocio. con bombas sacando el liquido acumulado.
Comenta con resignación y una cierta ironía que «me da envidia ver a los demás limpiando, ya me gustaría a mí tener todo el agua fuera y poder empezar a limpiar».
Su historia del pasado domingo trae miga. «Yo estaba en el taller y y hubo un momento en el que el recinto que está en la trasera del nuestro se llenó de agua y reventó la pared. Todo el agua entró de manera brusca, desplazando los coches que estaban en el interior. Yo tuve suerte, por que en ese momento estaba fuera del taller intentando salvar algunos de los vehículos. Si llego a estar dentro, no sé lo que habría pasado». Una vez salvada la vida hay que mirar las pérdidas. «Con decirte que todavía están debajo del agua nueve coches creo que te digo suficiente. Esto ha sido una pasada». La realidad es que si en la calle principal del polígono industrial el agua llegó hasta los setenta centímetros, en el área donde está Raffer, a un nivel inferior, el agua llegó hasta los cinco metros de altura.
«¿Cuánto valen mis partituras? Para mí, mucho»
Imanol Kamio es muy conocido en Hernani. Director del coro Ozenki, dirige también una academia de música en el barrio Karabel, Doinu Zale. Ubicada prácticamente a ras de suelo, apenas hay que subir tres escalones para acceder a ella, sufrió de manera grave las inundaciones del domingo. «Hemos avanzado, pero todavía queda mucho por hacer», afirmaba ayer Imanol en el interior de una academia que 24 horas antes apenas podía pisar por el barrizal que acumulaba. «Estuvimos ayer todo el día trabajando, limpiando, hasta las nueve de la noche. La solidaridad de la gente, de los vecinos, ha sido enorme. Me han ayudado muchísimo», agradece Kamio. El problema es qué hacer a partir de ahora. «Tenemos que esperar a que pase el perito para ver la valoración que hace. Hasta entonces, en principio, no podemos retomar las clases». Hay que tener en cuenta que la altura que cogió el agua fue de más de 60 cms, lo que ha conllevado que buena parte de los instrumentos que tenía en su interior se hayan estropeado. Siete acordeones y cinco pianos, entre otros, se han visto seriamente afectados. «Es difícil calcular el valor de lo que se ha perdido», asegura para al instante cuestionarse: «¿Cuánto valen mis partituras? Para mí mucho y no las puedo recuperar». La de Imanol es una academia que ha visto afectados sus ordenadores y que tendrá que alquilar instrumentos para poder retomar su labor.
«Cómo abastezco ahora de carbón a las sidrerías de la zona»
José Francisco Florida tiene su almacén de carbón, Carbones Patxi, en el polígono Eziago, uno de los más castigados en Hernani. Su negocio es conocido por abastecer a buena parte de las sidrerías de la zona. De hecho, ayer todavía tenía metro y medio de agua en su taller y, después de 15 horas, todavía le quedaba mucho tiempo de trabajo a la bomba para conseguir sacar todo el agua. Las marcas de hasta donde llegó el agua dan miedo. Cubrió en su totalidad un camión de gran tamaño, que todavía espera con el agua llegando a la mitad del mismo. «Lo cierto es que era algo que no podíamos esperar de esta manera. Se inundó por completo el almacén y 80 toneladas de carbón las puedo dar por perdidas.
Cómo abastezco yo ahora a las sidrerías»», comentaba ayer con las botas de goma cubriéndole toda la pierna y sin parar de afanarse en sacar agua.
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