Aimar Olaizola conserva intactas sus opciones de jugar la final del Campeonato del Cuatro y Medio tras doblegar 10-22 a Xala ayer en en Labrit de Pamplona. El equilibrio y la dureza que presidieron el partido hasta el 8-9 no auguraban una victoria tan cómoda para el de Goizueta, que hizo valer su mejor físico y una puntería que afinó según avanzó la tarde.
Xala mostró de salida una agresividad de la que careció una semana antes frente a Barriola en el Astelena. Sabía que sus posibilidades de vencer pasaban por prodigarse en la faceta ofensiva. Así, empleó la volea de derecha y el gancho de izquierda para amenazar los restos de saque de Olaizola II.
El de Lekuine tomó la iniciativa del peloteo en los primeros compases y transmitió la sensación de que podía presentar batalla ante un rival claro favorito para la cátedra, que ofreció de salida momios de 40 a 100.
Aimar Olaizola no acababa de encontrarse cómodo. Ni cruzaba sus ganchos, ni conseguía tomar el mando en el juego e incluso cometía algún error impropio de un pelotari tan seguro como él. Le faltaba esa chispa de la que hizo gala durante buena parte del verano.
Sin embargo, Aimar siempre suma. Para el 8-9 llevaba ya cuatro tantos de saque -acabó con seis-. También firmó una parada en el txoko perfecta, una volea y una descolgada que repetiría instantes después. En los mejores momentos de Xala nunca perdió la cara y siempre dio trabajo .
Paciente como pocos, Olaizola II esperó su oportunidad. El partido se endureció demasiado para los intereses de un Xala inferior en el apartado físico. Quizá debió arriesgar más cuando tuvo oportunidad, en ese arranque interesante.
Ni siquiera habían doblado el ecuador del partido cuando ya sumaban 151 pelotazos (8-9). Mantener ese ritmo significaba superar los 300. No hizo falta trabajar tanto ya que Aimar se adueñó de la cancha y metió el juego en una dinámica de tantos cortos. Las piernas de Xala comenzaron a sentir el desgaste, la acumulación de carreras y esfuerzos.
Al mismo tiempo que el cuerpo le pesaba más al de Lekuine, la zurda de Olaizola II comenzó a hacer de las suyas, a cruzar la pelota como no había hecho desde que arrancó este campeonato. El de Goizueta dirigió las operaciones ante un rival que no encontraba ya la manera de contrarrestar lo que le venía encima. Desplazó con el gancho y acabó a la vuelta cuando Xala llegó a esas pelotas tan complicadas. El de Goizueta, asimismo, bajó mejor la pelota a los pies de su contrincante para impedir que utilizara su volea con asiduidad.
Saques desde la pared
Xala efectuó un último intento al recuperar el saque tras caérsele bajo chapa una descolgada de sotamano (9-17). Comenzó a sacar desde la pared izquierda con la intención de invertir la dirección que había tomado el juego. Pero Aimar no estaba por la labor de dar facilidades. Aunque Xala volvió a ser agresivo en ese tanto, el de Goizueta frenó sus acometidas con una defensa numantina hasta forzarle a fallar una volea de derecha en el ancho. Siempre te obliga a dar un pelotazo más, a insistir.
Tras un inicio en el que le tocó correr, defenderse y sufrir, el encuentro acabó en un paseo bien merecido de Aimar Olaizola, un pelotari completo donde los haya para la disciplina del cuatro y medio. Los pelotaris de Aspe no lo van a tener fácil para descolgarle de la final y para impedir que sume su quinta txapela en la jaula.