Juan Martínez de Irujo y Xala se adjudicaron las dos plazas que quedaban libres par a la liguilla de semifinales del Campeonato del Cuatro y Medio tras ganar ayer en Eibar y Logroño a Bengoetxea VI y Titín, respectivamente. Comparten el grupo de elegidos con Abel Barriola y Aimar Olaizola, quienes eliminaron en cuartos a Julen Retegi y Sebastien Gonzalez. Tres pelotaris de Aspe y uno de Asegarce.
Martínez de Irujo fue capaz de remontar en el Astelena un partido que tenía prácticamente perdido. Bengoetxea VI llevaba cinco tantos de ventaja en el marcador (16-11) y todo parecía indicar que el leitzarra acabaría por tumbar al campeón. Oinatz, fiel a su estilo, cuajó una primera parte plena de aciertos. No dio una pelota por perdida y le ganó la partida a un Irujo que no sabía por dónde le daba el aire. Desubicado, a merced del rival, el de Ibero veía como los tantos caían uno tras otro en el casillero del contrario.
Pero de Irujo se puede esperar todo. Para bien o para mal. Oinatz hubiese querido que siguiese jugando igual, alternando aciertos con errores, porque su renta en el marcador era muy jugosa. Desgraciadamente, al de Ibero le salió la vena competitiva y apoyándose en la eficacia del saque fue capaz de darle la vuelta al luminoso (16-17).
Irujo no dejó escapar la oportunidad de colarse de nuevo en la liguilla de semifinales y aspira a repetir la txapela por segundo año consecutivo. No lo tuvo fácil en su estreno en el acotado ante un Oinatz Bengoetxea que nunca había entrado en la liguilla y que deberá esperar otro año para conseguirlo.
«No sé ni cómo he ganado, me he visto sin ideas en la cancha. Si me dieran a elegir, jugaría sólo el Parejas y el Manomanista. En el Cuatro y Medio me quedaría en casa. Aquí no hay huecos para hacer el tanto. Oinatz me ha tenido contra las cuerdas y a base de darle velocidad a la pelota he conseguido levantar el partido», declaró el de Ibero a pie de cancha.
¿El adiós de Titín?
En el Adarraga, Xala pudo con Titín, en el que podría haber sido el último partido del caracolero en la distancia. El ídolo riojano saltó muy motivado a la cancha y, con el apoyo del público, consiguió poner nervioso a Xala (0-6). Le salía todo y los seguidores riojanos pensaban en el milagro. Pero el de Lekuine no se vino abajo, a pesar de que la salida en tromba del de Tricio le pilló a contrapié.
Endureció el partido y la decoración cambió por completo. Titín comenzó a perder presencia en la cancha y en el marcador. Xala, en cambio, comenzó a dar síntomas de que el partido ya era suyo. Con el 20-15 se disiparon todas las dudas. El zurdo de Iparralde sentenció la contienda con suficiencia.
A Titín le pudieron las ganas. Era consciente de que quizás era su última oportunidad de entrar en la liguilla de semifinales y se dejó la piel en el intento, como siempre. Llegó incluso a vaciarse en un par de pelotas imposibles de poner en el verde y eso le pasó factura. Además de la eficacia y del buen juego de Xala a partir del ecuador del partido, el físico tuvo mucho que ver en el desenlace final. «Mientras que no me saquen a pelotazos del frontón y la afición quiera que me marche a casa, seguiré entrenando y pensando en el mañana», dijo Titín en los vestuarios del Adarraga.