diariovasco.com
Miércoles, 22 octubre 2014
sol
Hoy 8 / 11 || Mañana 6 / 9 |
más información sobre el tiempo
Estás en: > > >
El tolosarra de Kitgum

TOLOSA

El tolosarra de Kitgum

Javier Colomo sigue adelante con su empeño de crear una escuela en Uganda. Trabaja al margen de oenegés, sin intermediarios, con ayuda de amigos que quieran sumarse

19.10.11 - 01:59 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Cuando Javier Colomo llegó por primera vez a Kitgum, en Uganda, su vida quedó marcada para siempre. A partir de entonces, se trazó un objetivo vital tan sencillo como complicado de ejecutar, a medio camino entre el romanticismo, lo tangible, y el empeño solidario. Tenía que ayudar a mejorar como sea la calidad de vida de los niños de ese pueblo africano, dotarles de una escuela en condiciones. «Yo creo que para los grandes proyectos ya están las oenegés», contaba ayer Javier. «Creo que si todos focalizamos objetivos sencillos, concretos, podemos hacer mucho por el Tercer Mundo», asegura este ingeniero y ex atleta tolosarra.
Colomo parte de la filosofía de que hay que adecuar la ayuda a las posibilidades de cada uno y sin que ésta suponga un esfuerzo continuado. «A quien hace lo que puede, nadie debe exigirle ni debe, más. Nadie, al igual o con el simil del deporte que tanto he practicado, puede estar en su «límite» constantemente, es mejor poco y a menudo que un «empacho» y andar fastidiado, por eso, tampoco vamos a arreglar el mundo», explica.
Colomo tiene el empeño de que el colegio de Kitgum sea un proyecto de ayuda personal, quiere sacarlo adelante con el apoyo que pueda obtener de gente amiga o anónima, sin intermediar ONG alguna, con pequeñas aportaciones. Y poco a poco, grano a grano, va consiguiendo sus propósitos.
El primer paso ha sido construir un nuevo edificio para aulas, además de haber dotado a todo el recinto de energía solar para poder tener una electricidad básica de la que carecían los alumnos. Es lo que acaba de convertirse en realidad, pero a partir de ahora, hay nuevos objetivos para el incansable Colomo: Adecuar un edificio auxiliar, construir un nuevo aulario, un comedor-local de diversas funciones, porque ahora los niños comen en la calle y en el suelo, levantar un edificio que podría albergar un almacén de alimentos, un dispensario y alguna sala para enseñanza de oficios.
Colomo cuenta que en la escuela cursan sus estudios 120 niños y niñas, 80 de los cuales son sordos. Algunas de sus aulas son tiendas de campaña donadas por alguna organización humanitaria, y uno de sus dormitorios aún está a medio construir. Cuenta, una vez más, esa anécdota que ya relatamos, cuando un día pasó por allí un ministro y les regaló una televisión. Pero resulta que en la escuela no hay toma, ni tampoco en Kitgum hay señal para poder verla.
Sin intermediarios
La idea de Javier es trabajar con la gente de Kitgum directamente, sin internet, sin mediadores, sin gastos, todo voluntariado y siempre empleando materiales y tecnología existente en el país, a personal y técnicos locales. «Es la única manera de asegurar su durabilidad y mantenimiento en el tiempo, además de aportar «independencia» de técnicos externos que tengan que llegar a repararla o a aportar repuestos y piezas inexistentes en el país». «Aun a sabiendas de que quizás no sea la «tecnología» más avanzada del momento, pero sí la que ellos pueden alcanzar y mantener», cuenta este tolosarra de nacimiento y donostiarra de adopción.
Muchos blancos trabajando
A Javier no le gusta esa imagen que muchas veces se ve, muchos «blancos» trabajando y los negros mirando. «No la creo beneficiosa para nadie y para nada, ellos han de sacar su país adelante, evolucionar aprendiendo y trabajando. Nosotros aportar algo de nuestro conocimiento, financiación, pero haciéndoles responsables. Porque, si no, me temo que acostumbras a la gente al «ya vendrán a sacarnos las castañas del fuego».
Todo esto que hemos contado hasta ahora es muy bonito, tiene su componente romántico y altruista... «pero claro, sin dinero no se puede hacer nada», expone Colomo, consciente además de que existen mil proyectos y mil solicitudes de dinero para nosotros, los habitantes del primer mundo. «No concibo promesas hechas al viento, si se dice no, es no, pero si dice sí, hay que llegar hasta el final. Hubo mucha gente que no pensaba que íbamos a sacar adelante este colegio, pero dijimos que sí y nos involucramos. El plazo para acabarlo depende de los fondos, pero no nos movemos sin acabar, o acabamos allí y esto no lo digo gratis, me tentaré la ropa», cuenta con entusiasmo vehemente este ex maratoniano, que termina facilitando la cuenta corriente de su proyecto: 2100 2258 18 0200436111, en La Caixa.
Javier cree que su empeño está convirtiéndose en realidad porque todo ha radicado en «ser muchos con poco». «Hay gente que no dona por creer que lo que puede dar es miseria o no se fía o cree que no puede hacer nada, allí te le aseguro que no lo es. Cualquier pequeña aportación para nosotros es una fortuna allí».
Y Javier termina preguntándose, para convencer a los escépticos: «¿Por qué dejarlos abandonados a su suerte, si nosotros podemos manipular algo esa suerte?». Pues eso.
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
El tolosarra de Kitgum

Javier Colomo, rodeado de niños de la escuela que está impulsando en Kitgum, Uganda.

Videos de Gipuzkoa
más videos [+]
Gipuzkoa
Diario Vasco

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.