El delegado de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, Miguel Ángel Páez, se trasladó en la mañana de ayer a Vitoria en compañía de técnicos municipales y miembros de la Asociación de Desarrollo Rural Behemendi para visitar las huertas ecológicas que funcionan en la capital alavesa.
Páez explicó que en el Ayuntamiento de Irun existe un interés por «poner en marcha un espacio de estas características y nos parecía interesante conocer la experiencia de Vitoria, donde lleva ya unos años funcionando con buenos resultados».
El concejal irunés ya había hecho público el compromiso adquirido hace unos meses con el objeto de buscar un espacio en la ciudad en el que poder ofrecer terrenos que pudieran ser cultivados por aficionados a las huertas. Para ello, existen una serie de características que necesariamente hay que cubrir. «Se trata de dar la posibilidad de disfrute de un pequeño terreno a aquellas personas que quieran tener con ello ocupado su ocio, y que lo hagan de una manera controlada y ecológicamente responsable». Una realidad alejada de las llamadas agroaldeas, que persiguen objetivos productivos más cercanos a la actividad económica que al ocio.
La experiencia vitoriana
En la capital alavesa existen dos espacios de horticultura ecológica: las huertas de ocio de Urarte y las huertas de Olarizu, acondicionadas en 1998.
Lo que con estos huertos se busca es dar una alternativa bien organizada a las huertas que se han ido asentando sin control. Su objetivo es proporcionar a los ciudadanos un espacio en el que puedan dedicar su tiempo de ocio a seguir aprendiendo y disfrutando de la práctica de la horticultura desde un punto de vista ecológico y que lo puedan hacer en las mejores condiciones sociales y ambientales posibles.
En las huertas se realizan diversas actividades y programas educativos y formativos dirigidos a un amplio espectro de ciudadanos. Huertos para mayores de 55 años laboralmente inactivos, con la cesión de una parcela tras asistir a un curso; huertos para el público en general, con el mismo sistema de acceso, sin edad determinada y con una cuota anual y huertos reservados a colectivos, con fines educativos, terapéuticos o de investigación, son algunos de las muchos programas diseñados para este espacio.