«La mejor actitud ante una agresión es, realmente, evitarla. La huida es algo natural»
«Cuando debas defenderte recuerda que mantener la distancia y moverte bien es fundamental»
Harada, el gran maestro, grandísimo, del arte y la ciencia del karate Shotokai estuvo el fin de semana en Donostia compartiendo con instructores, alumnos y amigos su filosofía y sus técnicas. En el Centro de Artes Marciales de Anoeta conocimos a Lili González, 5º dan de la Federación, tercero de Shotokai, entrenadora y jueza nacional. Su territorio, el suyo y de su gente, es el Dokan Dojo de la calle Usandizaga, Usandizaga 12.
– ¿Cómo?
– ¿?
– ¿Cómo se anula el primer ataque de tu contrario para que el segundo ni siquiera exista?
– Rompiendo su estructura corporal.
– Vaya. Y eso se logra...
– Rompiendo su tiempo de ataque, impidiendo que pueda asentar su cuerpo para ir a por ti. Destrozándole la distancia. Tanto en el ataque como en la defensa, el control de la distancia (cuándo tu enemigo no representa un peligro, cuándo entra en una zona que ya lo es. Dónde te sientes tú segura, dónde ya no) como el saber moverte son dos asuntos cruciales. Si la rompes, tienes mucho a tu favor. Eso sí, si el combate no es cuestión deportiva o de competición recuerda que evitar la agresión, rehuir la bronca, alejarte del punto de conflicto es siempre la mejor solución.
– Alguien pensará que eres un gallina. Para huir no entreno.
– Que lo piensen. Existe un concepto llamado ‘huida natural’ que ha contribuido a que millones de animales hayan sobrevivido sin extinguirse por acción de los depredadores. Eso sí, cuando debas defenderte, que te cojan preparado. Y preparadas. Las chicas tenemos que aprender mucho. Por no saber, muchas no saben ni correr para atrás. Enseguida se caen de culo. Y en el suelo, estás perdida.
– Correr, saber desplazarse hacia atrás, es fundamental en el frontón, para el torero y en un puñado de artes marciales.
– Incluidas las que usan armas. Piensa en la esgrima: rompe hacia atrás para quebrar el ataque o para esperar la oportunidad de saltar hacia adelante en el momento preciso.
– Ese ejercicio lo habéis estado automatizando durante horas en Anoeta. Desplazándoos perfilados en una pista imaginaria.
– Y teniendo muy en cuenta cómo repartimos el peso del cuerpo, sintiéndolo en el centro de gravedad. El karate Shotokai trabaja mucho con las sensaciones. Muy a menudo el maestro, los alumnos, los instructores cerramos los ojos para lograr que el cuerpo se abra y nosotros sintamos su posición, su centro, su movimiento y estructura de otra manera, con un contacto muy distinto y sensorial.
– Hermoso, pero no para la calle o una disputa de bar.
– Claro, estamos entrando en otros terrenos.Hablamos de una filosofía hasta de enseñanza. Con el shotokai se rompe la manera militar de transmitir las artes marciales.
– ¡Maestro, sí, maestro!
– Antes, el instructor daba clase, a gritos, a cuarenta o cincuenta alumnos que lo que aprendían lo aprendían por pura y simple repetición. Entre nosotros la técnica te llega de forma totalmente especializada, buscando la manera que tú necesitas para aprehenderla. Ha habido cursos en los que yo he tenido varios profesores enseñándome todos el mismo movimiento pero cada uno de manera distinta hasta que dábamos con la que mejor se adecuaba a mí para interiorizar ese punto concreto. Pero volviendo a tu pregunta sobre qué sirve y qué no sirve cuando te encuentras en una situación callejera no deseada, tenlo muy claro: una buena posición y unas piernas fuertes que te asienten bien en tu terreno, son fundamentales. Y por supuesto, antes de que nada suceda, ir por la vida (y por las calles) alerta. Y con visión periférica total.
– Desarróllame esa idea.
– En realidad, sirve también para la competición. La gente puede tener la impresión de que la defensa es lo opuesto totalmente al ataque. Puede pensar que es algo más estático. Una táctica de esperar el golpe, pararlo y responderlo. Y no es eso. En absoluto. La defensa es una actitud.
– ¿Me hablas de estar continuamente a la defensiva?
– Para nada. Me refiero a ser en todo momento consciente de lo que te rodea. Caminar con paso firme sabiendo por dónde pisas, teniendo en tu mente (y en tus terminaciones nerviosas) un croquis de los sitios por los que pasas y de las actitudes de la gente. Con lo de visión periférica quiero significar que no puedes entrar en el portal y sorprenderte porque alguien te salga del hueco de la escalera. Esos son ángulos que tú debes llevar controlados. A eso me refiero cuando propongo y asumo una defensa continua, activa y nada estática.
– Creo que también estás hablando de romper el bloqueo que nos traba si alguien nos ataca.
– Sí. Más o menos. Esa lógica crispación. De cuerpo y mente. Por eso, en competición y en la calle: posición, distancia, piernas y control.