Imanol Badiola está a punto de tomar una decisión definitiva para su futuro como profesional. Una decisión muy importante: seguir en activo o colgar el remonte. El zaguero azpeitiarra lleva casi un año sin vestirse de blanco a causa de una hernia de disco. Profesional desde hace catorce temporadas -debutó el 4 de diciembre de 1997 en Galarreta junto a Gaztelu-, el remonte lo ha sido todo en su vida. Se lesionó en octubre de 2010, en un partido de parejas. Lo recuerda perfectamente. «Sentí un pinchazo en una pierna y al principio no le di excesiva importancia, pero los dolores fueron a más a medida que pasaban los días».
En los primeros cinco meses pasó por varias consultas de fisioterapeutas para encontrar una solución a sus dolencias, pero el dolor no remitía al contrario. Hasta que hace siete meses decidió pasar por el quirófano. Se puso en manos del doctor Iza. «Me dijo que en un plazo de cinco meses estaría jugando de nuevo, pero no ha sido así. El tratamiento no ha funcionado como esperaba. Estoy pasando por un calvario. Se te agarrotan los músculos de la espalda y apenas si puedes moverte. Así llevo casi un año».
«Así no puedo seguir»
Reconoce que «te quema todo el cuerpo y estás rígido. Los médicos me han recomendado descanso por que la zona está débil y necesita tiempo para fortalecerse, pero así no puedo seguir».
Incluso ha tenido problemas para hacer vida normal. «Al principio me costó bastante. Me cansaba sólo con estar de pie, no podía estar ni dos horas sin tener que sentarme. En cambio, desde hace un mes, ya aguanto mucho más. Pero no hago ningún exceso.
A sus 33 años y con contrato en vigor hasta febrero con la empresa Oriamendi, Badiola afirma que «me gustaría seguir en activo, pero no lo veo nada claro. A día de hoy lo veo más negro que blanco. Siempre tienes la esperanza de recuperar, pero pienso que está más cerca la retirada que mi reaparición. En estos momento, mi único objetivo es poder hacer vida normal».
Trabaja en Setalde, un almacén de fontanería de Azkoitia en el departamento comercial. «Tengo suerte de tener un trabajo así. Estoy en la oficina, cojo pedidos. Más que todo es una labor comercial. Si tuviera que desempeñar un trabajo físico ahora mismo no podría».