La asamblea de Kutxa dio ayer un respaldo rotundo a la integración en Kutxa Bank, ya que cosechó el apoyo 91 consejeros, de los 98 que comparecieron, mientras que cinco votaron en contra y dos de abstuvieron.
Las dos abstenciones vinieron de la mano de un consejero de LAB, que en la propia asamblea hizo pública su postura, y de otro de Hamaikabat, Luis Mari Iturrarte, que se desmarcó de la postura oficial de su partido, lo que constituyó toda una sopresa. Como estaba previsto, los votos contrarios fueron los de los dos consejeros que tienen respectivamente Aralar y Ezker Batua, y el de ELA. Por lo tanto, el proceso de integración logró ayer el respaldo del 92,8% de los compromisarios presentes. Apoyaron el mismo 23 consejeros del PNV, 20 de Banatuz y ANV, los 18 del PSE, 12 de H1!, 9 de CC OO, 3 de EA, 3 de Alternativa y 2 de Pixkanaka y 1 del PP:
La asamblea contó con dos ausencias, la de la peneuvista Eider Mendoza, que está de baja por maternidad, y la de un consejero de CC OO, que sustituye al presidente de la autoridad portuaria, Lucio Hernando, quien ha tenido que dejar su cargo de consejero por incompatibilidad. Su sustituto no pudo acudir por encontrarse de vacaciones.
Con todo, ni las ausencias ni la abstención de última hora del consejero de H1! eran determinantes, ya que bastaba con el voto favorable de dos tercios de los asistentes, en este caso con 66.
De este modo, concluía una asamblea histórica, tras la cual los consejeros asistieron a un lunch en la sala de Kutxa en la calle Garibay un ambiente de total satisfacción. Las de la BBK y la Vital ratificaron el proyecto la semana pasada.
Además, el presidente de la BBK, Mario Fernández, y el de la Caja Vital, Carlos Zapatero, siguieron de cerca la asamblea, ya que estuvieron presentes en el edificio de la Kutxa durante la misma, y al término se reunieron con su homólogo guipuzcoano, Xabier Iturbe, para cumplimentar determinados requisitos legales.
Así, y a falta de la ratificación en octubre de los cambios introducidos en el acuerdo de Bildu con los presidentes de las entidades, lo que será un mero trámite, comienza la cuenta atrás del nuevo banco, que arrancará el 2 de enero.
Se cumplirá así un proyecto ansiado desde hace más de veinte años tras la fusión en 1990 de las cajas municipales de cada territorio con las provinciales, lo que fue considerado como un primer paso para la creación de una gran caja en el País Vasco.
Tras cinco intentos frustrados -unos más avanzado que otros-, finalmente el deseo se hace realidad y Euskadi contará con una gran entidad que surge con el objetivo de apoyar al tejido productivo y cimentar el crecimiento económico.
Quedan atrás, por lo tanto, los fracasos cosechados en 2005 y 2008, los más desarrollados. Incluso hace tres años, el proyecto de fusión a dos entre Kutxa y BBK llegó a votarse en las asambleas de ambas cajas. El proceso logró el respaldo de los consejeros de la caja vizcaína, pero no así en la guipuzcoana, donde la oposición del PSE, PP y de los consejeros próximos a la izquierda abertzale -por distintos motivos- malogró un proyecto que contemplaba la entrada posterior en el mismo de la Caja Vital.
Los mismos temores que planeaban sobre la Kutxa en esta ocasión, donde a priori no contaba con los apoyos necesarios, quedaron disipados el lunes de la semana pasada tras el acuerdo alcanzado por Bildu con los presidentes de las tres cajas, con lo que se lograba que las cuatro grandes fuerzas políticas apoyaran el proyecto, lo que marca un hito en la historia reciente de este país, ya que en los últimos años ningún proyecto ha logrado aunar a las cuatro sensibilidades.
Proyecto fundamental
El proyecto cosechó posteriormente el apoyo de CC OO y el sindicato Pixkanaka, tras pactar las condiciones de los trabajadores en la mesa laboral, que era el más previsible a priori. Así, la caja lograba atar 82 votos, a los que se sumaron a última hora los doce de la plataforma de impositores Banatuz, afín a la izquierda abertzale, tras valorar positivamente el pacto de Bildu, lo que a su entender introducía cambios sustanciales.
Con el rechazo ya anunciado de los dos consejeros que tienen respectivamente Aralar y Ezker Batua, así como el de ELA, tan sólo quedaba por dilucidar ayer la orientación del único representante de LAB, que finalmente se decantó por la abstención. El resto de grupos intervinieron para defender una postrua que ya era conocida. Así, el portavo del PNV, Eneko Goia, se congratulaba de que finalmente se haya podido alumbrar un proyecto por el que su partido llevaba trabajando muchos años. Destacó que Kutxa Bank es un instrumento fundamental para contar con una institución financiera fuerte, imprescindible para que el País Vasco pueda salir de esta situación de crisis.
Iñaki Letamendia, del PSE, subrayó que es una fusión necesaria para Gipuzkoa y para Euskadi y que se ha logrado cuando se ha contado con un consenso amplio y adecuado, que era lo que perseguía su partido.
El PP, en boca de su portavoz, Ramón Gómez Ugalde, consideró que el impulso al desarrollo de Gipuzkoa pasa por una caja fuerte. Recordó que el apoyo del PP será para que los «jóvenes tengan crédito, para que los emprendedores puedan tener oportunidad y Kutxa les pueda ofrecer posibilidades de futuro y, sobre todo, para que la Obra Social esté garantizada».
La portavoz de Aralar, Ainhoa Beola, mantuvo su rechazo al proyecto al considerar que el pacto de Bildu no introduce cambios significativos, entre otras cosas porque «se pierde el control público de las cajas al profesionalizarse el consejo de administración de Kutxa Bank». En la misma línea se pronunció Arantza González, de EB, que se mostró muy crítica con Bildu y remarcó que «se pierden unas intituciones emblemáticas enraizadas en los territorios».