Sólo después de terminar lo que empezó mal ha digerido Orio sus carencias y ofrecido su mejor imagen, discreta aún en comparación con la temporada anterior. En el apresurado intento por huir del play off varios tropezones le llevaron a caer en un agujero mayor y ha tenido que tocar el fondo del descenso para empezar una remontada, tardía en cuanto a plazos deportivos, válida si las carambolas judiciales acaban expulsando a Urdaibai de la competición.
José Luis Agirre, entrenador de la Mirotza primero y la San Nikolas después -uno de los numerosos cambios que pretendió servir de aliciente psicológico- enfoca la autocrítica hacia la admisión de las propias limitaciones. Sostiene que «hemos fallado pensando que éramos mucho más y podíamos aspirar a puestos mucho mejores en lugar de agarrarnos a la pelea de la primera tanda».
En las primeras dos semanas de Liga San Miguel, la Mirotza sumó dos octavos puestos y dos penúltimos. «Por aquel entonces ya vimos que nuestras pretensiones de luchar por estar en la segunda tanda no se podían cumplir incluso haciendo nuestra mejor regata», reconoce Agirre.
Las bajas estratégicas de veteranos que lideraron la trainera el año anterior (Joxean Olaskoaga, Aizperro, Agustin Mujika, Gorka Etxeberria, Urko Redondo, Anartz Larrea) y un invierno «en el que no terminamos de arrancar con un bloque definido hasta muy tarde», confiesa el entrenador, motivaron el radical cambio de estatus de los amarillos en la Liga. De aspirante al título a posible candidato al play off».
Las ausencias de dos pilares en la banda de estribor (Fernando Valenciaga y Jon Mujika, Aia) con los que el míster contaba inicialmente terminaron por complicar el panorama.
El transcurso liguero fue anclando al equipo en la primera tanda y la alarma se terminó de encender en el último fin de semana de julio, con el penúltimo puesto en Getxo y el último en Zumaia. El míster alega «una carga de trabajo premeditada que nos condicionó el fin de semana» al referirse a los dos resultados y considera que «la ansiedad que nos llevó a empezar a retocar todo nos perjudicó a posteriori».
Orio salió de Zumaia a medio camino entre la salvación directa y el descenso, en puesto de play off, a nueve puntos del décimo y a otros tantos del último. La entidad optó por la vía más ambiciosa pero se topó con «una dinámica negativa motivada por un cúmulo de circunstancias», señala el presidente, José Cruz Expósito. Asume también que «quizás desde la dirección no supimos en ese momento mantener la calma adecuada».
El 17 de agosto, visto que la Ikurriña de Zarautz -Orio fue último y penúltimo- no hizo sino agravar la herida, el club optó por la excepcional medida de incorporar a Miguel Ángel Lizarralde, Altxerri para ayudar al primer técnico a encauzar los resultados deportivos a diez días del final liguero. Un golpe de efecto. Un revulsivo. Tampoco cuajó.
La agudizada crisis de los oriotarras coincidió con el subidón físico y moral de Camargo y con algunos resultados apretados que provocaron la fatídica intermediación de terceros en contra de los intereses amarillos. Resultado final: descenso directo por un sólo punto.
En la última jornada, con la pérdida de categoría casi asumida, ofreció Orio su mejor versión. Con la veteranía de Axier Kolina e Iñigo Agirre, Txabola, marcando la remada de la tripulación, con mayor pausa y cordura, los amarillos ganaron su tanda. Repitieron alineación en la clasificatoria de La Concha y sólo tres segundos les separó del séptimo puesto. Insistieron en la fórmula en el play off y empataron con Portugalete al frente del sexteto participante.
Tantean a Igor Makazaga
La directiva ha asumido, pese a la resucitación deportiva, su responsabilidad en el fracaso. «Algo habremos hecho mal para llegar a esta situación», reconoce el presidente. Por eso ha convocado una asamblea general extraordinaria para este viernes en la que los socios del club deberán ratificar o no su confianza a la junta directiva.
Ante la decisiva cita, el presidente deja claro que «lo importante no es el nombre de la persona que haga de presidente sino el de conseguir una unidad para que Orio salga adelante y vuelva el sitio que le corresponde en la élite». Si el equipo directivo actual no supera el trámite, el siguiente pasó sería el de convocar elecciones.
Los gestores oriotarras no están sin embargo a la espera de lo que pueda ocurrir y ya han dado pasos para buscar un entrenador para la próxima campaña. José Luis Agirre no continuará al frente de la dirección deportiva y tampoco Altxerri puede hacerse cargo del equipo por lo que la directiva ha barajado diferentes nombres entre los que ha cobrado fuerza el de Igor Makazaga, sanjuandarra que vive en Orio y acaba de anunciar su salida del club rosa.
La composición de la próxima junta directiva y la identidad del nuevo míster no son las únicas incógnitas que debe despejar Orio en los próximos días. Todavía no están garantizadas al cien por cien las categorías en la que tendrán que competir las dos embarcaciones senior masculinas del club.
José Cruz Expósito reconoce que «el descenso acarrearía algunas consecuencias de tipo económico en cuanto a patrocinios pero pase lo que pase no cambiará la filosofía de trabajar con lo mejor de casa».