Los coreanos Joo Myung-Duck y Kyungwoo Chun inauguraron ayer su obra fotográfica, 'San & Sebastian', en la galería Arteko enlazando dos generaciones y fusionando dos hermosos trabajos que unen figura y paisaje. 'San', el significado acústico de montaña en coreano y 'Sebastián', el nombre del santo, el nombre de la ciudad. Un juego de palabras que junto con la calidad de las obras «resulta muy interesante», explicó Cristina de la Fuente, directora de la galería Arteko.
Joo Myung-Duck, reconocido artista en su Corea natal, llega por primera vez a San Sebastián con 'San'. El que fuera fotoperiodista entre los años 1968 y 1973, es en los años 80 cuando adquiere la madurez artístisca coincidiendo con los cambios políticos y económicos de su país. A partir de esa transición, Myung-Duck reclama «la tradición a través del retrato de la belleza de la naturaleza y de la patria coreana».
El artista coreano, muy interasado en la tierra vasca, confiesa que le encantaría pasar una temporada por aquí retratando los paisajes guipuzcoanos que «tanto recuerdan a la naturaleza de Corea». Su obra muestra una selección de exquisitas fotografías de paisajes en blanco y negro que encierran diferentes significados. Los paisajes parecen lugares, espacios, objetos inanimados, un diálogo interior y exterior, entre lo tradicional y lo actual, una serie de paisajes perdidos, las fotografías en las cuales recuerda que «se ha encontrado consigo mismo». Guiado por la intuición, Myung-Duck decide el tiempo de exposición de la luz sobre el papel fotográfico al que llama «mi momento». Ese momento es el que otorga la exclusividad de las fotografías y lo que le diferecia de otros paisajistas consiguiendo, a su vez, un tono uniforme en todas ellas, siendo única cada instantánea.
En el mismo espacio se alberga la obra de Kyungwoo Chun, que se funde en un juego de palabras con el trabajo de Myung-Duck. «Sebastián es un nombre común en Europa y la primera vez que estuve aquí me pregunté la procedencia del nombre de la ciudad de San Sebastián». Le contaron la historia y siguió informándose para «recrear una metáfora para conectar con las personas. Podía haber sido otro nombre bíblico, como Pedro o Juan, pero no». Chun considera que algunos elementos nos definen, a nosotros y nuestra vida como seres humanos. Elementos como «la nacionalidad, el lenguaje, la religión y, por supuesto, el nombre. En Corea se tiene la creencia de que el nombre de una persona puede definir su vida y al igual que la familia, el nombre no se elige», explica.
Con esa premisa, Kyungwoo Chun comenzó a idear un proyecto en el que la esencia estaría entre la conexión entre la persona, su nombre, San Sebastián y que ésta se viera reflejada a sí misma.
De esta manera, comenzó a reunir a diferentes donostiarras o guipuzcoanos con una única condición: llamarse o apellidarse Sebastián. Creyó que podía ser «una razón motivante». Chun rechaza el trabajo con modelos profesionales porque exige para sus obras «una reciprocidad y llegar a estar 'dentro' de ellos». El resultado es una serie de retratos de personas que emulan al sufriente San Sebastián y comparten su nombre, y una selección de vídeos que hace reflexionar sobre las relaciones entre la existencia individual y el tiempo universal.
No es casualidad que Chun haya llegado a este proyecto tan donostirarra ya que ésta es su tercera visita. Siente que hay «una conexión entre la historia vasca y la coreana, que sufrieron sendas prohibiciones para poder expresarse en su idioma natural». Es, además, «un honor» para él exhibir junto con Myung-Duck, a quien «admira desde que era estudiante» y considera «su mentor».