Peregrinos, montañeros, fieles, autoridades y turistas compartieron ayer tradición, costumbres, aficiones y devoción en Aran-tzazu, en la festividad de la patrona de Gipuzkoa. La soleada jornada veraniega y festiva llenó los alrededores de la Basílica de gentes de todas las edades.
«Subir aquí con este tiempo merece la pena sólo por ver este paisaje», comentaba una familia de Donostia que acudió atraída por la jornada festiva. Otros, como Begoña y Agustín, de Azpeitia, se confesaban habituales, y devotos de la virgen. «Venimos en coche, vamos a misa, damos una vuelta y después de comer nos volvemos». De más lejos, de Olazagutia (Navarra) llegó un autobús de jubilados con ganas de repetir.
También hay quien tiene la costumbre de subir a Urbia y bajar para la misa, pero ayer al mediodía ya no entraba un alfiler y algunos siguieron la homilía desde el exterior.
Los vendedores ambulantes, que conocen bien lo que se cuece en el santuario mariano más visitado de Euskadi, se mostraban satisfechos por la afluencia de visitantes. «Los últimos años había bajando bastante el ambiente, pero hoy al ser festivo se ha notado movimiento desde bien temprano», dijeron.
El párroco de Oñati, Joxan Larrañaga, confirmaba que la peregrinación oficial, una cita con más de cinco siglos de antigüedad , había sido «la más multitudinaria de los últimos años». El historiador José Antonio Azpiazu llegaba también caminando hacia el mediodía y, tras tomarse un tentempié, decidió disfrutar de las voces del coro de Aran-tzazu. Otros, como la concejal oñatiarra Beatriz Gereka, iniciaban el recorrido incluso antes que los romeros. «A las siete ya salíamos de la plaza. Me gusta subir este día andando, no por fe, por tradición». Paras las 9.15 ya estaba tomando chocolate en la Hospedería y tras cambiarse de ropa participaba en los actos protocolarios, para volver luego a ponerse el pantalón corto y bajar andando».
Antes de la llegada de las autoridades, algunos emprendían ya el camino de regreso a pie, aunque el autobús fue el transporte estrella, al comunicar cada 15 minutos en las horas punta Oñati con el Santuario. No obstante, la masiva afluencia de vehículos particulares de 11.00 a 12.00 provocó un atasco de considerables dimensiones y durante esa franja horaria los autocares no pudieron cumplir las previsiones, con el consiguiente malestar de los usuarios.
Tras la homilía, la Banda Municipal y los trikitilaris de Musika Eskola pusieron la nota musical. Mientras algunos se perdían por los parajes verdes y rocosos otros disfrutaron de la oferta gastronómica de la zona.