Solo falta cortar la cinta. Será en breve. Podría ser hoy mismo si se quisiera. El bidegorri que conecta Herrera con el paseo de Txaparrene, en Intxaurrondo, está listo. La primera impresión es que va a marcar un antes y un después en las conexiones entre barrios. Herrera está hoy más cerca del Centro de la ciudad, y viceversa. Y de una forma cómoda y accesible. La fuerte pendiente del alto de Miracruz ha pasado a la historia.
No es un bidegorri más. Es el que une la red de San Sebastián con Pasaia y Errenteria. La capital con la provincia. Tampoco es un bidegorri al uso porque permite la coexistencia entre peatones y ciclistas. Y porque no habrá muchos trazados similares que salven la variante y atraviesen un túnel por el que hace años circulaban tranvías.
Nuestro recorrido se inicia en la nueva estación de tren de Zubiaurre porque todavía está en obras el tramo que une esta zona con la Calzada Vieja de Ategorrieta por la plaza Aldabalde, Atairza y Fernando Sasiain. Son apenas cien metros los que quedan para rematar este bidegorri por el paseo de Txaparrene. Lo recorremos hasta alcanzar la boca del túnel. En este tramo de un kilómetro, paralelo a la nueva trinchera ferroviaria, existe prioridad peatonal. Por el momento no hay señalización en el pavimento del paseo y no parece que lo vaya a haber. En el túnel se puede decir que empieza el nuevo trazado.
El cambio de temperatura al acceder al interior del mismo es lo primero que sorprende al ciclista-peatón. No será nada nuevo para quienes estén habituados a cruzar en bici el túnel de Morlans. Los días de calor se agradecerá; no tanto, en invierno. El túnel es recto, de 124 metros de longitud y 3 de ancho, y está ubicado bajo el puente del Garro. Está perfectamente iluminado. A diferencia del que une Amara con el Antiguo, en éste no ha sido necesario instalar un dispositivo de videovigilancia porque desde una boca se ve la otra sin mayores problemas. Las paredes del túnel son de chapa hasta una altura aproximada de tres metros. La bóveda se ha recubierto de un aislante.
Salimos del túnel y nos encontramos en la zona denominada Arrobi, o Arrubi como la conocen los vecinos de mayor edad. A nuestra derecha -siempre en dirección a Herrera- tenemos la vías del tren separadas por un pequeño pretil de cemento sobre el que hay una valla. A la izquierda, en lo alto, las viviendas de Montesol, y a nuestra altura, una amplia zona verde descuidada por el momento. La pista es amplia y solo el paso del tren rompe el silencio. El recorrido es cómodo. La ligera pendiente evitará tener que dar pedales cuando circulemos desde Intxaurrondo a Herrera. Sobra decir que a la vuelta 'picará' hacia arriba. Al frente queda Herrera y las primeras casas del barrio de Altza. Estamos pegados a la variante, pero no se escucha el ruido al paso de los vehículos.
Por esta zona circularon los primeros tranvías con los que contó la Compañía del Tranvía. Era la red que llevaba a Errenteria, salvando la subida por Miracruz, que empezó a funcionar en junio de 1890.
Cuatrocientos metros después de nuestro paso por el túnel, en apenas cinco minutos a paso ligero, nos encontramos con el puente que supera la variante tras negociar una pequeña curva resguardada por una loma todavía sin vegetación. El piso cambia de color, de granate pasa a marrón. Y por primera vez desde que empezamos nuestro recorrido queda separado el espacio para los peatones de los ciclistas. La pasarela tiene 6,2 metros de anchura y 74 metros de largo por encima de los accesos viarios de Trintxerpe a la A-8, prácticamente pegada a los túneles de entrada a la variante.
Aquí sí, en la zona del puente, el ruido es patente. Una barandilla es todo lo que protege a ciclistas y peatones. Puede resultar algo baja para quienes circulen montados en sus bicicletas por el carril en dirección a Herrera. Cualquier imprevisto podría provocar alguna situación de peligro. La pasarela tiene iluminación en el suelo, a diferencia del resto del bidegorri que queda iluminado con farolas cada diez metros aproximadamente.
Cruzamos la pasarela y solo nos quedan 100 metros hasta la plaza San Luis de Herrera. No será necesario dar pedales. A nuestra izquierda la sociedad Euskal Giroa. Estamos en la Avenida Alcalde José Elosegi. Desde el reloj de Ategorrieta a Herrera atravesando un único paso de cebra, el que queda en el paseo Txaparrene, junto a la estación de Adif.
Vuelta por el mismo camino
Regresamos por el mismo camino y para sorpresa nuestra la pendiente del 3% se nota en nuestras piernas. El recorrido desde Herrera a Intxaurrondo puede que se haga algo más largo pero es accesible, en cualquier caso, para ciclistas o peatones de todos los niveles.
Nos quedamos con la sensación de que se podría poner unos bancos en la hierba de Arrobi, alguna zona de descanso que mejore este lugar.
Lo que viene después ya es conocido. El paseo de Txaparrene, con su skate park, sus campos de fútbol y el quiosco que ha vuelto a su lugar después de las obras realizadas para cubrir parte de la trinchera. Seguimos, ya en bicicleta, por Txaparrene hasta Ategorrieta. En estos aproximadamente 1.000 metros paralelos a las vías del tren compartimos acera con peatones. Vamos cuesta abajo así que la bicicleta puede embalarse si no utilizamos nuestros frenos. Es un paseo sombrío al que le hace falta una buena iluminación si lo que se quiere es impulsar el uso de la bicicleta, también cuando regresamos a casa de noche.
Estamos en el reloj de Ategorrieta. Seguimos por el bidegorri de la Calzada Vieja, por detrás del colegio San Ignacio, y llegamos a la avenida de Navarra. Lo ideal para llegar a la Zurriola o al Boulevard sería continuar por la acera más pegada a Manteo hasta la gasolinera Larramendi pero no existe bidegorri. Nos obliga a utilizar las calles de Gros, la llamada 'zona 30', en la que las bicis circulan por la calzada con prioridad sobre el coche. Pocos ciclistas lo hacen. Buena parte de ellos siguen por la acera próxima a Manteo hasta enganchar con el bidegorri de La Zurriola. En apenas 10-15 minutos hemos llegado a La Zurriola desde Herrera.