Odón Elorza (San Sebastián, 1955) no tiene tiempo para aburrirse. Estudia euskera, se forma en las nuevas tecnologías, asesora al lehendakari en su plan de paz y está imbuido en la lectura. Una actividad, no obstante, menos intensa que la que ha desempeñado durante sus veinte años como alcalde de San Sebastián. El PSE-EE piensa en él como candidato al Congreso por Gipuzkoa pero Elorza, de momento, aboga por la prudencia. Sin embargo, en su discurso se aprecia que está ya preparado para la carrera electoral.
- ¿Tres meses después, ha reflexionado sobre las razones de su inesperada derrota en las municipales?
- Hay una conjunción de razones. El cansancio que produje en algunos sectores, que en esas elecciones no se votó la gestión diaria en San Sebastián, el voto de castigo a Zapatero y la marca PSOE, y la irrupción de Bildu, vinculado también a las plataformas del 15-M. Una conjunción negativa de astros.
- ¿Tantos años como alcalde le habían hecho perder el contacto con la realidad o pensar, como algunos decían, que la ciudad era suya?
- Eso nunca ha sido así. Lo saben Aralar y Alternatiba, con los que gobernamos cuatro años. Pero a la gente le gusta cambiar de caras aunque la gestión sea buena, mala o regular.
- Hasta el 11 de septiembre no se cumplen los cien días de gracia, pero, ¿qué valoración hace del nuevo gobierno municipal de Bildu?
- Se dedica a las anécdotas. Más allá de las declaraciones de tono ruralista no hay programa de gobierno. Entiendo que por parte de Bildu hay un proceso de reeducación ideológica de la ciudadanía que me parece intolerable. Ahora quieren cambiar la entrega de la bandera de La Concha para llevarla del barco al balcón de la plaza de la Constitución. Estos gestos abundan, pero gestión, cero.
- ¿Qué le ofreció concretamente el alcalde Izagirre cuando se reunieron a principios de mes?
- Otro planteamiento de la casa Bildu. Me preguntó qué me parecía a mí que la comisión de verificación internacional se reuniera en la Casa de la Paz en vez de en un hotel. Le dije que bien, siempre que la propuesta de normalización no se limitara a eso. Lamentablemente el señor Izagirre no me hizo ninguna otra propuesta. Debo entender que la normalización la circunscribe a que Currin ocupe el palacio de Aiete. Es un planteamiento reduccionista.
- ¿No le ofreció participar en algún tipo de manifiesto conjunto con el resto de exalcaldes?
- Me propuso una declaración pública o una rueda de prensa expresando con los anteriores alcaldes mi conformidad para ese uso del palacio de Aiete. Y le dije que no, que yo con el señor Labaien (exalcalde del PNV) no firmaba absolutamente nada. Con Labaien no voy ni a heredar. Todo esto debe ser debatido por la comisión especial de Derechos Humanos del Ayuntamiento.
- ¿Va usted a volver a reunirse con el alcalde? ¿Qué le va a plantear?
- No hay nada previsto, pero la próxima, que no creo que haya ya, será sobre temas de más profundidad.
«Bildukistán»
- Bildu va a gestionar el proceso para la capitalidad cultural de 2016. ¿No poder hacerlo usted es su gran espina clavada?
- No. Me gustaría que en 2016 San Sebastián no esté gobernada por Bildu sino por un hombre o mujer del PSE-EE. Sí tengo preocupación porque no veo a los bildutarras creyéndose el proyecto ni con capacidad para mantener las complicidades en Europa. Y hay una gran diferencia entre una capitalidad cultural de andar por casa y otra ambiciosa que deje huella. Ellos siguen creando ese Bildukistán ideológico frente a un San Sebastián europeo y cosmopolita. Confío en que el Gobierno Vasco no les deje hacer de su capa un sayo.
- Usted defendió la legalización de este sector y ahora se ha erigido en uno de sus principales azotes.
- Sigo pensando que Bildu tenía que concurrir a las elecciones. No me arrepiento de ello. Pero otra cosa es que queden excluidos de la crítica, dura y con argumentos, porque no están cumpliendo sus compromisos ni el papel que se espera de quien de repente dice que es la fuerza de la antigua Batasuna democrática. Y la actitud y presencia de Garitano como diputado general me parece políticamente inmoral.
- Garitano ha negado, por ejemplo, que quisiera hacer distinciones entre víctimas de ETA en sus polémicas declaraciones.
- Se ha visto obligado a rectificarse. Cuando uno no tiene las ideas claras corre el riesgo de cometer errores en temas sensibles relacionados con el terrorismo y las víctimas. El señor Garitano es rehén de su pasado y de todo lo que ha dicho durante un montón de años. Y quiero ser diplomático y no decir más.
- ¿Ha cambiado Elorza su percepción sobre Bildu tras la derrota en Donostia y las posteriores actuaciones de esta coalición?
- Para nada, sigo considerando que su legalización fue una decisión justa en derecho y políticamente necesaria. Lo que sucede es que tiene que moverse. Falta una mínima autocrítica de la antigua Batasuna liderada por Otegi y Rafa Díez. No ha dado para nada pasos decisivos a favor de su propia credibilidad democrática. En la medida en que los den contribuirán a que la legalización de Sortu tenga que llegar.
- ¿Declaraciones de desmarque de ETA como las de Otegi en el juicio no son todavía suficientes?
- Aquella declaración fue ante la juez. Hay un largo camino todavía por recorrer: reconocer los errores por combatir la democracia, la condena sin paliativos del terrorismo de ETA y pedir perdón a las víctimas.
- En el tema de las víctimas, Bildu insiste en que no quiere extender la amnesia, sino ir poco a poco.
- Hay sectores de Bildu que juegan a pasar la página de la historia de este país sin ninguna autocrítica. Quieren un fenómeno de amnesia colectiva, y si la ciudadanía no lo olvida ya se encargarán sectores de Batasuna de distorsionarlo.
- Usted está asesorando al lehendakari en la elaboración del plan de convivencia. ¿En qué se basará?
- El lehendakari está consultando con distintos sectores para ofrecer una propuesta que pueda ser asumida por la inmensa mayoría de la ciudadanía y con la que un buen número de fuerzas democráticas se puedan sentir identificadas. Está dirigiendo debates internos, pero no debo adelantar nada. Entiendo que está redefiniendo un modelo de país con un relato no excluyente, excepto de las posiciones antidemocráticas. Aprovecho para desmentir que yo esté en nómina del Gobierno Vasco u organismos dependientes.
- El PP rechaza su asesoramiento y cree que usted alejará el consenso. ¿Qué le parecen estas críticas?
- Me producen un gran placer.
- ¿Cómo influirá un hipotético gobierno del PP en España en el camino para acabar con la violencia?
- Si Rajoy gana las elecciones podría darse un estancamiento del proceso de pacificación en este país y una radicalización de las posiciones del PP, del PNV y de Bildu en particular. Lo que está en juego es el avance con nuevos pasos del proceso de la pacificación, con la consiguiente desaparición de ETA. Pero ojo, no quiero decir que el máximo responsable de que eso pudiera pasar es el PP. Está habiendo responsabilidades muy compartidas entre Bildu y el PP, y a veces el PNV colabora en ello.
- ¿Por qué cree que con el PP puede producirse un estancamiento?
- A mí me parece que si el PP gana las elecciones no debería perseguir de modo obsesivo y a priori la ilegalización de Bildu. Eso es un grave error y es muy peligroso. Si Bildu realiza algún acto ilegal, ya actuarán la Fiscalía del Estado o los jueces.
El camino final
- Usted dice que es hora de avanzar con nuevos pasos para la paz. ¿Están los socialistas en condiciones?
- El Gobierno actual está muy preso por la situación política y la presión del PP. Ha faltado audacia y algunas medidas para acelerar la desaparición de ETA. Entiendo que si Rubalcaba gana las elecciones se encontraría con mucha más libertad y legitimidad para dar pasos importantes, siempre que Bildu y ETA actúen previamente en consecuencia.
- ¿Esos pasos podrían incluir medidas en las cárceles?
- Las medidas en relación con presos que tienen enfermedades graves tienen que darse siempre, más allá de la voluntad de ETA.
- ¿Pero qué pasos podría dar Rubalcaba con más libertad?
- No me encuentro en situación de adelantar nada.
- ¿No detecta usted que el PP vasco, y hasta el propio Rajoy, que intenta no prodigarse en polémicas antiterroristas, se están resituando en este camino?
- El PP vasco ha cambiado, eso es verdad y lo reconozco, por mucho que ellos me odien. Pero en segundo lugar, dentro del PP, a nivel estatal, el Tea Party español está adquiriendo una dimensión y un volumen impresionante.
- ¿Ahí es donde ve el problema?
- Ahí veo una hipoteca, una imposibilidad, a que el PP le eche sentido común a las decisiones que hubiera que adoptar si llega al Gobierno. El Tea Party es bestial, está adquiriendo mucha dimensión.
- ¿La críticas del PP nacional a la foto de su concejal donostiarra Ramón Gómez Ugalde con el alcalde de Bildu, evidencian los límites en los que los populares se pueden mover en este terreno?
- Provocó una escandalera política que me pareció de todo punto excesiva. Pero el Tea Party del PP es muy fuerte y cada día lo será más.
- Usted siempre ha pedido audacia al lehendakari y al PSE. ¿Qué deben hacer para favorecer el camino hacia la paz definitiva?
- El lehendakari está pidiendo a Bildu que cumpla con los compromisos que anunció. Una vez que obtiene unos resultados electorales fantásticos, Bildu endurece su posición. Y eso es muy malo para el proceso porque en vez de acelerarlo lo paraliza. No se da cuenta de que si se produce la victoria del PP. en fin, vamos a ver cómo salimos de ésta.
- ¿Legalizar Sortu ayudará?
- En sí mismo, no. Previamente tienen que producirse las declaraciones de Bildu porque su actitud, guste o no, parece que pudiera influir en la legalización de Sortu.
- Antes aludía a que el PNV pudiera influir negativamente en el proceso. ¿A qué se refería?
- El PNV da la impresión de que hace más hincapié en la construcción nacional, en clave de autodeterminación, que en la priorización de la construcción de la convivencia, con todo lo que supone de confrontación con el Estado e interna.
- La reforma constitucional pactada con el PP casi provoca un problema interno en el PSOE.
- Ha llegado de una manera extraña, a última hora, pero al final se ha retocado para generar consenso con Rubalcaba y se ha evitado un elemento de conflicto que podía haber sido delicado para el candidato.
- ¿El embate de los mercados y las amenazas que se ciernen contra España quizás no dejan a Zapatero más margen de actuación?
- Si con esta medida se pretenden evitar los ataques del mercado financiero y los especuladores, me parece de una ingenuidad supina. Es increíble que en esta crisis la izquierda haya puesto los huevos en la cesta del G-20 en vez de plantear la reconstrucción de la Internacional Socialista con Obama o los líderes de Brasil y países emergentes, para no estar pendiente de las elucubraciones ideológicas de Sarkozy, Merkel o Berlusconi.