LOS DATOS
La obra: ‘El libro escuela de la canción y del poema’. Subtítulo: ‘Un tratado para ser Autor. Poeta. Cantautor/a’. Publicado por ECU, Editorial Club Universitario.
Presentación: El 31 de agosto a las 19.30. En la sociedad Basollua. Con la colaboración de la Peña Taurina Paco Apaolaza y la librería Lagun.
«Si no hubiera los micrófonos que hay ahora y 20 trailers de equipo de sonido, no habría ídolos»
Vive en Catalina de Erauso y tiene su estudio (‘autor’ pone junto al timbre) en el piso undécimo de Carlos I 15-17. Le conocimos en el homenaje que los taurinos de Donostia rindieron a Jesús Rodríguez, ‘Matías hijo’, exquisito picador. Nos lo presentaron como ese amigo ‘que ha publicado un libro sobre métrica, quintillas, alejandrinos, rimas y versos libres’. Al rato descubrimos que había sido cantante. Después nos enteramos de que había escrito el mítico y fabuloso curso por correspondencia sobre canción moderna editado hace décadas por el no menos legendario CCC.
– Se tiene o no se tiene, ¿qué? ¿Inspiración?
– No. Eso no. La inspiración, por mucho que los griegos creyesen que era un regalo de los dioses...
– Recibido a través de las musas...
– En realidad no es algo que se puede esperar sentado ni se encuentra mirando una puesta de sol o entre las cuartillas en blanco sino todo lo contrario: la inspiración no se descubre de pronto: se busca. Arduamente. Con constancia. Tú tienes una idea y puedes dominar la técnica. Tal vez no sepas cómo encajar las dos cosas. Persevera, sé constante. No abandones. Acabarás por encontrar la inspiración que servirá para que esa idea que se te ocurrió ha tiempo suene bien en quintillas, tercetos o endecasílabos.
– Muy bonito pero entonces, ¿qué es eso que se tiene o no se tiene?
– Creo que el pellizco, ¿no te parece?
– ¿A lo Morante de la Puebla si hablamos de toros?
– Soy más de José Tomás.
– Pero en el libro tiene usted un soneto a Morante.
– Por supuesto pero, ¿sabes lo que me impresionó de Tomás?
– ¿En Bayona?
– No, antes. En Illumbe. Mi mujer me acompañaba a la plaza pero a ella los toros ni fú ni fá. Hasta aquel día que toreó José. Vi cómo se le cambiaba el color y sentí cómo me agarraba del brazo, emocionada.
– Al final ese ‘se tiene o no se tiene’ va a ser regalo de los dioses.
– Va a resultar que sí. Pero siempre apoyándonos en la preceptiva de la técnica clásica. Te diré una cosa: cuando leo a los grandes escritores en lo que más me fijo es en su dominio de la técnica. Porque aunque sean muy rompedores, hasta para romper con todo primero hay que dominarlo al máximo.
– En toros, ¿es igual de clásico?
– Antonio Ordóñez siempre. Y ahora Manzanares. Dejé de ir a la plaza cuando apareció El Cordobés.
– En su libro aparecen grandes cantantes. De Ella Fitzgerald a Michael Jackson pasando por creadores como Serrat. Me da que los ídolos de ahora no le han de convencer demasiado.
– ¿Qué quieres que te diga? Para mí, aparte de los que hemos citado, al que aún sigo escuchando con tremendo agrado es a Nino Bravo.
– ¿Y quién no? Dígame, ¿es cierto que siendo usted presidente de los cantautores de Gipuzkoa...
– Sé lo que me vas a preguntar, sí. Inauguramos la sala Gwendolyne en Irún. Actuaba Julio Iglesias. Se estropeó la megafonía. Yo estaba en la segunda fila y te juro que ¡no se le oía! Sin los grandes sistemas de sonido, sin los 20 trailers de equipo, sin toda la parafernalia de esos macroconciertos, los ídolos de hoy en día no serían nada.
– Algunos actores salen al escenario con micro inalámbrico para que su voz retumbe en platea.
– Y yo en mi libro incluyo algunas nociones de vocalización y de cómo impostar la voz. Fíjate.
– Tengo la sensación de que en este estudio y con ese libro usted vive en una burbuja. Maravillosa pero fuera de estos tiempos.
– Reconozco que puede ser así, qué le vamos a hacer. Si hasta tengo otro apartado en el que hablo a mis probables alumnos de que el público espera de ellos que sean, además de artistas, personas bien habladas que sepan escuchar y expresen sus ideas con la corrección debida.
– Y sin embargo, ese tema que ha escrito como muestra de canción basura no le ha quedado nada mal.
– ¿ La de ‘Mi chupa de mierda’?
– Esa, sí.
– ¿No prefieres la popera, la de ‘Mi moto para ligar’.
– Pensándolo bien...
– Yo me quedo con mi poesía social: ‘Dejemos hablar al que sabe. Dejemos dudar al que piensa. Dejemos soñar al que duerme’.