La inactividad parlamentaria propia del mes de agosto y el adelanto de las elecciones generales al 20-N podrían provocar un enfriamiento en las negociaciones para cerrar los traspasos estatutarios previstos para antes de final de año, pero el PNV no está dispuesto a que el trabajo que ha venido desarrollando en el último año en Madrid quede sin completar por las vicisitudes del momento. Las ocho transferencias que aún quedan por cerrar con el Gobierno central fueron acordadas como parte de la negociación de los Presupuestos del presente año, por lo que, después de una primera toma de contacto con representantes del PSOE en julio, los jeltzales confían en que la nueva reunión bilateral programada para primeros de septiembre termine por encarrilar los traspasos. El inconveniente que presenta esta negociación final es que el tiempo apremia, ya que Zapatero tiene previsto disolver las Cortes el 26 de septiembre para convocar las elecciones, y todo lo que no se cierre para ese día corre el riesgo de quedarse en el limbo parlamentario.
El PNV mantiene la tranquilidad pese a lo ajustado de las fechas porque confía en la palabra dada por Zapatero y considera que a las ocho materias sólo les queda un último empujón político que no debería suponer un problema. «Las bases del acuerdo ya están sentadas y ahora sólo queda la voluntad para cerrarlo, por lo que a lo largo de septiembre los traspasos deberían ser un hecho. Es cierto que el PSOE ya no tiene la misma necesidad que hace unos meses para llegar a acuerdos con el PNV porque, con el adelanto electoral, no necesita apoyos para aprobar los presupuestos de 2012, pero no hay que olvidar que los traspasos de los que hablamos fueron pactados en las negociaciones del año pasado», explica una fuente jeltzale.
Desde el Gobierno mantienen que su intención es culminar lo acordado. De hecho, el día que Zapatero decidió adelantar las elecciones llamó al presidente del PNV, Iñigo Urkullu, para informarle de su decisión y mostrarle la disposición a cerrar los traspasos. Ambos coincidieron en que una reunión a primeros de septiembre era la mejor forma de mantener viva la colaboración entre dos formaciones que han alcanzado importantes acuerdos en el Congreso en los últimos años.
Hasta que se conoció la fecha de las elecciones, el PNV tenía la sartén por el mango para cerrar los ocho traspasos porque el PSOE necesitaba imperiosamente a los jeltzales para aprobar los próximos Presupuestos, máxime cuando el otro socio posible del Gobierno, CiU, anunció de antemano que no los apoyaría en ningún caso. En esas circunstancias tan favorables, el PNV advirtió de que no entraría ni siquiera a negociar las Cuentas hasta que los compromisos que adquirió el Ejecutivo un año antes fueran una realidad. Los ocho traspasos -cuya fecha límite de acuerdo es el 31 de diciembre de este año- estaban abocados entonces a aprobarse como tarde a finales de septiembre o primeros de octubre, fechas en las que se intensifica la negociación presupuestaria, por lo que el adelanto electoral tampoco debería trastocar mucho los tiempos.
En el PNV aseguran que, aunque «lo lógico» sería que las transferencias se cerrasen antes de la disolución de las Cortes, «también podría hacerse a posteriori, porque desde entonces hasta las elecciones seguirá habiendo un Gobierno en funciones que puede tomar decisiones de este tipo. Los traspasos del Estatuto de Gernika no dependen de una decisión parlamentaria, sino gubernamental».
Tres materias con peso
De entre las ocho materias que se deben cerrar en los próximos meses hay tres que tienen mucha importancia para los jeltzales, que son precisamente las tres que más costará negociar, aunque las bases para el acuerdo ya estén definidas. Se trata del traspaso de los ferrocarriles de cercanías, la titularidad de autopistas como la AP-68 a su paso por Euskadi y la competencia de crédito y banca. Mientras, el fondo de garantía salarial, turismo, productos farmacéuticos, seguro escolar y servicios de seguridad privada son las cinco materias en las que más «aproximación» lograron los delegados del PSOE y el PNV en la reunión de julio, por lo que no deberían suponer un escollo.
Los ferrocarriles de Cercanías son la transferencia más espinosa de las ocho previstas para este segundo semestre. La gestión del tráfico ferroviario por la CAV, tanto de Renfe como de Feve, y el personal y la titularidad de las infraestructuras son prioritarios para los jeltzales, que reconocen que existen diferencias en el «modelo» a aplicar para su cuantificación.
El PNV no quiere dejar escapar esta oportunidad de avanzar en el cierre del Estatuto porque un nuevo gobierno, sea del PP o del PSOE, ya no garantizaría el cumplimiento de un acuerdo que ha permitido el traspaso de 14 materias, entre ellas las políticas activas de empleo.