El efecto Rebor

MITXEL EZQUIAGA

Es una corriente de energía que está a punto de dar sus frutos. Algunos lo llamamos 'el efecto Rebor': el Festival de Donostia parece haberse contagiado de la vitalidad de su nuevo director y cada día hay noticias que alimentan la esperanza de que la edición de este año sea todo un soplo de aire fresco. Nuevas noticias están al caer, como ese Premio Donostia ya confirmado. Ayer tocaba presentar el nuevo ciclo de cine y cocina. Aunque haya quien proteste por la aparición de los delantales ¡también en el Festival! la gastronomía es referencia de esta ciudad y hasta del certamen: cada septiembre los invitados elogian más sus comidas en San Sebastián que las propias proyecciones.

Nos lo dicen desde fuera. Dos tipos poco sospechosos de guipuzcoano como el director de la Berlinale y el responsable de su sección 'Culinary Cinema' remarcaron el liderazgo de San Sebastián en el mundo de la cocina y el carácter pionero del Basque Culinary como universidad europea de la gastronomía.

Más allá de este ciclo, la colaboración con la Berlinale es un importante paso que recuerda que el Zinemaldi está en la categoría de los grandes... aunque sea como el más pequeño. En próximos años habrá más colaboraciones con otros grandes festivales.

En el menú de películas que llega al nuevo ciclo hay dos especialmente curiosas. Por un lado, el documental sobre los «sonidos de Mugaritz» que, por el avance visto, tiene el halo original de los platos de Aduriz. Y por otro, el documental sobre el Noma, que retrata descarnadamente los duros métodos de Redzepi con su equipo de cocina. Atentos.

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