Los recorridos dedicados a Andrés de Madariaga, con inscripción en la oficina de turismo, plantean las conclusiones a las que han llegado las investigaciones de Carlos Rilova y Xabier Alberdi, tras la excavación del mausoleo del caballero del siglo XVII.
-¿Quién era y de dónde procedía Don Andrés de Madariaga?
-Nació en Bergara en 1628 en el seno de una familia que ostentaba un destacado rango. Su tío, que también se llamaba don Andrés de Madariaga, se casó con la señora de Gabiria, linaje de Parientes Mayores de rancio abolengo, que durante la Edad Media militó el bando gamboino en oposición a los Ozaeta.
-¿Cómo alcanzó notoriedad en la corte del siglo XVII?
-Pertenecía a una familia muy bien situada en el gran comercio con las colonias americanas. Dos tíos suyos -Andrés y Lorenzo- se establecieron en Sevilla y otro -Francisco- en Lima, donde hicieron fortuna. En segundo lugar, tras su traslado a Sevilla en 1645 y después a Lima hacia 1648, se metió de lleno en las redes comerciales de su familia y alcanzó la cúspide de la riqueza al heredar en 1651 la fortuna y los negocios de su tío Francisco en Lima. En tercer lugar, su carrera económica se vinculó pronto a la carrera política. Así, en 1665 ejerció el cargo de Comisario de la Avería del Norte o del Comercio del Perú. Debió mostrar dotes para la política pues en 1673 acudió a Madrid, ante la corte del rey Carlos II, en representación del Consulado para negociar la frecuencia del envío de las flotas de galeones desde España a sus posesiones americanas. En cuarto lugar, sus dotes políticas cuando aprovechó su estancia en la Corte para conceder al rey un donativo de 10.000 escudos de oro para la guerra contra Francia. En compensación el rey le otorgó el puesto de contador mayor del Tribunal de Cuentas de Lima con lo que alcanzó la cúspide de su carrera.
-¿Qué papel jugó en la vida política y económica de la época?
-La plata procedente de las posesiones españolas de América era el principal motor de la economía y de la política de los estados europeos. Andrés de Madariaga, desde su puesto de contador mayor del Tribunal de Cuentas de Lima fiscalizaba toda la plata que se extraía por cauces legales en las minas de Potosí y controlaba su distribución.
-¿Qué aportaciones realizó a las relaciones internacionales de su periodo?
-Desde mediados del siglo XVII la monarquía de Luis XIV de Francia trataba por todos los medios de apropiarse de la hegemonía político-militar en Europa en sustitución de la que había ostentado España desde principios del siglo XVI. Con todo, la plata española consiguió de hecho el triunfo de la política de equilibrio en las relaciones internacionales, lo que supuso la derrota de las aspiraciones francesas. Este equilibrio internacional instaurado, gracias, entre otras, a la intensa labor de Madariaga al frente de una institución clave para el control de la plata, sería articulado poco después en el Tratado de Utrecht (1713). Debemos considerarle como uno de los impulsores de la política de equilibrio europeo que rigió todo un siglo, hasta que la revolución francesa, iniciada en 1789, acabó con aquel orden de las cosas.
-Era un personaje desconocido hasta hace unos meses, ¿cómo y cuándo descubren su importancia?
-El descubrimiento de Andrés de Madariaga ha sido un proceso acumulativo. A medida que profundizábamos más en la investigación histórico-arqueológica nos fuimos percatando de que nos hallábamos ante un personaje de gran trascendencia histórica. Una investigación que comenzó en el propio yacimiento de la iglesia de los jesuitas y el Archivo Municipal de Bergara pero que se ha desarrollado en algunos de los principales archivos del mundo para conocer el siglo XVII, como son el Archivo de Indias de Sevilla o el Archivo Histórico Nacional del Perú, sin olvidar los archivos guipuzcoanos.
-¿Qué lugar le corresponde en la Historia?
-Un lugar muy destacado en la conformación político-económica, entre otras, de la Europa que hemos heredado. Hay que destacar su aportación a Bergara como mecenas que consolidó una institución de enseñanza de importancia capital.
-¿Qué aportación realizó al Real Seminario?
-Don Andrés falleció en 1699 y el Seminario inició su andadura tras la expulsión de los jesuitas en 1767. El Real Seminario de Bergara no sólo heredó un edificio escolar, sino toda una tradición de docencia de gran calidad y prestigio, así como un modelo organizativo que los jesuitas venían aplicando en toda Europa desde hacía más de un siglo. La aportación económica de Andrés de Madariaga consolidó de manera definitiva al Colegio de Jesuitas, que se transformó en un centro de enseñanza de gran prestigio y alto nivel intelectual.
-¿Con qué objetivo construyó el mausoleo?
-La iglesia-mausoleo se construyó con un claro fin de magnificar y perpetuar la memoria del gran mecenas que cubrió los gastos de su construcción. Un propósito absolutamente honorífico que se manifiesta en la ubicación de su tumba en el centro del crucero de la iglesia, hecho absolutamente anómalo entre las iglesias jesuíticas construidas en los siglos XVI, XVII y XVIII en toda Europa y América, siguiendo las esquemas del Jesu de Roma. También, otros elementos como la disposición de las tumbas de la comunidad de jesuitas en torno a la tumba de Madariaga a manera de cortejo o séquito fúnebre, todo ello para reincidir sobre la honorabilidad de Madariaga.
-Que la tumba estuviera vacía aporta misterio. ¿Qué fue de Don Andrés de Madariaga?
-El hecho de que la tumba no fuera nunca usada confirma de manera definitiva su carácter simbólico. Tras el viaje de don Andrés en 1673 a Madrid -durante el que, además de obtener el puesto de Contador Mayor y sufragar la construcción de su iglesia-mausoleo en el Colegio de Jesuitas de Bergara, obtuvo el hábito de caballero de la orden de Calatrava- regresó a Lima, donde tenía su carrera, su fortuna y su familia -esposa e hija-, probablemente sin ninguna intención de volver a su Bergara natal. Falleció en Lima en 1699, a la edad de 71 años en plenas facultades físicas y mentales. Lo sorprendente es que ninguno de sus parientes de Bergara hicieran uso del derecho a enterrarse en el mausoleo. Esta renuncia es un indicador de que consideraban que ese honor correspondía única y exclusivamente a don Andrés. Con ello, la tumba de Madariaga de la iglesia-mausoleo se convirtió de hecho en un cenotafio, es decir, en un monumento funerario, de carácter simbólico, en el que no se encuentra el cadáver del personaje a quien está dedicado.