Cientos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales exigieron ayer en San Sebastián un trato de igualdad, el mismo que reciben los heterosexuales. Lo hicieron en el transcurso de una manifestación que recorrió diversas calles de la ciudad con motivo del día internacional de la liberación sexual de dichos colectivos. Demandaron que no se criminalice la transmisión del VIH y «una auténtica educación sexual» para adolescentes y jóvenes.
La iniciativa se encuadró dentro de los actos conmemorativos del aniversario de la revuelta de Stonewal, en Nueva York, en la que gays, lesbianas y transexuales, hartos de la persecución de la que eran víctimas, se enfrentaron a la policía. La protesta dio inicio a un progresivo avance en los derechos de estos grupos.
A la manifestación asistió el diputado general de Gipuzkoa, Martín Garitano, en uno de sus primeros actos públicos. «Los responsables políticos de este país tenemos que estar con nuestra gente. Los transexuales y homosexuales son ciudadanos con los mismos derechos y deberes. A la gente normal hay que tratarla como lo que es», precisó.
A la marcha acudieron también responsables de los movimientos de gays, lesbianas y transexuales. Entre los presentes se encontraban Joxean Zapirain, presidente de Gehitu, y Joseba Errekalde, de Harribeltza, así como miembros de la Coordinadora Transmarikabollo Feminista.
Al término del recorrido portavoces de los convocantes leyeron sendos manifiestos. «El sida sigue significando estigmatización, discriminación y marginación», señaló Joxean Zapirain, quien añadió que, «todavía hoy, un número importante de ciudadanos piensa que las personas infectadas con el VIH son culpables de padecer su enfermedad y que se sentirían incómodos si un compañero de trabajo estuviera infectado con el VIH».
Pidió asimismo al PP que retire su recurso de inconstitucionalidad contra la ley que regula los matrimonios entre personas del mismo sexo, y reclamó una auténtica educación sexual para adolescentes y jóvenes, «respetuosa de la diversidad sexual y basada en la ciencia, así como una educación laica, pública y de calidad en nuestras escuelas, institutos y universidades».
Por su parte, un representante de Transmarikabollo señaló que ser «lesbiana o marica es una carrera llena de obstáculos: se te juzga en público, tanto en casa como en la calle; condicionan tus aspiraciones de ser madre o padre y limitan la formación de la familia que pretendes crear».