El ex director de Greenpeace España Juan López de Uralde y otros miembros de la organización pidieron ayer su absolución en el inicio del juicio en su contra por irrumpir en un acto oficial de la cumbre climática mundial de 2009, mientras que la Fiscalía reclamó penas de cárcel pero sin concretar.
Los acusados, once personas de Greenpeace Nordic, están imputados por allanamiento de morada, falsificación documental y suplantación de autoridad pública, además de por un delito de ofensa a la reina Margarita II, anfitriona de la cena de gala en la que irrumpieron.
La defensa pidió la libertad de los imputados y la anulación del proceso judicial con el argumento de que se trató de una protesta política para forzar un acuerdo en la cumbre, y recordó que el problema generado por las consecuencias del cambio climático sigue creciendo sin que la comunidad internacional haya tomado medidas al respecto.
Todos los acusados se declararon inocentes de los cargos, si bien admitieron su participación en los hechos, que justificaron ante la inminencia de un fracaso en la cumbre, como así sucedió finalmente.
La Fiscalía incidió, por su parte, en que los acusados habían falsificado matrículas de coches y los papeles para poder acceder a la gala, y pidió pena de cárcel sin especificar de qué tipo, resaltando que tiene que ser el tribunal quien decida su duración y si debe ser o no de carácter condicional.
También aludió el fiscal al cargo de ofensa a la reina, pese a que no se usa desde hace ochenta años y a las críticas hechas al respecto por juristas daneses, que consideran desproporcionada su aplicación en este caso.
«Esto está totalmente fuera de foco, no tiene sentido», declaró López de Uralde después de la vista, antes de señalar que «parece mentira que haya tanta preocupación por lo que hacen unos activistas mientras las emisiones de CO2 siguen aumentado».
López de Uralde , que dejó su cargo en agosto para fundar el partido ecologista Equo, habló de «persecución» y prefirió ser cauto a la hora de especular sobre si se dictará una pena menor condicional, lo que evitaría la prisión, si bien admitió que su abogado era «optimista».
La siguiente vista del proceso se celebrará el 19 de agosto y en ella se procederá a la lectura de las conclusiones de cada parte.
Existe la posibilidad de que el tribunal dicte sentencia ese mismo día, aunque también puede ordenar un aplazamiento de un máximo de dos semanas.
Antes del inicio del juicio, activistas de Greenpeace extendieron una alfombra roja a la entrada del juzgado, por la que pasaron los once acusados, luciendo camisetas amarillas con el lema «Los políticos hablan, los líderes actúan», el mismo que aparecía en las pancartas exhibidas durante el acto de protesta hace año y medio.
López de Uralde y otros tres compañeros de Greenpeace -una noruega, un suizo y un holandés- burlaron el 17 de diciembre de 2009 la seguridad de la cena de gala de la cumbre climática mundial, a la que asistieron un centenar de jefes de Estado, haciéndose pasar por «Jefe de Estado de la Madre Tierra», su esposa, un escolta y el chófer. A la entrada del banquete desplegaron una pancarta delante de las cámaras de la TV danesa DR en la que se podía leer el citado lema y se exigía un acuerdo en la cumbre. López de Uralde permaneció en prisión preventiva durante 20 días.