Desde hace 250 años, la localidad de Ataun posee una de las joyas sonoras más apreciadas del territorio guipuzcoano: el órgano de su parroquia de San Martín de Tours. Construido por el oñatiarra Lorenzo de Arrázola en 1761, con un coste de 12.000 reales de vellón, «su sonoridad es bellísima», en palabras del prestigiosos organista donostiarra Esteban Elizondo. «Se trata de una verdadera obra maestra del apogeo de la organería barroca española», la que se denomina como 'barroco ibérico'.
Construido con madera de nogal, castaño, roble y algo de pino, «primorosamente adornada y policromada» con sus mascarones de moros entre cortinas de damasco rojo, cordones y borlas, su caja fue trazada por el propio Arrázola y se mantiene integrada perfectamente en el muro de la tribuna, que se situa en el lado derecho del coro de la iglesia. Dicha caja fue realizada por los escultores tallistas vecinos de Beasain y Oñati, Juan Antonio de Maiz y Joaquín de Berastegui.
Se trata de un órgano «muy completo», subraya Elizondo, «ya que tiene desarrollada toda la familia de registros denominados Principales y Flautas, que se coronan con tres juegos de Llenos. Además, tiene una Trompetería de Batalla espléndida y una Corneta que llena todo el espacio del templo con una gran elegancia, por no citar otros elementos singulares propios del barroco».
El instrumento tiene 1.399 tubos sonoros, la gran mayoría realizados en estaño (son de madera de castaño los 45 pertenecientes al Flautado de Violón, los 2 de los Timbales II y los 2 de los Tambores II. De madera de roble son los 16 pertenecientes a las Contras II). También tiene otros 51 tubos puramente ornamentales, entre ellos algunos de estaño y otros pintados. Con respecto a otros órganos de su época, «se trata de un instrumento que ofrece una sonoridad muy equilibrada y dulce, aunque naturalmente el sonido de su trompetería es espectacular», apostilla el experto organista donostiarra. «Yo diría que es uno de los instrumentos más completos y bellos del siglo XVIII que conozco».
Elizondo, que además de destacado músico ha consagrado su vida a investigar y escribir sobre el patrimonio organístico vasco y especialmente del guipuzcoano -es autor del libro 'El órgano en Gipuzkoa', en el que detalla las características de los 30 órganos más importantes del territorio y recoge la evolución de este instrumento a partir del siglo XVI-, afirma que las características del órgano de Ataun, «se corresponden perfectamente con la música escrita por los compositores ibéricos de los siglos XVII y XVIII». Según su criterio, esto se debe a que los compositores escribían su música pensando en las posibilidades sonoras de los órganos de la época y de su país. «Hay que señalar que entre los siglos XVI y XVIII cada país europeo construyó sus órganos de manera muy diferente y las diferencias sonoras entre los órganos de un país a otro, son muy importantes», apunta.
Peculiaridades especiales
Al tratarse de un instrumento barroco, «tiene peculiaridades muy especiales que es necesario conocer perfectamente para obtener un buen resultado del mismo», señala Elizondo.
Otro gran conocedor de esta joya de la organería barroca es el beasaindarra Patxi Lasa, organista que acompaña las funciones litúrgicas de la parroquia, así como de otras muchas parroquias de la zona. Desde su modestia, «sólo soy un aficionado», Lasa cataloga de «excepcional» el sonido del órgano aunque también reconoce que, respecto a otros órganos más modernos que ya son eléctricos en los que pueden ser programados los sonidos, «en este resulta más difícil tocar». Lasa dice que hay momentos en la liturgia en los que la presencia del órgano pasa de estar en un primer plano, «con un sonido potente», a un segundo plano en el que «tan sólo tiene que acompañar» y servir de colchón a las voces que cantan «sin taparlas». Esos cambios, que en otros órganos son sencillos, «aquí son más complicados porque son manuales».
Haciendo un poco de historia, Esteban Elizondo cita a su constructor, el organero oñatiarra Lorenzo Arrázola y comenta que Oñati era en aquella época una población destacada por la existencia de diferentes talleres de organería. «En Gipuzkoa en el siglo XIX vino la moda del órgano romántico y fueron desapareciendo casi todos los órganos barrocos. Afortunadamente Ataun se salvó de ese fenómeno y es uno de los pocos órganos barrocos que nos quedan en Gipuzkoa».
Una vez construido el órgano en 1761, el instrumento fue reconocido y aprobado por el padre Joseph de Larrañaga, organista mayor de la capilla del convento de Aránzazu, el 25 de abril de 1762. «La obra está ejecutada con la perfección que se requiere y con el añadido de un registro de eco aflautado de 24 cañas muy necesario para su mayor perfección», dejó dicho el propio Larrañaga sobre el órgano. Más tarde, en 1786, el organero de Oñati Domingo de Garagarza cambió uno de los clarines de campaña, «que no era necesario», por un oboe.
Discos y conciertos
La iglesia de San Martin de Tours, gracias a la calidad de su órgano, mantiene una constante actividad musical. Son muchos los conciertos y festivales que se vienen realizando y entre ellos destaca por la calidad de sus participantes y el nivel de sus programas el festival anual Aire Barroco de otoño. Elizondo ha ofrecido conciertos en numerosas ocasiones y también ha grabado tres discos con este instrumento.
El organista donostiarra hace un repaso de los discos que ha grabado con el órgano de Ataun y recuerda como el primero fue hace años, con una empresa de Estados Unidos (Titanic Record, 1981). «Recuerdo que aquel disco de vinilo lo grabamos sin utilizar el motor, pulsando el fuelle del aire a mano, con el fin de acercarnos todo lo posible al espíritu original del órgano». Se debieron quedar encantados con el resultado obtenido ya que, posteriormente, «con la misma empresa y en colaboración con el instrumentista suizo Bernard Brauchli», el donostiarra grabó un segundo disco, con música para dos instrumentos: dos órganos por un lado, y órgano y clavecín por otro.
Con posterioridad Esteban Elizondo grabó un tercer disco compacto con una empresa alemana. Recientemente, y a partir de este tercer disco, un organista alemán ha grabado otro disco dedicado íntegramente al compositor Cabanilles. «El organista estaba encantado por la calidad del órgano de Ataun», recuerda.
En cuanto a los conciertos que se desarrollan en la parroquia, precisamente el 5 de agosto, dentro de la Quincena Musical y con la colaboración del ayuntamiento de Ataun, «tendré el placer de ofrecer un concierto en este maravilloso órgano, celebrando así su 250 aniversario, algo que me hace muy feliz al estar tan vinculado con este instrumento desde hace tantos años», comenta el organista.
«Desde que empecé a relacionarme con el órgano de Ataun, hace ya más de 30 años, se han realizado con el mismo muchos conciertos y han tocado en él organistas muy importantes, por eso mi recuerdo es más bien global y no quisiera destacar a nadie en particular», dice mientras subraya que para el año que viene está previsto un concierto y una clase magistral del organista Luigi Ferdinando Tagliavini, «uno de los grandes organistas europeos, que ha sido distinguido con el Doctorado Honoris Causa por diferentes universidades. Un verdadero sabio», apunta con rotundidad Elizondo.
«Seguir trabajando»
Para finalizar, el organista donostiarra aconseja «seguir trabajando» para que el órgano de Ataun se mantenga «no sólo en buen estado, sino dándose a conocer de forma más intensa internacionalmente y esto se consigue especialmente gracias a la realización de conciertos». Elizondo advierte de que «un instrumento que no se utiliza se deteriora rápidamente en pocos años». Además cree que otro tema a intentar corregir en los próximos años es el de la acústica de la iglesia de San Martín de Tours, «que ha empeorado de forma importante al colocarse el suelo de mármol en la última restauración de la iglesia». Según el donostiarra, se han dado los primeros pasos para intentar corregir este problema, «pero es necesario establecer una continuidad y abordar esta cuestión con prudencia y economía».