Aihotz Albisu está «encantada» con su primera experiencia laboral. Desde finales de diciembre colabora en tareas administrativas en el Ayuntamiento de Andoain. «Recojo y reparto el correo, atiendo las llamadas, hago fotocopias...», un largo listado que enumera esta joven de 27 años en presencia de Ion Cavero, de parecido currículum y mismas ganas de demostrar que es «capaz» de trabajar como cualquiera. A sus 22 años, colabora desde Semana Santa en el servicio de cocina del colegio irunés Elatzeta. «Limpio las mesas, reciclo la basura, me encargo del lavavajillas», cuenta pegado a su sonrisa, como ejemplo del lema que lleva escrito en su camiseta: «Me encantan los lunes».
La frase que a veces cuesta escuchar en la oficina ha sido la elegida para la nueva campaña de Atzegi, la asociación guipuzcoana en favor de las personas con discapacidad intelectual, que quiere promover el trabajo en prácticas de este colectivo en un entorno ordinario, «visible», y no en una empresa protegida, que es «la mejor campaña de sensibilización que se puede hacer» para favorecer la integración de las personas con discapacidad intelectual, asegura Mitxel Lakunza, responsable del servicio asociativo y de apoyo a familias de Atzegi.
En colaboración con Gureak, y el respaldo económico del Gobierno Vasco, a través de Lanbide, y la Diputación foral -cuya diputada de Política Social, Maite Etxaniz, asistió a la rueda de prensa para presentar la campaña-, 64 personas, entre ellas Aihotz y Ion, están haciendo prácticas en instituciones, ayuntamientos, escuelas y empresas, entre ellas EL DIARIO VASCO. Todas ellas fueron condecoradas ayer como 'Atzegizales del año', un diploma que acredita la oportunidad brindada a un colectivo a quien casi siempre se le cierran las puertas, pese a sus «capacidades» para ocupar diferentes trabajos.
El programa que centra la campaña de Atzegi se llama 'Pauso berriak'. Nació en 2010 con el objetivo de seguir «imaginando un futuro mejor» para las personas con síndrome de Down, que conforman el mayor grupo de Atzegi. Josean Idoeta, presidente de la asociación, cuenta que, tras la celebración del cincuenta aniversario de la entidad, el año pasado, decidieron continuar en la misma línea de trabajo «consiguiendo oportunidades de desarrollo para nuestros hijos», entre ellos un trabajo no protegido. Atzegi entiende que si las personas con discapacidad intelectual se han escolarizado en colegios ordinarios, también deberían poder dar el salto laboral en un entorno normalizado.
«Y también los viernes...»
La red de atzegizales, casi 3.000 colaboradores directos y otros 9.000 amigos de la asociación, respondió a la llamada para iniciar esta experiencia que no supone ningún coste ni vínculo laboral para la empresa. Las prácticas, de un año máximo de duración, se preparan con un curso de iniciación previo en el que un 'preparados' acompaña a la persona hasta que adquiere las destrezas básicas para seguir correctamente con las tareas.
El beneficiario, que trabaja entre cuatro y seis hroas al día, recibe una beca a cambio. «Este es un primer paso, pero hay que apuntar alto y buscar una manera de que estas prácticas puedan terminar en un contrato. No es sólo una labor social», aseguró Lakunza.
Tanto a Aihotz como a Ion les encantaría seguir en su puesto cuando expire el contrato de prácticas. «Hay que mirar hacia adelante y seguir luchando -anima Aihotz-. Mis compañeros están muy contentos conmigo y yo con ellos». Ion coincide en que le gustaría aprovechar al máximo esta oportunidad. «Me encantan los lunes», termina su explicación. «Pero también los viernes», como a todo el mundo, sonríe Aihotz.