Abaltzisketa mira al cielo pendiente de la lluvia. Pase lo que pase, mañana será un día grande para sus algo más de 300 habitantes y, sobre todo, para los 37 alumnos de la escuela Txalburu, que durante un año han trabajado para demostrar que las eskola txikiak también existen y que gozan de buena salud. Y la prueba es que casi todo el pueblo está implicado en la fiesta, con la que sus organizadores quieren demostrar su orgullo por formar parte de aquello que hace tiempo se llamó escuelas de pueblo.
La fiesta de las eskola txikiak, que comenzará mañana a las 10.30, pretende reunir en Abaltzisketa a 3.000 personas que reivindicarán un modelo de enseñanza que se aplica en Gipuzkoa en 27 colegios de Infantil y Primaria. A estos centros acuden mil alumnos de entre 3 y 12 años que cursan sus estudios mezclados por edades en la misma aula. «Queremos transmitir que estamos muy contentos con este sistema y que nuestra intención es seguir manteniéndolo», indica José Ramón Mujika, uno de los coordinadores de la fiesta, que recalca que en el caso de que mañana haga mal tiempo se instalará en el centro de la localidad una gran carpa.
Son pocas pero importantes. Mikel Olano, presidente de la coordinadora de padres y madres de eskola txikiak, sostiene que «para los pueblos pequeños tener un colegio es fundamental para su desarrollo y supervivencia». «La escuela da vida a los pueblos», añade.
En las aulas de las eskola txikiak estudian una media de diez alumnos de diferentes edades que reciben, según Olano, «una educación personalizada y mucho más controlada». La diferencia de edad entre los niños hace, además, que «los mayores se responsabilicen de los pequeños y los pequeños aprendan de ellos».
Y, sobre todo, da vida a los pueblos. «Si los niños tuvieran que ir a estudiar a otro lugar, cogerían por la mañana el autobús para ir al colegio y regresarían por la tarde a sus casas sin pasar por el pueblo, sobre todo los de los caseríos. Entre semana no se vería ningún niño por las calles y Abaltzisketa sería un pueblo dormitorio», asegura José Ramón Mujika.
La celebración de mañana contará con todos los argumentos para que sea un buen día. A lo largo de la jornada habrá juegos para niños, actuaciones de payasos y malabarismo, una comida en el frontón y numerosas actividades. Los alumnos, padres y profesores de Txalburu llevan casi un año preparando el festejo, lo que quiere decir que casi todo el pueblo ha colaborado en la fiesta que durante un día hará grandes a las eskola txikiak.