Odón Elorza González ha terminado su periplo municipal de 32 años en la corporación municipal y 20 años como alcalde. El alcalde en funciones cumplirá el próximo martes 56 años. Es el día en que llega a la ciudad el jurado para valorar a las candidatas a lograr la Capitalidad Cultural Europea 2016, su sueño.
Nació en el barrio de Gros, estudió en el colegio Mundaiz y se licenció en Derecho cuando ya era concejal. Casado y sin hijos, vive desde hace poco en el barrio de Riberas de Loiola. Es un enamorado de los parques, aficionado al cine, el ajedrez, el jazz, y tiene siempre cerca una taza de té verde. Cuando se va de vacaciones opta por la isla de Menorca.
Si algo le obsesionaba especialmente era el reto de lograr para San Sebastián la capitalidad cultural europea 2016, algo que se decidirá dentro de un mes. Este objetivo hubiera colmado sus ambiciones en la que iba a ser su última legislatura en la corporación. En una reciente entrevista le preguntaron qué haría si no lograra repetir como alcalde. «Me muevo entre abrir una mercería o trabajar en una fundación por la paz en Euskadi», respondió con ironía, pero el insospechado vaticinio tomó ayer forma con su renuncia a la alcaldía, tras haber sucumbido al huracán Bildu.
Tras cinco legislaturas, Elorza había hecho de la Alcaldía su oficio. El alcalde en funciones formaba parte ya del paisaje de San Sebastián. En Teledonosti confesó recientemente que su «principal enemigo» era él mismo. Trabajador e improvisador nato, amigos y rivales le reconocen su trabajo y su instinto político. No puede evitar llegar tarde a casi todas las citas de su agenda. Aunque en los últimos tiempos había moderado esta 'afición', no ocurrió así a su última comparencia ante los medios, la de ayer, a la que llegó con 20 minutos de retraso. Siempre ha hecho gala de sencillez y honestidad -este año también ha hecho público su patrimonio personal-. Nadie ha demostrado nunca que haya habido desvío de un sólo euro en sus gobiernos, la única acusación que podía sacarle bruscamente de la modorra en un Pleno municipal. Elorza siempre ha reivindicado su independencia respecto de su partido, formación en la que no ostenta ningún cargo. Le gusta ir por libre y parecerlo, lo que ha provocado más de una fricción política. Fue parlamentario vasco 1984-91 hasta que accedió a la alcaldía. Es presidente de la Comisión de Participación Ciudadana y Derechos Humanos de la Federación Española de Municipios y Provincias, y presidente de la Red de Ciudades Españolas por la Bicicleta.