Hoy es día de reivindicaciones para las personas celíacas, al celebrarse su fecha anual en la que reclaman a las instituciones y a la sociedad ayudas para conseguir que su vida sea lo más normal posible. Por ejemplo, que su dieta sea mucho más variada gracias a que las empresas de alimentación que trabajan con cereales fabriquen productos sin gluten, que los hosteleros añadan en sus cartas y menús platos con alimentos sin gluten y que las entidades oficiales de servicio público subvencionen la adquisición de productos básicos sin gluten que llegan a ser hasta tres o cuatro veces más caros que los normales. Asimismo piden a Osakidetza que facilite el estudio de la transglutaminasa a través de un análisis de sangre específico.
Es el resumen de la explicación que dieron ayer a los medios informativos la responsable de la asociación de personas celíacas de Gipuzkoa, Amparo Cervo, y la dietista, socia y celíaca Nerea Segura. Eligieron la hora del desayuno para mostrar lo difícil y caro que resulta hacerlo a una persona celíaca, cuyo intestino no tolera el gluten y cuya ingestión puede provocar desde falta de desarrollo físico hasta otras enfermedades.
«Se estima que sólo se ha detectado en la población el 10% de los celíacos. Su detección precoz facilitaría su tratamiento y evitaría problemas de salud», recalcó Cervo, que tiene una hija celíaca.
La joven dietista explicó cómo se han dirigido a varios restaurantes para solicitar que incluyan menús o platos sin gluten «y sólo nos han respondido diez en Gipuzkoa y otros tantos en los otros territorios históricos. Argumentan que supone mucho más trabajo o que hay otros platos adecuados para nosotros», lamenta Segura.
Para animar a los restauradores, han establecido el Club de Restauración sin gluten, una guía para los celíacos y sus familiares y amigos, donde ir sin miedo a ingerir algo que perjudique su salud. El mismo bar restaurante donostiarra 'Aita Mari' , donde se celebró la rueda de prensa, ofrece platos para personas celíacas.
2.000 euros de sobrecosto
Asimismo solicitan a las instituciones que les tomen como personas con una enfermedad «y que el IVA de productos sin gluten sea del 4% como el resto y no del 8%. No somos celíacos por capricho». Ese sobrecosto en productos básicos, expuestos en la mesa, como son pan, galletas, cereales, harinas, pastas, bizcochos... suponen al año abonar entre 1.500 y 2.000 euros más. Por ejemplo, unas galletas les cuestan 2 euros cuando al resto sólo le supone 0,20. Una caja de cereales, 2,20 en vez de 1 euros. Una tostada 2.30 en vez de 0,35 euros y la harina 5 euros en vez de 0.75.
Explicaron que hay países que abonan una subvención anual por celíaco -150 euros- o como Italia, donde se adquieren en farmacias con receta sanitaria.
Recalcaron que los productos de los supermercados adolecen de información para el enfermo. Felicitan a las empresas en cuyos envoltorios está impreso un icono de un stop con una espiga dentro, lo que indica que carece de gluten.