Noticia impactante: Se toman mejores decisiones con la vejiga llena. La explicación es plausible: Cuando se tiene la vejiga a punto de estallar, los circuitos cerebrales encargados de retener la orina están funcionando a tope. Estos circuitos se localizan en el lóbulo frontal y se activan también cuando se toman decisiones razonadas. Por lo tanto, lo uno mejora lo otro. Esta es la típica investigación merecedora de un Premio 'Ig Nobel', que cada año se conceden a los trabajos científicos (o pseudocientíficos) más extravagantes y sorprendentes. Recuerdo uno que había calculado la temperatura del infierno (rondaba los 4.000 grados). Lo que van a leer provoca una mezcla de risa, estupefacción y, tal vez, disgusto, porque puede pensarse que los trabajos premiados son un derroche de recursos, potencialmente utilizables en la investigación del cáncer o del alzheimer. Pero, a veces, surgen ideas brillantes de estos estudios. Los del pasado año no tienen desperdicio. El de Medicina fue a parar a un grupo holandés que estudió el efecto de la montaña rusa sobre la dificultad respiratoria de pacientes asmáticos. Científicos ingleses y mejicanos recibieron el de Ingeniería por perfeccionar un método de recogida de mocos de ballena utilizando un helicóptero por control remoto. Parece una sinsorgada, pero el objetivo último es mejorar la detección de bacterias que causan la muerte de grandes mamíferos. ¿O cómo piensan obtener una muestra de moco de una ballena, un elefante o un rinoceronte? Más de un veterinario acogerá la publicación con alegría. Porque debe quedar constancia de que estos estudios se publican. Y, además, en revistas serias, como 'Neuroreport' (y esta columna) que se hizo eco del efecto analgésico de los tacos y blasfemias ante un dolor de cualquier naturaleza. Este recibió el IgNobel de la Paz. ¿Por qué? Ni Mou lo sabe. 'PLoS ONE' publicó el trabajo de expertos ingleses y chinos que documentaron que el murciélago de la fruta realiza contorsiones para prolongar el tiempo de copulación mediante felaciones. No comment...
Unas investigadoras neozelandesas demostraron que llevar los calcetines por encima de los zapatos disminuye el riesgo de sufrir una caída cuando se camina por lugares helados. Es difícil catalogar este trabajo de estúpido o fantástico, pero les valió el IgNobel de Física por tratarse de un método efectivo y barato. Tomaremos nota porque entre una fractura de cadera y unos calcetines, hay una diferencia abismal. Los científicos americanos, también líderes en la materia, recibieron un premio por un trabajo de 1967 (Sería el equivalente al Oscar a toda una vida). El apasionante estudio versaba sobre el incremento del riesgo de infecciones en los familiares y amigos de los microbiólogos barbudos por contaminación con bacterias resistentes al agua y jabón. ¡Quizás por este motivo Mortadelo y Filemón aborrecían al profesor Bacterio! Ya ven que en ciencia, como en cualquier otro ámbito de la vida, hay gente 'pa tó'.