Hablaban bien de ella. Y la conversación confirma que los comentarios iban en la buena dirección. Se llama Ioana Arbillaga (Tolosa, 30 años) y es podóloga. Su labor ha adquirido prestigio en los últimos años. Y muchos deportistas vascos -sobre todo ciclistas- recurren a sus servicios, porque les coloca unas plantillas artesanales que evitan lesiones y mejoran el rendimiento. Que es lo que buscan todos.
Una visita a Biarritz cuando era adolescente le abrió los ojos. Le picó el gusanillo para conocer el mundo de la podología. En 2003 abrió la consulta en Tolosa y en 2006 le visitaron por primera vez Juanma Garate y Patxi Vila. «Desde entonces han venido muchos, sobre todo corredores y ciclistas, pero también pelotaris y algún que otro futbolista. Como los del Eibar. Atendemos a profesionales y amateurs. Romain Sicard estuvo a comienzos de abril, y el otro día vino la escaladora Josune Bereziartu».
La lista de visitantes ilustres se alarga con Samuel Sánchez, Haimar Zubeldia, Igor Anton, Egoi Martínez, Imanol Erviti, David López, Markel Irizar, Aimar Olaizola o Rubén Beloki. Ioana los tiene inmortalizados en forma de fotografías en un bonito mural a la entrada de la consulta. Y no olvida que todo comenzó con el boca a oreja, la campaña de publicidad más eficaz que se conoce.
La pista que nos llevó a ella fueron las plantillas. Unas plantillas milagrosas: «La mayoría acuden con una molestia. Y hacemos plantillas para evitar esos dolores. Milagroso no hay nada, pero se hace lo que se puede. Nos hemos centrado mucho en el ámbito deportivo. Hasta hace poco los tratamientos estaban muy retrasados porque las soluciones eran, prácticamente, ortopédicas. Afortunadamente, hemos mejorado mucho en poco tiempo. Ahora trabajamos con materiales adaptables y mucho más flexibles».
Con goma y resina
Ioana, un auténtico libro abierto en la materia, añade que «hoy en día la gente se cuida más. Se han mejorado los materiales y no se repara en salud. Se han dado cuenta de que llevar una buena zapatilla es muy importante. Y en el caso de los ciclistas, hay que hablar de la biomecánica. Tú en el asfalto estás corriendo, estás saltando, y cargas mucho los pies y las articulaciones. En la bici, en cambio, el factor mecánico incide mucho en la pisada».
Y Arbillaga explica que «mediante unas plantillas de evas -derivados de gomas y resinas- modificamos la pisada y ponemos una postura mucho más anatómica. Así, muscularmente no fuerzas más un lado que otro. Y evitas problemas. Evitas lesiones».
Dice que «lo más importantes es explicar al paciente lo que tiene. Y que todo este trabajo sirva para concienciar. Para que la gente pruebe. Y que se den cuenta de que es un aspecto a cuidar. Para esto, los deportistas funcionan como un gancho. Además, son todos son muy agradables. Y nos importa mucho también saber escuchar. Porque el deportista le da muchas vueltas a la cabeza...».