Xala disputará el 12 de junio su tercera final del Manomanista de Primera, la segunda consecutiva, gracias a su triunfo por un ajustado 22-19 ante Mikel Idoate ayer en el Labrit de Pamplona. El zurdo de Lekuine espera al vencedor de la segunda semifinal, que enfrentará a Aimar Olaizola y Oinatz Bengoetxea el próximo domingo en el Atano III de Donostia.
Gustó mucho el Xala-Idoate, una confrontación entre la técnica de Xala y el poderío físico de un Idoate que nunca se dio por vencido, ni siquiera cuando iba ocho tantos por detrás en el 19-11. Tampoco cuando Xala pegó un nuevo estirón al 21-16 después de que el navarro se acercara a tres tantos en el 19-16.
El público despidió puesto en pie a su nuevo ídolo, que emocionó a los pelotazales con esa combinación de físico, volea, descaro y a la vez seriedad. Tras cinco victorias consecutivas, el de la Chantrea perdió su opción de jugar por primera vez la final del Manomanista grande, pero se metió en el bolsillo a la parroquia del Labrit.
Además, hemos descubierto un manomanista de primera para las próximas ediciones. Idoate tiene 21 años y es la avanzadilla de una nueva generación a la que ha demostrado que es posible tomar el relevo. Con trabajo, con las ideas claras, con confianza en uno mismo.
Y eso que terminó desolado el primer ensayo para el Manomanista. Sin embargo, el de la Chantrea ha descubierto un estilo propio, una manera personal de jugar sin salirse del guión del mano a mano moderno.
Técnica depurada
Xala le superó gracias a su depurada técnica, la que le permitió escaparse 13-5, 18-10 y 19-11. Empezó parando bien de volea en el txoko, lo cual provocó que Idoate adelantara su posición para restar de aire. Entonces, el zurdo de Lekuine comenzó a variar sus saques, bien tocando la pared izquierda para dificultar la volea del rival, bien buscando el ancho para encontrar su derecha.
Alternó, asimismo, sus entradas de volea con los zurdazos a bote y los sotamanos, golpes con los que bombeó la pelota para obligar a Idoate a desplazarse hacia el ancho y entrar incómodo de volea con la zurda.
El 19-11 parecía definitivo ante un adversario que nunca arrojó la toalla y presentó batalla tanto a tanto. Se adelantó nada menos que en dieciséis ocasiones para restar de aire por diez Xala. Sumaron veintiséis, sólo dos menos que Aimar Olaizola e Irujo la semana anterior en Bilbao.
Hacía calor en el Labrit, Idoate terminaba más entero los tantos, Xala había solicitado ya tres descansos -agotó su cupo de cinco en el 21-18- y el navarro, en cuanto cogió el saque tras el 19-12, ya con la zurda tocada, decidió acentuar su sufrimiento y jugársela en cuanto se presentara la ocasión. Cinco tantos de saque, dejadas -una de derecha en el ancho fue la más aplaudida-, un par de fallos de Xala en el remate y una decisión fuera de lo común provocaron el acercamiento. El agua le subió al cuello al de Lekuine, que sólo respiró al ver caer bajo chapa el gancho final de Idoate.