Euskaltzaindia presentó ayer en Bilbao el número 4 de la revista literaria 'Erlea', dirigida por Bernardo Atxaga. Así como el número 3 fue casi monográfico sobre Argelia y el Magreb en general, este ejemplar ofrece sobre todo materiales relacionados con el África negra. Entre otros, hay varios artículos sobre un debate muy de actualidad: cuál es la lengua en la que deberían publicar sus trabajos los escritores africanos. Se han conseguido las colaboraciones del nigeriano Obiajunwa Wali, del keniano Ngugi wa Thiong'o y del también nigeriano Ken Saro-Wiwa, un activista de la tribu ogoni que fue condenado a la horca por el gobierno militar de aquel país.
«Uno dice que los escritores africanos deben escribir en su idioma. Pero otros le contestan que las grandes lenguas del continente están oprimiendo a las minoritarias tanto o más que el inglés. Y quienes defienden esta última postura son los más radicales, los más activistas. Claro, todo esto tiene mucha importancia en África, y resonancias en otros muchos sitios, también en Euskadi, cómo no», comentó ayer Bernardo Atxaga. Ese cuadro de opiniones se completa con una introducción a cargo de Asun Garikano.
Además, los periodistas y escritores Lander Arbelaitz, Juanjo Olasagarre, Urtzi Urrutikoetxea, Lorenzo Rojo y Koldo Izagirre han escrito sendos artículos sobre ese continente. Lorenzo Rojo, por ejemplo, es un vitoriano que salió hace varios años para recorrer el mundo en bici y aún no ha vuelto. A su vez, Koldo Izagirre ha escrito sobre la experiencia africana del literato francés André Gide.
'Erlea' ofrece también una entrevista con el académico de Euskaltzaindia Jean Haritschelhar, y la sección en la que un invitado charla acerca de sus objetos personales más queridos aporta en esta ocasión las vivencias del viajero tolosarra Josu Iztueta.
Otra sección fija de 'Erlea' es aquella en la que los poetas comentan la 'trastienda' de algún poema. Han colaborado Miren Agur Meabe, Anari, Igor Estankona y Jon Casenave.
Por el momento, 'Erlea' se publica solamente en versión papel. «Si te compras una cocina, que sea la más novedosa, pero en temas de cultura recomendaría ser un poco tradicional. Lo que permanece no es por casualidad. Además, me gusta el papel, incluso en su imperfección. Todo eso le da vida, como las ilustraciones. En el futuro seguramente estaremos en la Red, y ello nos permitirá añadir un apéndice con los textos traducidos al castellano. Pero de momento está bien como está», dijo el director.