José María Sagardui Moja, el preso más antiguo de ETA, abandonó ayer la cárcel de Jaén tras pasar entre rejas 30 años y 9 meses y convertirse en el primer recluso de la organización terrorista que cumple el máximo legal de 30 años en aplicación de la denominada 'doctrina Parot'. Condenado por el asesinato de dos personas, un intento de fuga frustrado y una agresión a un funcionario han provocado que su condena se alargara aún más allá de las tres décadas.
Sagardui, más conocido como 'Gatza', entró con 21 años en prisión y salió con 52 del centro penitenciario de Jaén a las 9.05 horas. A las puertas del recinto, vigilado por un fuerte despliegue de un centenar de agentes de la Guardia Civil, esperaban al recién liberado un nutrido grupo de allegados y miembros de organizaciones de apoyo a presos, pero también simpatizantes de la organización de víctimas Voces contra el Terrorismo que lidera Francisco José Alcaraz. Aunque desde ambos grupos se lanzaron consignas, no hubo incidentes. Sagardui, tras saludar a los suyos, emprendió camino de vuelta al País Vasco por carretera sin que hubiera celebraciones a las puertas de la cárcel, prohibidas por la Audiencia Nacional. El expreso y sus partidarios pospusieron los festejos hasta llegar al aparcamiento de un área de servicio de Ciudad Real.
'Gatza' fue capturado por la Guardia Civil el 8 de junio de 1980, cuando contaba con 21 años. Los 74 años de cárcel a los que fue condenado fueron refundidos en 30. Desde el principio de su reclusión por 14 cárceles diferentes comenzó a redimir condena, como permitía el antiguo Código Penal de 1973. Pero dejó de descontar pena el 6 de marzo de 1993. Ese día intentó fugarse de la cárcel de Granada y aquel intento de huida le valió dejar de redimir para siempre y tres meses más de condena. En 1990, añadió otros seis meses tras agredir a un funcionario de Sevilla. En virtud de lo redimido antes de la fuga, habría podio abandonar la cárcel al cumplir los 29 años de reclusión. Pero entonces le fue aplicada la denominada 'doctrina Parot', según la cual la redención de penas por buena conducta o estudios se debe descontar del total de la condena, en este caso 74 años.
Sagardui fue recibido ayer tarde en Amorebieta por varios centenares de simpatizantes de la izquierda abertzale que le entregaron un ramo de flores y descorcharon champán antes de ser dispersados por la Ertzaintza, ya que el homenaje había sigo prohibido por la Audiencia Nacional y el Gobierno Vasco.