El primer inventario de caminos de titularidad pública que se elabora en muchas décadas enfila su recta final. Después de tanto tiempo, el Ayuntamiento volverá a conocer con precisión la red de caminos públicos que recorren el término municipal, muchos de ellos largamente en desuso. Dicho conocimiento ayudará a preservar mejor este patrimonio histórico, y también a resolver eventuales conflictos en torno a la propiedad, usos y derechos de tránsito que se suscitan regularmente en relación con los caminos rurales.
El progresivo abandono del medio rural ha repercutido directamente en la pérdida de caminos públicos, y no sólo debido a la proliferación de la maleza. La falta de observancia y el desconocimiento se han aliado durante años para propiciar la ocupación o asimilación, para usos particulares o vecinales, de antiguos itinerarios públicos. Estas apropiaciones, y los conflictos que se derivan, están en el origen de la actual «ebullición» de inventarios de caminos públicos. No sólo motivos patrimoniales o recreativos han llevado en los últimos años a muchos ayuntamientos a embarcarse en la tarea de elaborar un inventario de caminos públicos. Una tarea que, por otra parte, es obligatoria por ley, aunque en muchos casos no se cumpla desde hace décadas.
El florecimiento de los inventarios de caminos mantiene muy ocupado a Guillermo Ruiz de Erentxun, técnico de la firma de ingeniería Sendo y autor de los inventarios de Elgoibar, Deba, Mutriku, Elorrio...
Desde su amplia experiencia no olvida la «especial dificultad» que ha entrañado el inventario arrasatearra, en el que trabaja desde hace cuatro años, y que confía en poder «terminar antes de que concluya la presente legislatura».
Recelo y hostilidad
Erentxun se ha aplicado a una minuciosa labor de cartografía, documentación y trabajo de campo para recoger testimonios sobre antiguos caminos. Pero la mayor adversidad con que se ha topado ha sido la «desconfianza y recelo, cuando no franca hostilidad» con que era recibido por muchos baserritarras. «Es una actitud que no he percibido en ningún otro pueblo», aseguraba Erentxun, a quien incluso tomaron por un técnico vinculado a las obras del Tren de Alta Velocidad. Tanta prevención ante las averiguaciones que realizaba Erentxun obedecen a que «aún hay gente que se resiste a admitir que los caminos que creían suyos son en realidad públicos». Al parecer, estos conflictos en torno a la titularidad y usos de los caminos rurales son más comunes de lo que se podría pensar. Y empezar a remover el asunto de los caminos no ha despertado precisamente mucho entusiasmo entre algunos baserritarras.
El auzo-alkate del barrio de Gesalibar, José Ramón Askasibar, fue testigo de alguna sesión «bastante bronca celebrada en la alcaldía del barrio con ocasión de la asistencia de técnicos municipales». Pero como recalcaba Erentxun, el «Código Civil establece que los caminos públicos son imprescriptibles, inembargables e inalienables».
El resultado de la ardua labor que Erentxun y sus compañeros de la ingeniería Sendo vienen realizando desde hace cuatro años se puede visualizar en la segunda exposición del inventario de caminos rurales que desde ayer permanece en el salón de pleno del Ayuntamiento. La muestra se podrá visitar hoy martes 12 (15.00-20.00), el jueves 14 (15.00-20.00), el lunes 18 (10.00-13.00; 15.00-20.00) y el miércoles 20 (15.00-20.00). Una colección de mapas y la presencia de los técnicos de Sendo simplifican la visita.