«Aunque el cáncer impone se puede y se debe hablar de preservar la fertilidad». Lo dice Arantza Lekuona, recién nombrada jefa de servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Donostia. La ginecóloga ofrece hoy una charla sobre el tema en la sala Kutxa de la calle Arrasate de San Sebastián, a las 17 horas con entrada libre. Está organizada por Kattalin, asociación de mujeres afectadas por Cáncer de Mama y Ginecológico.
-¿Se puede preservar la fertilidad en los casos de cáncer?
-Hay que hacer hincapié en que cada vez nos encontramos a más pacientes que tienen procesos oncológicos en edades en que son fértiles. A pesar de que es una situación difícil, porque les estamos hablando de algo inesperado que rompe sus expectativas, les tenemos que plantear, en algunas circunstancias, la posibilidad de preservar su fertilidad para en un futuro poder tener un hijo.
-Sólo en algunas circunstancias...
-En la charla haré referencia a pacientes oncológicos en general pero me centraré en las mujeres que tienen cáncer de mama. En las mujeres de entre 30 y 40 años es el tipo de tumor más frecuente. Lo más importante es tratar el cáncer. Pero dependiendo del estadio en que se encuentre la enfermedad y de manera multidisciplinar se puede plantear a la mujer la posibilidad de preservar su fertilidad.
-Aunque no siempre es posible...
-Si el cáncer se encuentra diseminado, el planteamiento de preservar la fertilidad sería un tanto incongruente. Hablamos de pacientes a las que se les detecta precozmente la enfermedad, son jóvenes y van a tener una tasa de curación que ronda el 80%.
-Se trata de un consejo que ofrece el médico...
-A partir de la divulgación de este tipo de técnicas, la paciente está en su derecho de consultar. Toda paciente oncológica debe de saber que existe una posibilidad de preservar la fertilidad. Probablemente habrá que establecer un comité multidisciplinar en cada caso clínico. Afortunadamente, los casos de cánceres en mujeres jóvenes no son muy frecuentes y, sobre todo, no son muy frecuentes en mujeres que no tienen hijos y se quieren plantear tenerlos en un futuro.
-La curación del cáncer es la prioridad, pero no hay que cerrar puertas.
-Son pacientes que van a recibir una terapia contra el cáncer: un tratamiento quirúrgico y, si procede, quimioterapia u otras alternativas. En muchos casos van a tener una medicación hormonal durante 5 años. A partir de entonces se podrá plantear la recuperación de su fertilidad pero para ello hay que preservarla.
-¿Con qué técnicas?
-Los casos que hemos tenido en San Sebastián los hemos centralizado y los hemos enviado al IVI de Valencia. La técnica más especifica es la 'vitrificación'. Hasta hace muy poco tiempo los ovocitos no se podían congelar. Con las nuevas técnicas se logra su conservación con una calidad asegurada. Porque la quimioterapia puede producir daños en el ovario.
-Y ahora pueden conservarse esos ovocitos.
-Lo prioritario es el tratamiento del cáncer. De poco nos sirve la vitrificación si en ese ovario hay células tumorales. Las técnicas son individuales para cada paciente. Se estudia cada caso en un comité multidisciplinar.
-Se trata de una novedad ilusionante, aunque el momento que vive la paciente es difícil...
-La situación es difícil también para el médico. Por un lado está la noticia de la enfermedad y hay que plantear simultáneamente una propuesta de futuro, como es el tratar de preservar la fertilidad. Son decisiones que se tienen que tomar de forma rápida porque no hay mucho tiempo. Y hay que ser extremadamente sensible. Porque la información es doble y puede ser contradictoria. Hay que aclarar las dudas y llegar a acuerdos. Por lo menos hay que asegurarse de que la paciente conozca esta posibilidad.