El proyecto de regeneración dota de una identidad propia a cada zona que bordea la bahía. El distrito de Antxo, por ejemplo, será el más metropolitano. Dado el elevado costo de soterrar las vías de Renfe, se ha optado por «encapsularlas», con amplios pasajes que permitirán sortearlas. Como principal característica, «la trama urbana avanza hacia el agua», que a su vez penetra entre los edificios. Además, Antxo acogerá uno de los símbolos de la bahía, un centro de actividades de atracción supramunicipal que podrá albergar un museo o un palacio de congresos. Estará rodeado por una gran plataforma «para grandes eventos y festivales». El muelle podrá acoger cruceros, de hasta 180 metros, y junto a Errenteria se levantará el club social del puerto deportivo, con un área de playa para disfrute de los vecinos.
Errenteria es una zona «conflictiva» por sus densas infraestructuras viarias y los redactores del masterpaln proponen una serie de plataformas que descienden hasta cotas inferiores, donde se ubican una serie de edificios residenciales. En Capuchinos, «una península singular», se contemplan tres edificios también singulares que podrían albergar usos relacionados con la universidad y las empresas, o un centro de nuevas tecnologías marinas. Serían tres pequeños polos insertados en un barrio residencial.
En Lezo la línea de los muelles se modifica creando un anfiteatro exterior que conecta el frente marítimo con el centro urbano, que se quiere liberar del tráfico rodado con la construcción de una variante que conectará Lezo-Errenteria con la avenida Jaizkibel. Lezo se acercará al agua y acogerá también una dársena en el área hacia la central térmica que, según las previsiones, dejará de estar operativa en 2022. Los edificios de la central se transformarán en fábrica de innovación. «Se trata de reutilizar el patrimonio industrial, un guiño al pasado y una mirada al futuro», señala el arquitecto. La térmica podría albergar el centro de visitantes.
Donibane conservará la rica tradición de los astilleros. Navalaldea «proporciona espacio a las empresas que requieren espacio junto al agua» y la futura bahía, con unos 1.200 amarres, «ayudará a incrementar las actividades económicas».