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La soledad es un hombre mayor sentado en un banco

SOLIDARIDAD

La soledad es un hombre mayor sentado en un banco

Cruz Roja recoge en una encuesta la opinión ciudadana sobre la soledad y la depresión. Voluntarios han hablado con más de mil personas en Errenteria y los barrios de Altza y Larratxo de Donostia

31.03.11 - 02:07 -
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La soledad es un hombre mayor sentado en un banco y con una mano sobre el rostro.
La depresión es una silla esquelética en una estancia de paredes desconchadas.
Junto al hombre mayor, como si la pronunciara él, se destaca la frase «acompaña a mi soledad».
Sobre la silla se lee «no dejes que la depresión te deteriore».
Debajo del hombre con la mano en el rostro hay otra frase mucho más larga: «La soledad cuando no se sufre, se admira y desea, pero compartir experiencias es necesario para las personas».
A la derecha de la silla, como la voz de un ser invisible, alguien dice «aunque no me veas estoy aquí».
Varios centenares de vecinos de Errenteria y los barrios donostiarras de Altza y Larratxo están de acuerdo con estas imágenes y palabras. Son parte de las 1.544 personas entrevistadas desde febrero por voluntarios de la Cruz Roja que les han dado a elegir entre varios carteles donde se intenta expresar lo que supone la soledad y la depresión y les han preguntado su opinión sobre estos dos problemas. Las imágenes ganadoras han sido la del hombre mayor y solo y la silla desvencijada y deprimente.
La campaña forma parte del 'Proyecto promotor de salud comunitaria y portal solidario de Cruz Roja', desarrollada por la asamblea local de Errenteria, y se extenderá a Elgoibar, Soraluze, Eibar, Beasain, Lezo y Oiartzun. De soledad y depresión han hablado hasta el momento 975 mujeres y 569 hombres en Errenteria. Unos admitían que se sentían solos o que estaban deprimidos, muchos conocían a personas que sufrían alguno de los dos problemas; otros habían ayudado a vecinos o no sabían cómo hacerlo; unos buscaban ayuda, muchos la ofrecían. Hubo quienes invitaron a los voluntarios a tomar café en su casa para hablar de la soledad.
«Nuestra impresión general es que muchas personas consideran la soledad algo característico de una edad avanzada y que poco puede hacer la propia persona por sí misma para paliar esta situación», señala Maider González, responsable de Desarrollo local y salud de la Cruz Roja de Gipuzkoa. El cartel de la persona mayor fue elegido de entre una terna completada por la imagen de un joven y la de las piernas de un paseante reflejadas en un charco. La elección revela que las ideas de soledad y vejez están demasiado unidas en el ideario social. «Esta creencia cobra más fuerza cuanta más edad tiene la persona entrevistada. Podríamos hablar de un cierto nivel de resignación», afirma Maider, que recuerda que «hay una gran diferencia entre la soledad escogida y la que no lo es».
«Algo normal»
En cuanto a los trastornos depresivos, una buena parte de los entrevistados «asume como algo normal pasar por etapas vitales donde se sienten deprimidos en mayor o menor medida». Se trata de una normalidad peligrosa porque suele ocurrir que nos habituamos tanto a un estado de ánimo más o menos pasajero que cuando llega para alojarse en nosotros no lo identificamos. «Muchos encuestados tienen una visión superficial de este problema y no son realmente conscientes de los efectos que un trastorno depresivo severo, como una depresión mayor, puede suponer para ellos y sus seres queridos».
La mayoría de los entrevistados reconoció a los encuestadores la importancia de disponer de familiares, amigos y vecinos que se preocupen algo por la persona que sufre la soledad o depresión. Pero también aparecieron testimonios de personas que han sufrido incomprensión por parte de su familia y amigos, que no entendían por qué se encontraban en una situación tan negativa.
Las respuestas han puesto de relieve que la sociedad, al menos la de Errenteria, no es insolidaria. «Conozco a mucha gente mayor sola, me gusta estar con ellos y transmitirles mi energía.(...) De pequeña me enseñaron a ser buena persona y, para mí, es lo más normal del mundo», contestó una mujer. «En mi vecindario somos conscientes de la soledad a la que se enfrentan quienes por edad, pérdida de familiares cercanos, etc, (...) por eso en días de buen tiempo, por ejemplo, les sacamos a los bancos cercanos y charlamos», dijo otro encuestado. «La gente se sigue ayudando, pero no valora lo que hace porque lo considera algo normal», explica Maider González, que subraya la importancia de que «se haga visible el bien porque es mucho más habitual que los malos comportamientos».
Los encuestadores han encontrado también a personas con trastornos de soledad o depresión «que se sienten incomprendidas y buscan ayuda para hacerse entender». «Sus problemas se agravan porque no saben explicar lo que les ocurre y porque sus familiares o amigos no comprenden lo que está pasando y terminan preguntándoles por qué están así si lo tienen todo», indica Maider. «Quieren ayudar pero no saben cómo hacerlo y eso no hace más que empeorar el problema», añade.
Salir del pozo
«Cuando te encuentras deprimido de verdad no ves la luz al final del túnel y no sabes qué hacer. Es importante no dejarse vencer y darse cuenta de que si no luchas no vas a salir del pozo, aunque saber que tienes personas que te apoyan y se preocupan por ti te da nuevos ánimos y fuerzas», contestó un encuestado. Algo de esto es lo que quiere hacer Cruz Roja con su campaña: «concienciar a los ciudadanos de que las conductas de apoyo a las personas con soledad o depresión repercuten positivamente en los afectados y constituyen un factor de prevención importante».
Pero para que el respaldo sea más efectivo debe tener un soporte. «La gente se ayuda pero de forma no organizada, y hay muchas personas que se frenan por miedo a verse atrapadas por los problemas», señala Maider. «Para romper la barrera del miedo -indica- hay que acompañar a la persona en la gestión de la ayuda y proporcionar herramientas para poder ayudar».
Los resultados de la encuesta se analizarán en el observatorio de necesidades sociales, donde se detectan las necesidades más cercanas. Durante los trabajos de calle, los voluntarios han encontrado situaciones de personas solas o con depresión a las que han aconsejado que acudan a un especialista o les han ofrecido el respaldo de la agencia de información y derivación de la Cruz Roja, en la que la propia institución ofrece su ayuda o deriva los casos a otras instancias. «No hemos dejado a nadie en la estacada», afirma Maider.
Para ello nada mejor que empezar desde la base, que en este caso bien pueden ser los portales de vecinos, donde se puede tejer una red de apoyo a quienes sufren problemas. La campaña 'Portal solidario' pretende crear un modelo innovador de participación ciudadana en el que el protagonismo lo adquiere «una ciudadanía activa, preparada para ayudar». La red ya existe y parece que funciona. En la actualidad hay en Gipuzkoa más de 4.000 portales solidarios cuyos residentes se han comprometido a reforzar el concepto de «buena vecindad» con gestos como acompañar y ayudar a personas mayores o con problemas de salud, hacer pequeñas reparaciones o dar respiro a personas cuidadoras. «Buscamos granos de arena», explica Maider.
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Maider González, ante los carteles de la encuesta. :: ARIZMENDI

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