La conciencia constante de Rock Hudson

La muerte por sida de su compañero en 'Gigante' hizo que se involucrara en la lucha en contra de esta lacra. Taylor mantuvo una relación intensa con Michael Jackson, a quien defendió y bautizó como 'rey del pop'

DANIEL ROLDÁNMADRID.
La conciencia constante de Rock Hudson

Rock Hudson nunca pudo imaginar la honda impresión que causaría en Elizabeth Taylor, amiga, confidente y compañera en 'Gigante'. El 30 de julio de 1985, el actor estadounidense anunciaba al mundo que padecía sida, una enfermedad todavía desconocida y que atacaba con fiereza a la población homosexual estadounidense. Dos meses después, el 2 de octubre, el actor fallecía en Beverly Hills. Su último mensaje de despedida fue: «No estoy feliz por tener sida, pero si esto puede ayudar a otros, al menos puedo saber que mi propia desgracia tiene un valor positivo». Taylor se dio por aludida y pasó a la acción. Se comprometió en la lucha contra esta lacra, en la recaudación de dinero y darle visibilidad a los portadores de virus. Y para esta iniciativa tuvo siempre a su lado a Michael Jackson.

Poco después de la muerte de Hudson, la actriz anglo-americana ayudó a crear una fundación para luchar contra la enfermedad (American Foundation for AIDS Research) y participó activamente en foros internacionales. Incluso habló ante las Naciones Unidas, en su sede de Nueva York, para pedir a los gobernantes una mayor implicación.

Sus esfuerzos se vieron recompensados. En 1992 recibió el premio Príncipe de Asturias de la Concordia por su empeño. Taylor, como solía acostumbrar, habló claro ante el auditorio del teatro Campoamor. «Si no se cambia pronto esta tendencia (la conciencia de la sociedad), el futuro del mundo se volverá oscuro», vaticinó hace 19 años. «Ayúdenme ahora a cambiar el mundo, a proteger a los enfermos y a salvaguardar a los sanos, acelerar la investigación y la educación en todos los países», solicitó desde la tribuna ovetense. Taylor siempre mantuvo este discurso y en cada aparición pública recordaba la necesidad de ayudar a los enfermos. Su familia, tras la muerte de la actriz, pidió a los fans de la intérprete que en vez de mandar flores al hospital o a su casa, inviertan ese dinero en diferentes organizaciones de lucha contra el sida.

En la misma época en que Liz (diminutivo que odiaba) se implicó en la pelea del lazo rojo, conocía a Michael Jackson. El cantante era un confeso admirador de la actriz y la invitó a uno de sus espectáculos. Sin embargo, Taylor se tuvo que marchar antes de tiempo por un achaque. Jackson, preocupado, la llamó para saber si la había disgustado. Fruto de esa conversación en que se aclararon los malentendidos, nació una amistad que perduró hasta la muerte de 'Jacko' el 25 de junio de 2009.

Taylor se sentía identificada con el cantante, ya que ambos habían crecido en un ambiente familiar muy competitivo. Fue ella la que le llamó por primera vez 'rey del pop' durante la entrega de unos premios. «¿Qué es un genio? ¿Qué es una leyenda viva? ¿Qué es una mega estrella? Michael Jackson es todo es. Creo que es uno de las mejores personas de este planeta, y, en mi opinión, él es el verdadero rey del pop, rock y soul», aseguró. Esa complicidad entre los dos, que ella llamaba «amor puro», se puso a prueba en los momentos más duros de la vida de Jackson, cuando fue acusado en dos ocasiones de pederastia. «Creo que Michael es inocente», indicó.

Jackson correspondió al cariño de Taylor acudiendo a los sitios que le pedía para apoyar sus causas. Incluso le escribió una canción ('Elizabeth I love you') que le regaló por un cumpleaños. Antes ya había incluido una foto juntos en el libreto de 'History', un disco de grandes éxitos. Tras la muerte del cantante, Taylor se negó a acudir al funeral porque no estaba en condiciones. «No creo que Michael quisiera que compartiera mi pena con millones de personas. Cómo me siento es algo entre nosotros», apuntó la artista.

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