Una terapia con animales mejora la adaptación de menores problemáticos

Han participado jóvenes acogidos por la Diputación. Gracias al programa Pagorriaga, que se repetirá este año, presentan un mejor comportamiento

EFESAN SEBASTIÁN.

Un grupo de adolescentes con problemas de conducta que viven en centros de acogida de la Diputación ha experimentado una apreciable mejoría en su comportamiento y adaptación psicosocial tras participar en un programa experimental basado en una terapia con animales y naturaleza.

La diputada de Política Social, Maite Etxaniz, presentó ayer los resultados de este programa que, impulsado por la institución foral, ha llevado a cabo la Asociación de Terapia y Educación Asistida por Animales y Naturaleza de Euskadi, Anothe, y cuyos resultados ha evaluado la Facultad de Psicología de la Universidad del País Vasco.

Los responsables de esta asociación y de las áreas técnica y psicológica del programa, Nora Amiano y Agustín Linazasoro, respectivamente, explicaron los pormenores de esta intervención terapéutica desarrollada durante doce semanas, en la primavera del año pasado, con ocho menores, de 12 a 17 años, que pasaron dos días consecutivos por semana en el agroturismo Pagorriaga de Beasain. Se trataba de cuatro chicas y cuatro chicos, tres de ellos extranjeros, en situación de desprotección y desamparo, con trastornos conductuales, riesgo de exclusión social, carencias afectivas, emocionales y de adaptación social y problemas escolares.

Algunos presentaban patologías psiquiátricas y tomaban medicación, otros seguían tratamientos psicológicos regulares y también había chavales con problemas de drogadicción, y todos ellos participaron voluntariamente en la experiencia piloto.

Durante el programa, los menores realizaron actividades, como atender a los animales, apadrinando y responsabilizándose del cuidado de uno en concreto, trabajar la huerta, hacer tareas domésticas en el caserío, practicar montañismo y espeleología con dificultad gradual, y participar en talleres de Tai Chi, artesanía, doma de caballos, música o cocina.

Amaiano explicó que en este tipo de terapias los animales, en este caso ovejas, cabras, caballos, perros, gatos, gallinas y ocas, actúan como «fuente de motivación» y suponen «un reflejo» del comportamiento de los chicos «de forma natural» puesto que no los juzgan, de forma que se convierten en «un verdadero instrumento de aprendizaje».

«La naturaleza les proporciona experiencias donde obtener satisfacción y éxito» y el cultivo del huerto «mejora la coordinación y el trabajo en equipo», comentó la experta, quien agregó que se trata de «actividades ricas en estímulos sensoriales y educativos» que potencian las relaciones personales positivas basadas en la confianza.

Para evaluar los resultados, los expertos analizaron la influencia de la terapia con pruebas psicológicas antes y después del programa, y los compararon con las practicadas a otros que no recibieron el tratamiento. El estudio determinó que la terapia resultó «altamente eficaz», y proporcionó «beneficios» en estos chavales con problemas conductuales, debidos a «las negligencias» o «situaciones traumáticas» vividas durante su infancia.

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