En Zarautz siguen sin dar crédito a lo que ha sucedido. Sus vecinos no aciertan a comprender el brutal asesinato de Amaia Azkue. Afirman que «como es obvio» que nadie merece una muerte así, pero menos aún ella, una mujer, aseguran, volcada con su marido, con su familia, con las dos «princesas» que el matrimonio adoptó en China, con sus hermanas y sus amigas... «Amaia era una cielo de mujer. Se ha incidido en estas últimas horas en que era alegre, divertida... Es verdad, lo era, pero no era una alocada, todo lo contrario. Era responsable, trabajadora, reflexiva y con una gran sensatez», explica una amiga.
En la localidad costera son muchos los que expresan un único deseo. «Que, por favor, detengan a ese animal, a esa bestia que le ha asesinado», afirman amigos suyos.
Veinticuatro horas después de que se conocieran los hechos, Zarautz no había despertado aún de la pesadilla. «Percibo una gran conmoción y a la vez mucho desconcierto. Es algo que no encajamos. Todos nos preguntamos qué es lo que ha sucedido. Sabemos que al mediodía Amaia estaba en Zarautz y que unas horas más tarde era hallada muerta en Azpeitia. ¿Qué ocurrió? Formaba parte de una familia normal, con dos hijos, como los tengo yo», reflexionaba ayer Jon Urien, alcalde de la localidad.
El primer edil reconoce que la población está impactada. «Hables con quien hables, todos recuerdan a Amaia. Unos tiene aún su imagen fresca de cuando tomaba café en el Lambroa o de cuando iba con las niñas».
Urien no puede sino reconocer que un hecho de esta naturaleza genera un gran desasosiego en la ciudadanía. «Te puedes imaginar. Todo el mundo se pone a pensar en ello e imagina que le ha podido sucederle a cualquiera»
Zarautz ha vivido en los últimos años otros episodios que, al igual que este, han conmocionado a sus vecinos. «Hace un año tuvo lugar la muerte de la niña que apareció ahogada en la playa. Con anterioridad se había producido el fatal accidente en el que fallecieron los cuatro amigos en la autopista y unos años antes otros tres miembros de una misma familia perdieron la vida en otro siniestro de tráfico. Es la carga moral que llevamos a cuestas», explica Urien.
El alcalde confía en que la investigación permita esclarecer el crimen. «Espero que lo resuelvan y detengan al autor. Es importante que lo hagan para que también todos sepamos a qué atenernos».
«No he dormido»
En Zarautz, así como en Orio, localidad natal de la víctima, la ciudadanía también desea que las averiguaciones que lleva a cabo la Ertzaintza puedan ofrecer resultados en breve. «Alguien tuvo que ver a ese animal manchado de sangre. También seguro que alguien le vio llegar a su casa y es posible que alguien haya dormido en la misma cama. No puede ser que quien sepa todo esto no sea capaz de denunciarlo», afirma una amiga de Amaia.
Los más allegados a la víctima están desolados. «No he dormido en toda la noche», reconocieron varios de ellos. «No puedo borrar la imagen que tengo de ella. Le vi el mismo miércoles por la mañana. Me saludó con la jovialidad de siempre. Todavía no creo que le hayan matado, me parece imposible», explica un amigo.
Los miembros de la cuadrilla recuerdan con emoción a Amaia. «Siempre tenía una palabra afable y una sonrisa para todo el mundo. Puede que alguien haya interpretado de manera errónea sus gestos, su amabilidad y haya terminado por obsesionarse con ella. No lo sé. Estoy pensado en voz alta», explica otra amiga.
Sus más cercanos le definen como una «currela». Añaden que «se levantaba muy temprano, hacía bicicleta estática en casa, luego bajaba a sus hijas a la ikastola. Tomaba café, hacia las compras y vuelta a casa. Por la tarde, otra vez a por las crías. Estaba encantada con sus princesas. Con los niños tenía complicidad especial. Pero no sólo con los suyos, con todos. Yo siempre decía que si alguien tenía que cuidar a mis hijos, que fuera Amaia», explica una amiga.
Entretanto, la familia de Amaia Azkue está destrozada, afirma allegados suyos. «Su marido, Manu Aizpurua, está roto», explica un amigo. El esposo fue informado de la desaparición de su mujer el miércoles por la tarde. «Le llamó una amiga diciendo que no había ido a recoger a la niñas. Manu es transportista y se encontraba fuera», relatan amigos.
Todos los amigos destacan la nobleza del marido. «Manu es una persona encantadora. Alguno que no le conozca habrá llegado a sospechar de él. No podemos evitar que la gente elucubre sobre ello, pero sabemos que es incapaz de matar a una mosca», explica uno de ellos.