Juan Manuel Escudero, catedrático de la Universidad de Murcia, es una referencia habitual en muchos procesos de reflexión orientados a la mejora y la modernización del sistema educativo. Ikastolen Elkartea le confió ayer la conferencia inaugural de la decimoctava edición de sus Jornadas Pedagógicas, que tiene lugar en Vitoria bajo el lema 'Construyendo juntos, trabajando juntos, enseñándonos mutuamente, aprendiendo a la vez'.
Tras la apertura oficial, a cargo de la consejera de Educación, Isabel Celaá, y del presidente de Ikastolen Elkartea, Koldo Tellitu, Escudero defendió y desarrolló la idea de 'comunidad docente de aprendizaje', la expresión con la que se conoce a los planteamientos que no entienden los centros educativos únicamente «como una organización que se preocupa y trabaja expresamente por favorecer el aprendizaje de los alumnos», sino que, frente a esa concepción clásica, propone que funcionen como «comunidades de aprendizaje en las que también se pone mucha atención en el aprendizaje del profesorado».
Un aprendizaje que no se entiende «como un mero reciclaje o una serie de acciones episódicas», sino que «está muy vinculado al día a día, a las tareas esenciales de la profesión, a su desarrollo y a su enriquecimiento». No se trata tanto, ni esencialmente, de contar con órganos y procedimientos que den forma a esa comunidad -algo que a juicio de Juan Manuel Escudero nuestro sistema educativo tiene bien resuelto-, sino de «revitalizar esos órganos en el sentido de que no solo nos coordinemos acerca de qué vamos a hacer en las clases, qué materiales vamos a utilizar o cuáles son nuestras intenciones y nuestros proyectos, sino que extendamos el trabajo conjunto a analizar qué hacemos en las clases y cuáles son las repercusiones que eso tiene en el aprendizaje de los alumnos». Y esos procesos, que deben contar con la metodología adecuada y estar convenientemente liderados, implican admitir que, para enseñar, hay que aprender constantemente, basando ese aprendizaje en la cooperación y el esfuerzo conjunto.
Espacio para las familias
Los equipos directivos y los docentes no son los únicos integrantes adultos de la comunidad educativa. A juicio de Juan Manuel Escudero, en esa redefinición de la comunidad educativa como comunidad de aprendizaje también deberían tener un lugar las familias, porque «la educación y el aprendizaje de los alumnos deberían decidirse y construirse desde las alianzas entre centros y familias». Alianzas que «como todo, hay que establecer, reforzar y revisar, porque las familias no pueden delegar la educación de sus hijos en los centros como si no tuviera nada que ver con ellos. Todo lo contrario: la educación de nuestros jóvenes es una responsabilidad conjunta y compartida, y desde ese punto de vista queda más que justificada la participación de los padres en la parte que les toca».
Pese a lo razonable de la propuesta, no es sencillo que familias y docentes se integren en modelos similares a los que planteó Juan Manuel Escudero. En el caso de las familias, la dificultad se deriva de la progresiva perdida de entusiasmo en cuestiones relacionadas con la participación, «que ha convertido a muchos consejos escolares en figuras anodinas y vacías», así como del hecho de que «estamos en una sociedad que practica más de lo debido una ciudadanía consumista y pasiva en la que se está poniendo de moda que muchas familias se consideren meros clientes de los centros de enseñanza. Hay que satisfacerles, pero sin exigirles responsabilidad alguna».
En el caso de los docentes, admite que para que se extendiera el modelo que centrará las Jornadas Pedagógicas no sólo habría que «plantear qué perfil docente se quiere, sino hacer cambios organizativos y de condiciones de trabajo, porque el sistema educativo es una maquinaria muy pesada y difícil de cambiar que funciona con modelos organizativos arcaicos en los que, por ejemplo, el trabajo burocrático tiene un peso desmedido frente a otras tareas más propias de la profesión».