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El uso de las urgencias de Pediatría mejora, pero el 40% sigue sin estar justificado

SANIDAD

El uso de las urgencias de Pediatría mejora, pero el 40% sigue sin estar justificado

Un nuevo protocolo de 'triaje' en Gipuzkoa permite una atención ágil a los niños graves. La cifra de visitas a urgencias en el Hospital Donostia se ha estabilizado a pesar del aumento de la natalidad en los últimos años

14.03.11 - 02:34 -
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Las urgencias de Pediatría de los hospitales de Gipuzkoa hacen frente estos días al período de mayor sobrecarga de trabajo del año. Los meses invernales no perdonan y llenan las salas de espera de llantos, juguetes en el suelo y padres nerviosos que miran el reloj. El pico de afluencia masiva llega durante las tardes y los fines de semana. Los usuarios se apelotonan a la espera de ser atendidos de una patología que todos consideran grave y urgente pero que, a menudo, no es así. Que si al niño «le ha salido un granito en la mano», que si «tose un poquito», que si «lleva dos días sin hacer caquitas»...
Felizmente, el uso de las urgencias de Pediatría en Gipuzkoa está mejorando con el tiempo y cada vez pasan por allí «menos casos banales». Eso sí, el cambio es lento. Según las estimaciones que realizan en el Hospital Donostia, todavía cuatro de cada seis visitas a urgencias de Pediatría son problemas solucionables en la consulta de atención primaria.
Con el objetivo de agilizar la atención y de asegurar que se atiende en primer lugar al niño que «realmente tiene una patología urgente», desde enero del año pasado -coincidiendo con la remodelación del área de Urgencias de Pediatría-, el Hospital Donostia ha puesto en marcha un protocolo de 'triaje' por el que se clasifica a los niños atendiendo a la gravedad que presentan. Los urgentes son atendidos de forma prioritaria, mientras que a las patologías más leves les toca esperar. Este método hace años que se emplea en las urgencias de adultos.
Comodidad de los padres
El año pasado, las urgencias de Pediatría del Hospital Donostia recibieron 32.000 visitas. En el 4,5% de ellas los niños terminaron ingresados en el centro. La cifra de atendidos representa una disminución con respecto a 2006, año en el que el servicio llegó a saturarse con más de 36.000 visitas. El descenso en la afluencia a urgencias coincide, paradójicamente, con un repunte sostenido de la natalidad en Gipuzkoa en los últimos diez años. Esta circunstancia lleva a pensar en que los guipuzcoanos están «entendiendo mejor el uso de las urgencias pediátricas», asegura Joseba Landa, subdirector médico del Hospital Donostia y responsable del servicio de urgencias de Pediatría. «La impresión -añade- es que se abusa menos y que hay una mejoría en la utilización del recurso».
La situación es similar en el resto de hospitales comarcales -Bidasoa, Mendaro, Zumarraga y Alto Deba-, donde también existe una unidad de urgencias pediátricas en cada uno de ellos.
A pesar de esta mejoría, todavía sigue habiendo casos que llegan a urgencias con patologías banales. ¿A qué se debe esta costumbre? «En ocasiones, a los padres les falta un poco de paciencia ante los primeros síntomas del niño», señala Landa. «Todos sabemos que es difícil ser padre y que se preocupan por sus hijos pero hay veces que, por sentido común, los progenitores deberían ver que no se trata de nada urgente», añade el experto.
En otras ocasiones, la simple comodidad de los padres hace que acudan directamente a urgencias «porque saben que la atención es buena y rápida». Con ello «se evitan la pérdida de horas en el trabajo que les supondría acudir a la consulta de pediatría de atención primaria». Como explica el responsable de urgencias pediátricas, «a veces es muy difícil compatibilizar los horarios de los padres con los de los ambulatorios y hay gente que se toma las urgencias como si fueran 'su ambulatorio'».
Actualmente, el horario de atención primaria de pediatría en el 80% de centros de salud y ambulatorios se realiza de 8 a 15 horas. No obstante, en centros de salud de Donostia como Amara, Ondarreta y Gros, el servicio se prolonga hasta las ocho de la tarde. «La atención primaria de pediatría cada vez está mejor atendida», asegura Landa.
A pesar de ello, hay quien evita «el circuito habitual del ambulatorio» y que «culturalmente acude directamente a urgencias del hospital porque sabe que le van a hacer radiografías, análisis...». Esta situación provoca que, tardes y fines de semana -sobre todo en época invernal- «la sala de espera esté llena y saturada de casos».
Sistema de 'triaje'
Para mejorar la atención ante posibles situaciones de «afluencia masiva», el Hospital Donostia puso en marcha en enero del año pasado un sistema de admisión y valoración. Desde entonces, al llegar al hospital los niños son valorados por una enfermera especializada que determina la gravedad de su dolencia atendiendo a un sistema de clasificación internacional. «Este protocolo nos da la tranquilidad de que todos los niños que llegan son valorados inmediatamente y que el que realmente tiene urgencia va a ser atendido enseguida. Preferimos centrar los esfuerzos de las urgencias de pediatría en aquellos casos que tienen mayor gravedad», explica Joseba Landa. Los casos que no tienen verdadera urgencia también serán atendidos pero, «en situaciones de afluencia masiva, con una demora de dos horas, algo que es razonable».
Ante este nuevo sistema de admisión, que cuenta con un espacio físico junto a la sala de espera, el subdirector médico del Hospital Donostia apela a los padres «para que entiendan y comprendan» que en el criterio de atención ya no pesará el orden de llegada sino la «gravedad de la patología».
Escasez de pediatras
Además de la sobrecarga de trabajo, las urgencias de Pediatría tienen que lidiar también con el problema de la escasez de pediatras en el Estado, después de años en los que ha quedado patente que las plazas asignadas para la especialidad no han sido ni son suficientes para cubrir el relevo generacional de los especialistas que se jubilan.
En el Hospital Donostia, de momento, la atención de urgencias de pediatría se lleva acabo por pediatras. No ocurre lo mismo en otros hospitales y consultas de centros de salud de Gipuzkoa. «El problema es más grave en algunas consultas de pediatría de atención primaria, donde los niños son atendidos por médicos de familia con experiencia. Esta situación también está llegando a Donostialdea, que hasta ahora se estaba librando de la falta de pediatras porque los profesionales preferían trabajar aquí», explica Landa.
En los hospitales comarcales, las urgencias de pediatría son atendidas por pediatras salvo en el Bidasoa, «donde en ocasiones la guardia es cubierta por un médico de familia».
Asimismo, en la actualidad Osakidetza está ofreciendo formación en atención pediátrica a los profesionales de los Puntos de Atención Continuada (PAC) de los centros de salud, que funcionan como servicio de urgencias cercano y a los que también llegan niños enfermos.
El problema de la escasez de pediatras está en vías de solución, después de que la Comisión Nacional de especialidades ampliara el número de plazas anuales. En la actualidad, las nuevas promociones de residentes en el Hospital Donostia son de seis plazas (antes eran de cuatro). Eso sí, todavía hará falta tiempo para solucionar el problema. «Hacen falta cuatro años para formar a un pediatra», recuerda Joseba Landa.
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