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El inesperado fallecimiento de la reina María Cristina

LA CALLE DE LA MEMORIA

El inesperado fallecimiento de la reina María Cristina

1929 Fue Alcaldesa Honoraria de San Sebastián y merecedora de la primera Medalla de Oro de la ciudad

06.03.11 - 04:19 -
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Las redacciones de los periódicos permanecían atentas a los recados que llegaban por el telégrafo, informando sobre los graves incidentes que estaban ocurriendo en Egipto. El rey Fuad I había disuelto el Parlamento, se había prohibido la entrada de extranjeros.
Pero tal día como el de hoy, 6 de marzo de 1929, a las cuatro menos cuarto de la madrugada surgió la noticia: «La reina María Cristina ha fallecido repentinamente de una angina de pecho». Había cenado con sus hijos y después de presenciar algunas películas, a la una de la madrugada marchó a sus habitaciones. Algo más tarde se sintió fatigada con dolores de cabeza y espalda y pocas horas después el doctor Albern certificaba su muerte.
San Sebastián reaccionó con una sola voz de sentimiento, al margen de las ideologías políticas de cada cual. Republicanos, independientes, monárquicos, socialistas, nacionalistas. la reina, para San Sebastián, representaba mucho más que la Monarquía. Alcaldesa honoraria y merecedora de la primera Medalla de Oro concedida por la ciudad, era una persona respetada por todos que había permanecido en nuestra ciudad cuarenta veranos de los cincuenta que estuvo en España, siendo difícil entender la ciudad de nuestros días sin la llamada influencia benefactora de María Cristina.
Reunido el Ayuntamiento en Corporación solicitó a Palacio que el cadáver de la reina fuera trasladado a Santa María, comprometiéndose a construir un soberbio mausoleo, no faltando peticiones en las primeras páginas de los periódicos, para que se cambiara el nombre de San Sebastián por el de Ciudad Cristina, María Cristina o Reina Cristina y que sus habitantes se llamaran en adelante cristinenses.
Durante todo el día estuvieron disparándose salvas de ordenanza y las distintas entidades comerciales, populares, culturales. fueron convocando a sus asociados para planificar los actos de duelo. El Club Cantábrico, la Unión Artesana, San Martín Choko, Euskal Billera, Umore Ona, La Lira, Donosti Zarra. se reunieron para suspender las fiestas de Carnaval y la Sociedad Donosti Berri convocó a los vecinos de Amara para manifestarse.
El Ayuntamiento se trasladó a Madrid con bandera, maceros, clarines y personal cualificado, con el fin de acudir a la Misa de Requiem y al traslado del cuerpo de la reina desde Palacio hasta la Estación del Norte para ser llevado a El Escorial. Por la vinculación de María Cristina a la ciudad de San Sebastián, el Ayuntamiento donostiarra, a petición de la Familia Real, ocupó lugar preferente tanto en la ceremonia religiosa como en el cortejo que recorrió las calles de la capital. Como responsable del Ayuntamiento quedó en la Casa Consistorial el teniente de alcalde Peña Vea-Murguía, siendo el encargado de recibir a las muchas comisiones que acudían para hacer patente su dolor. Destacaron entre todas ellas la formada por vecinos del Antiguo que, por su proximidad al Palacio de Miramar y por haber contado con la presencia de la reina en muchas de sus actividades, en número superior a doce mil llegaron en manifestación hasta la plaza de la Constitución.
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Rindiendo honores a la reina tras una de sus llegadas a la Estación del Norte. :: KUTXA

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